Qué alegría, primer día de vacaciones, salgo a correr, acabo más o menos a la hora a la que habitualmente salgo de casa para ir a trabajar, y me cruzo con alguna cara conocida que va a cumplir sus obligaciones laborales... :) Sólo pasa unos pocos días al año, pero se agradece esa sensación de libertad...
Al no tener la presión del horario de entrada, decidí también deshacerme de la presión del punto 8 plácidamente en casa. Esta vez el efecto no fue tan inmediato, pese a las galletas con chocolate y el café, pero sabiendo que era sólo cuestión de tiempo, me llevé al portátil y esperé sentado a que llegara el momento ojeando un par de periódicos online, cotilleando el facebook y leyendo algún blog. La evacuación se produjo sin sobresaltos, lenta pero segura, y salí a correr con una preocupación menos encima. La idea era alargar un poco la tirada habitual, a un ritmo tranquilo, y dejar fuerzas para salir mañana por cuarto día consecutivo, dado el cambio de planes por las vacaciones.
Hoy no quería apretar más de la cuenta, y empecé a trotar suavemente para calentar el cuerpo, en dirección a Montcada, con viento en contra. Hice todo el trayecto a un ritmo bastante pausado, al llegar a Montcada estaba corriendo a 5:16, incluso después de dar la vuelta no bajé de 5:00 hasta acabar el octavo kilómetro, ecuador de la tirada de hoy, justo cuando bajaba a la ribera del Besós. Hice un par de kilómetros apenas tres segundos por debajo de los 5:00, y entonces, ejerciendo su mágico influjo, el iPhone decidió que había que animar la sesión y comenzó a reproducir la canción del Altered Beast, de manera que volvieron los recuerdos de zombis, isidros lobo y sin darme cuenta, y lo mejor de todo, sin llegar a los 160bpm, empecé a correr a un ritmo de casi 4:40, muy cómodo y suelto, con viento a favor, todo hay que decirlo. Ayudó también que justo después del Altered Beast sonara "Eye of the tiger", otra canción de la banda sonora de Rocky, cualquiera no corre escuchándola... Es curioso, nunca he podido hacer nada escuchando música, no entendía como mis amigos podían estudiar, leer o incluso programar escuchando música, yo era totalmente incapaz. Sólo ahora que corro he empezado a escuchar música, aunque soy un poco monotemático, llevo a Queen y a Rocky Sharpe and the Replays en el iPhone, las dos canciones de Rocky, el Altered Beast, y Human. Creo que no son las ideales para correr, entendido que el ritmo rockero no es el mejor para llevar un ritmo bueno de carrera, y yo, que soy todo oídos y me encanta que me recomienden pregunto... ¿Qué música soléis llevar para correr? ¿Alguna que realmente os dé alas? :)
Al cumplir los 11,60 kilómetros di la vuelta para volver a casa y con el viento en contra no quise aumentar el grado de esfuerzo, así que, con las pulsaciones controladas, completé tres kilómetros más alrededor de los 4:50 y me dejé llevar en el último, enfriando, para acabar mis 16,26 kilómetros de hoy a una velocidad de 5:05 minutos por kilómetros, y 148 bpm de media. Buenas sensaciones, creo que en estas últimas semanas he mejorado el ritmo corriendo con las pulsaciones controladas, y como me dijisteis muchos al principio, ahora correr 16 kilómetros es algo normal para mí y aquellas tiradas de 9 las recuerdo como algo del pasado... :)
jueves, 19 de agosto de 2010
miércoles, 18 de agosto de 2010
Series en cuestas, 2.0
El plan de entrenamiento manda, y hoy me tenía reservada una sesión de series en cuestas, parecida a la de la semana pasada, pero esta vez con series de 1 minuto en lugar de 1:30. Curioso... El resto de la semana el plan pide más kilómetros, pero el día de las series menos, así que entiendo que había que hacerlas con mejor aprovechamiento de las mismas... :)
20 minutos rodando a un ritmo suave, para calentar bien, algo más lento que la semana pasada, seguramente influido porque ayer me esforcé más que el martes pasado, al haber eliminado el factor Fringe de la lista de contraindicaciones de la sesión del martes. Me notaba algo más cansado y pesado, pero llegué al inicio de la subida con ganas de correr, sudar, cansarme y luego contarlo, en casi 20 minutos a un ritmo de 5:47.
La primera serie, igual que la semana pasada, la inicié en la subida que lleva desde el río al hospital, no en la subida que rodea al nuevo Espíritu Santo. Creo que es mejor así, si alargara el calentamiento durante ese trozo de subida, la primera serie la haría más cansado, y creo que es más conveniente iniciar las series después de una tirada llana o incluso bajando. En esa primera serie de 1 minuto recorrí más o menos 200 metros a un ritmo de 5:06, con una pendiente del 7,5%.
Las tres siguientes ya fueron más asesinas, en una rampa del 10%, y las completé a 5:25, 5:26 y 5:20. Tres minutos de recuperación alrededor del parking del hospital, y otras cuatro subidas criminales, a ritmos de 5:28, 5:24, 5:47 y 5:32.
Ya sea en llano o en cuestas, la penúltima serie siempre se me atraganta. Creo que es psicológico... El cansancio va haciendo mella serie tras serie, normal, sobre todo si uno no se regula bien. Creo que salgo demasiado alegre y debería dosificarme mejor para llegar entero a la última... La cuestión es que al llegar a la séptima ya el cuerpo está tocado, pero al hacer la última, la perspectiva de que después no hay más saca esa punta de velocidad extra para, dejándose los higadillos, mejorar un poco el tiempo.
La vuelta a casa, después de recuperar el aliento y tomarme un par de minutos de after-series, transcurrió en casi 17 minutos a 5:12, sin querer apretar porque el punto 8 acechaba sigilosamente...
Hablando de punto 8, ayer Alex y Tovarich disertaban acerca de la mejor táctica para evitar un desenlace fatal ante una amenaza creíble de punto 8... Cada aparato intestinal es distinto, y el consejo que puedo dar en mi caso, es que en ningún momento debemos pretender ser más rápidos que la naturaleza... Pensad que a nosotros pueden faltarnos un par de kilómetros para llegar a casa, cuando el punto 8 está a escasos centímetros de causar una catástrofe de difícil solución. Mi opinión es que en estos casos hay que procurar que la zona que alberga el material radiactivo sufra el menor movimiento posible, tanto de vaivén como ascendente y descendente. Acortar la zancada, disminuir el efecto resorte en la pisada e incluso echar un poco para afuera el culillo puede servir para que la materia oscura se sienta cómoda, y en su inevitable expansión, sea capaz de adaptarse a los huecos disponibles en el intestino, y no buscar una salida repentina por la única vía de escape que la naturaleza le ha proporcionado... En resumen, no despertéis a la bestia... Dejadla sentirse cómoda, no le deis mucha marcha, y puede que alargue el momento de su evacuación el tiempo necesario para llegar a casa al trote...
Después de las series de hoy, me quedan cuatro días en una semana de carga intensa. Tendré que variar ligeramente el plan ya que, si no lo digo reviento, ¡el sábado me voy de vacaciones! No es viable salir a correr el sábado por la mañana, los horarios no me dejan margen, así que la primera opción es salir a correr mañana jueves, y en vez de descansar el viernes, correr también y dejar el descanso para el sábado, haciendo la tirada larga el domingo ya en destino. Serían cuatro días seguidos, pero si no fuerzo el ritmo creo que podré sobrevivir... La semana que viene mi idea es salir lunes y martes, después de la tirada del domingo, descansar el miércoles, y luego hacer jueves, viernes y acabar el sábado con la tirada larga, descanso el domingo, que es el día que vuelvo, y vuelta a la rutina. Como estoy de vacaciones, tengo margen para salir más tarde, hacer las tiradas más largas y eliminar la incertidumbre del punto 8. ¿Parece un buen plan? :)
20 minutos rodando a un ritmo suave, para calentar bien, algo más lento que la semana pasada, seguramente influido porque ayer me esforcé más que el martes pasado, al haber eliminado el factor Fringe de la lista de contraindicaciones de la sesión del martes. Me notaba algo más cansado y pesado, pero llegué al inicio de la subida con ganas de correr, sudar, cansarme y luego contarlo, en casi 20 minutos a un ritmo de 5:47.
La primera serie, igual que la semana pasada, la inicié en la subida que lleva desde el río al hospital, no en la subida que rodea al nuevo Espíritu Santo. Creo que es mejor así, si alargara el calentamiento durante ese trozo de subida, la primera serie la haría más cansado, y creo que es más conveniente iniciar las series después de una tirada llana o incluso bajando. En esa primera serie de 1 minuto recorrí más o menos 200 metros a un ritmo de 5:06, con una pendiente del 7,5%.
Las tres siguientes ya fueron más asesinas, en una rampa del 10%, y las completé a 5:25, 5:26 y 5:20. Tres minutos de recuperación alrededor del parking del hospital, y otras cuatro subidas criminales, a ritmos de 5:28, 5:24, 5:47 y 5:32.
Ya sea en llano o en cuestas, la penúltima serie siempre se me atraganta. Creo que es psicológico... El cansancio va haciendo mella serie tras serie, normal, sobre todo si uno no se regula bien. Creo que salgo demasiado alegre y debería dosificarme mejor para llegar entero a la última... La cuestión es que al llegar a la séptima ya el cuerpo está tocado, pero al hacer la última, la perspectiva de que después no hay más saca esa punta de velocidad extra para, dejándose los higadillos, mejorar un poco el tiempo.
La vuelta a casa, después de recuperar el aliento y tomarme un par de minutos de after-series, transcurrió en casi 17 minutos a 5:12, sin querer apretar porque el punto 8 acechaba sigilosamente...
Hablando de punto 8, ayer Alex y Tovarich disertaban acerca de la mejor táctica para evitar un desenlace fatal ante una amenaza creíble de punto 8... Cada aparato intestinal es distinto, y el consejo que puedo dar en mi caso, es que en ningún momento debemos pretender ser más rápidos que la naturaleza... Pensad que a nosotros pueden faltarnos un par de kilómetros para llegar a casa, cuando el punto 8 está a escasos centímetros de causar una catástrofe de difícil solución. Mi opinión es que en estos casos hay que procurar que la zona que alberga el material radiactivo sufra el menor movimiento posible, tanto de vaivén como ascendente y descendente. Acortar la zancada, disminuir el efecto resorte en la pisada e incluso echar un poco para afuera el culillo puede servir para que la materia oscura se sienta cómoda, y en su inevitable expansión, sea capaz de adaptarse a los huecos disponibles en el intestino, y no buscar una salida repentina por la única vía de escape que la naturaleza le ha proporcionado... En resumen, no despertéis a la bestia... Dejadla sentirse cómoda, no le deis mucha marcha, y puede que alargue el momento de su evacuación el tiempo necesario para llegar a casa al trote...
Después de las series de hoy, me quedan cuatro días en una semana de carga intensa. Tendré que variar ligeramente el plan ya que, si no lo digo reviento, ¡el sábado me voy de vacaciones! No es viable salir a correr el sábado por la mañana, los horarios no me dejan margen, así que la primera opción es salir a correr mañana jueves, y en vez de descansar el viernes, correr también y dejar el descanso para el sábado, haciendo la tirada larga el domingo ya en destino. Serían cuatro días seguidos, pero si no fuerzo el ritmo creo que podré sobrevivir... La semana que viene mi idea es salir lunes y martes, después de la tirada del domingo, descansar el miércoles, y luego hacer jueves, viernes y acabar el sábado con la tirada larga, descanso el domingo, que es el día que vuelvo, y vuelta a la rutina. Como estoy de vacaciones, tengo margen para salir más tarde, hacer las tiradas más largas y eliminar la incertidumbre del punto 8. ¿Parece un buen plan? :)
martes, 17 de agosto de 2010
La culpa era de Fringe...
La semana pasada repasaba mis últimos entrenamientos y veía con perplejidad que los martes, después del descanso del lunes, se me atragantaban un poco y acababa haciendo unos tiempos bastante mejorables. Tras un día de calidad los miércoles, el jueves me sentía bastante mejor y me salían unos entrenamientos más dignos que los del martes... Curioso...
El Triatleta Caletero me comentaba que lo del jueves podía deberse seguramente a una supercompesacion inmediata, o superactivación del sistema neuromusculuar, que hace que nos sintamos más cómodos a ritmos más elevados. Pero lo del martes me seguía preocupando...
Tenía en mente tres aspectos concretos que podían influir, que eran menos horas de sueño el lunes por la noche, un curioso dato estadístico que indica que el punto 8 aparece con más frecuencia e intensidad los martes, y una mayor dificultad para alcanzar la velocidad de crucero ese día de la semana.
Hoy, en mi afán de llegar a conclusiones científicas que puedan ayudarme en mis entrenamientos, he comenzado un plan de análisis de los entrenamientos de los martes, intentando aislar cada uno de estos factores y comprobar la influencia de cada uno de ellos individualmente, con unos resultados francamente aleccionadores.
El primer factor que ha variado es que, debido a que Fringe acabó la semana pasada, ayer me fui a dormir antes y hoy he podido descansar casi siete horas seguidas. Por respeto el método científico, resistí la tentación de forzar un punto 8 antes de salir, de manera que el único cambio importante de hoy han sido las horas de sueño.
A las 6:30 ya estaba corriendo, más despierto y descansado, hice mis dos kilómetros de calentamiento a 6:01 y 5:18, y no me costó coger la velocidad de crucero y ponerme por debajo de 5:00 los cuatro siguientes. Tras el giro en Montcada y con el viento a favor, creo que se despejó la primera duda, me temo que descansar bien es un factor importante y que algo influye en la capacidad de poner el cuerpo a las pulsaciones y ritmo correctos en menos tiempo.
Me sentía bien, el descanso del lunes, después de un buen tute el domingo me sentó de maravilla, y dormir siete horas fue una bendición, así que casi sin darme cuenta, y lo mejor de todo, con las pulsaciones sin pasar de 155bpm, me marqué cinco kilómetros seguidos a un ritmo clavado de 4:40 y 4:41.
Pensaba hacer 15 kilómetros, subiendo uno más en los entrenamientos entre semana, y en el kilómetro 11 tocaba dar la vuelta para volver feliz y contento a casa, cuando, de repente y sin previo aviso, todo empezó a torcerse...
Casi había olvidado que había más factores objeto de estudio en el entrenamiento de los martes... Y esos factores aún no habían dicho su última palabra. De repente, en medio de mi euforia por un entrenamiento que estaba saliendo de maravilla, algo ocurrió en mi interior... El punto 8, en nivel de alerta naranja, de repente subió a alerta roja con riesgo de escape inminente... Era martes, y no podía ser todo perfecto... El punto 8 se manifestó con una ferocidad inusual. Nunca había visto un cambio de presión tan elevado en tan poco tiempo. Tuve que bajar de inmediato el ritmo, la zancada y la separación de mis piernas, intentando que la vía de escape quedara lo más presionada posible. Me costó mucho al principio, por un momento pensé que no iba a resistir, pero tras bajar el ritmo la materia radiactiva se aposentó y redistribuyó en mi interior de manera que la presión bajó ligeramente y el riesgo quedó algo más controlado. Tuve la tentación de volver a aumentar el ritmo, pero un nuevo aviso me hizo desistir de inmediato...
Decidí que los 4 últimos kilómetros, por una cuestión de supervivencia y cuidado del medio ambiente, fueran un enfriamiento a un ritmo lento, cayeron a 5:09, 5:16, 5:05 y el último, preparando ya la evacuación inminente al llegar a casa, a 5:53. Llegué sano y salvo, contento por el ritmo que llevaba hasta en momento del incidente, y algo asustado por lo inesperado del mismo.
Concluyo que las horas de descanso nocturno son muy importantes. La semana que viene estaré de vacaciones y seguramente variaré algo los días de entrenamiento, así que dejaré para más adelante el estudio pormenorizado de los factores que afectan directa o indirectamente el rendimiento del martes, en especial, la parte relacionada con el punto 8, mi asignatura pendiente.
El Triatleta Caletero me comentaba que lo del jueves podía deberse seguramente a una supercompesacion inmediata, o superactivación del sistema neuromusculuar, que hace que nos sintamos más cómodos a ritmos más elevados. Pero lo del martes me seguía preocupando...
Tenía en mente tres aspectos concretos que podían influir, que eran menos horas de sueño el lunes por la noche, un curioso dato estadístico que indica que el punto 8 aparece con más frecuencia e intensidad los martes, y una mayor dificultad para alcanzar la velocidad de crucero ese día de la semana.
Hoy, en mi afán de llegar a conclusiones científicas que puedan ayudarme en mis entrenamientos, he comenzado un plan de análisis de los entrenamientos de los martes, intentando aislar cada uno de estos factores y comprobar la influencia de cada uno de ellos individualmente, con unos resultados francamente aleccionadores.
El primer factor que ha variado es que, debido a que Fringe acabó la semana pasada, ayer me fui a dormir antes y hoy he podido descansar casi siete horas seguidas. Por respeto el método científico, resistí la tentación de forzar un punto 8 antes de salir, de manera que el único cambio importante de hoy han sido las horas de sueño.
A las 6:30 ya estaba corriendo, más despierto y descansado, hice mis dos kilómetros de calentamiento a 6:01 y 5:18, y no me costó coger la velocidad de crucero y ponerme por debajo de 5:00 los cuatro siguientes. Tras el giro en Montcada y con el viento a favor, creo que se despejó la primera duda, me temo que descansar bien es un factor importante y que algo influye en la capacidad de poner el cuerpo a las pulsaciones y ritmo correctos en menos tiempo.
Me sentía bien, el descanso del lunes, después de un buen tute el domingo me sentó de maravilla, y dormir siete horas fue una bendición, así que casi sin darme cuenta, y lo mejor de todo, con las pulsaciones sin pasar de 155bpm, me marqué cinco kilómetros seguidos a un ritmo clavado de 4:40 y 4:41.
Pensaba hacer 15 kilómetros, subiendo uno más en los entrenamientos entre semana, y en el kilómetro 11 tocaba dar la vuelta para volver feliz y contento a casa, cuando, de repente y sin previo aviso, todo empezó a torcerse...
Casi había olvidado que había más factores objeto de estudio en el entrenamiento de los martes... Y esos factores aún no habían dicho su última palabra. De repente, en medio de mi euforia por un entrenamiento que estaba saliendo de maravilla, algo ocurrió en mi interior... El punto 8, en nivel de alerta naranja, de repente subió a alerta roja con riesgo de escape inminente... Era martes, y no podía ser todo perfecto... El punto 8 se manifestó con una ferocidad inusual. Nunca había visto un cambio de presión tan elevado en tan poco tiempo. Tuve que bajar de inmediato el ritmo, la zancada y la separación de mis piernas, intentando que la vía de escape quedara lo más presionada posible. Me costó mucho al principio, por un momento pensé que no iba a resistir, pero tras bajar el ritmo la materia radiactiva se aposentó y redistribuyó en mi interior de manera que la presión bajó ligeramente y el riesgo quedó algo más controlado. Tuve la tentación de volver a aumentar el ritmo, pero un nuevo aviso me hizo desistir de inmediato...
Decidí que los 4 últimos kilómetros, por una cuestión de supervivencia y cuidado del medio ambiente, fueran un enfriamiento a un ritmo lento, cayeron a 5:09, 5:16, 5:05 y el último, preparando ya la evacuación inminente al llegar a casa, a 5:53. Llegué sano y salvo, contento por el ritmo que llevaba hasta en momento del incidente, y algo asustado por lo inesperado del mismo.
Concluyo que las horas de descanso nocturno son muy importantes. La semana que viene estaré de vacaciones y seguramente variaré algo los días de entrenamiento, así que dejaré para más adelante el estudio pormenorizado de los factores que afectan directa o indirectamente el rendimiento del martes, en especial, la parte relacionada con el punto 8, mi asignatura pendiente.
domingo, 15 de agosto de 2010
¡Encuentro con Manuel Binoy!
Ayer, con total nocturnidad y alevosía, Manuel Binoy y yo contábamos en nuestros respectivos blogs y comentarios que hoy nos tocaba una tirada larga, y que nuestras rutas llegaban casi a cruzarse a la altura de San Adrián, él viniendo desde Barcelona por la costa y yo desde Santa Coloma por el Besós. La ruta de la costa no la conocía, en realidad, por Barcelona no podría aconsejar a nadie rutas para correr excepto la del río Besós... Ya he comentado que para correr necesito sentirme a gusto y seguro, por eso busco siempre rutas sin semáforos y sin circulación de coches.
Le pregunté a Manuel sobre la ruta que recorre la costa Barcelonesa, y cuando me dijo que es totalmente peatonal y libre de cruces, pensé que merecía la pena intentarlo y salir de mi circuito habitual, aprovechando que tenía por delante 25 kilómetros para perderme y recuperar la ruta si hacía falta. Además, conocer a Manuel era una recompensa lo suficientemente grande como para no intentarlo. A última hora le dije que iba a intentar no perderme y hacer ese tramo de ruta hacia Barcelona, y él me comentó cuál sería su aspecto por si finalmente nos cruzamos... :)
Salí de casa a las 6:35, equipado con mi cinturón y tres botellines con Aquarius, un gel, el punto 8 cumplido en casa y dispuesto a abandonar el río Besós para bordear la costa barcelonesa esperando cruzarme con Manuel en algún punto del recorrido...
La ruta empezó bien, no me costó coger un ritmo de carrera bueno para hacer 25 kilómetros, algo por encima de los 5:00, y tras 6 kilómetros por el río me aventuré a abandonarlo en busca de una nueva ruta... Crucé al otro lado por el puente de la Cale Torrassa, dispuesto a llegar a la misma desembocadura del Besós por el lado Barcelonés. Pero haciendo gala de mi nulo sentido de la orientación, como queda plasmado en el mapa del Garmin, llegué a varios sitios sin salida, poblados con aspecto de colonia zombi, y cuando pensaba que después de dar varias vueltas sin rumbo había conseguido cruzar la vía del tren y la autopista en dirección por fin al mar, tardé bastantes minutos en darme cuenta de que iba paralelo al mar, y no hacia él... Después comprobé que tuve suerte, pues haber intentado pasar por detrás de la zona del Forum, al lado del mar, habría sido toda una aventura de caminos cortados, obras inacabadas e inacabables y probablemente algún susto imprevisto...
Me di cuenta de que no llegaría al mar hasta que girara noventa grados cuando vi algunos edificios característicos del Forum. Aún tuve algún titubeo y más de una media vuelta intentando llegar a la costa, hasta que finalmente pude pasar al otro lado de la Ronda por la calle Josep Pla, y por fin estaba al lado del mar, corriendo mucho más tranquilo y cómodo, después de unos kilómetros de exploración por encima de los 5:00.
Cuando el camino se tornó peatonal, seguro y conocido, empecé a correr más ligero, observando un paisaje nuevo para mí, y atento a todos los runners con los que me cruzaba que tuvieran aspecto de ser Manuel... :) Pensaba que quizá nos habríamos cruzado cuando yo andaba medio perdido intentando llegar al litoral, pero seguí en dirección a Barcelona observando a los pocos runners que había por la zona. Llevaba ya nueve kilómetros entre el río y la búsqueda del mar, qué cosas más raras me pasan, y empecé a correr ya más tranquilo un poco más rápido de los 5:00. Pude comprobar que la zona es perfecta para correr, el mar al lado ayuda con su brisa, el terreno es bueno y además hay varios lavabos, lo cual me tranquiliza en caso de que un domingo deba salir sin haber cumplido el punto 8 en casa.
Y dos kilómetros después, observé una figura espigada que aparecía a lo lejos. Gorra blanca, pantalones y camiseta negras, y un buen ritmo de carrera. Observé la figura que se acercaba en mi dirección, y cuando la tuve más cerca, vi que su cara era increíblemente parecida a la que tiene Manuel en el blog, así que le hice un gesto, nos reconocimos, y después de un choque de manos y un pequeño abrazo seguimos corriendo en dirección a San Adrián y comenzamos a hablar.
Ya he comentado alguna vez que las amistades que se hacen en este mundillo del blogging y el running son muy especiales. Muchos hemos empezado a escribir nuestros blogs para tener un recuerdo y una bitácora de nuestros entrenamientos, carreras y sensaciones, y con el tiempo, a través de amnigos, por el azar o por una búsqueda en Google, descubrimos otros blogs que nos atraen, conocemos a sus autores y a algunos de sus seguidores, y sin darnos cuenta acabamos teniendo una pequeña comunidad de amigos que nos contamos nuestras experiencias, nos animamos y nos ayudamos espontáneamente. Debo reconocer que nunca había visto este ambiente de camaradería, de ayuda, de apoyo, y sobre todo, de sentido del humor y de ganas de contarnos cualquier cosa que creemos que puede ayudar a otros en ningún otro "submundo" como el que tenemos los bloggers runners. Y cuando llevamos un tiempo siguiéndonos, ya somos como de la familia, como amigos de hace muchos años, y la verdad, conocerse en persona es un momento muy especial.
Coincidimos prácticamente 5 kilómetros, hablando de la próxima maratón, de nuestros amigos bloggers comunes, de curiosidades entrenando, la verdad es que se me pasaron esos 5 kilómetros volando, a un ritmo que nos permitía hablar y correr, muy cerca de los 5:00. En San Adrián nos despedimos hasta la próxima, seguí por el río hasta completar los 25 kilómetros, a un ritmo alrededor de los 5:00, segundos arriba o segundos abajo, muy contento de haber coincidido con un personaje como Manuel, al que tanto admiramos por su manera de correr y disfrutar haciéndolo sin presiones, sin GPS, saboreando cada kilómetro, cada cambio de ritmo, cada tirada larga, y con esa manera tan peculiar de contarnos sus aventuras en la carretera, con todo tipo de personajes secundarios como la gorra revolucionaria, las zapatillas clasistas, los guardaespaldas que vigilan sus entrenamientos o los jabalíes espontáneos, siempre al pie del cañón, llueva o estemos achicharrados, en la Carretera de les Aigües o por el litoral barcelonés...
Completé los 25 kilómetros en 2:08:41, a una media de 5:08, habiendo pasado un rato muy agradable y finalizando mi sexta semana de preparación con 81,55 kilómetros y ritmos y sensaciones muy buenas. Repetiré, seguro.
Le pregunté a Manuel sobre la ruta que recorre la costa Barcelonesa, y cuando me dijo que es totalmente peatonal y libre de cruces, pensé que merecía la pena intentarlo y salir de mi circuito habitual, aprovechando que tenía por delante 25 kilómetros para perderme y recuperar la ruta si hacía falta. Además, conocer a Manuel era una recompensa lo suficientemente grande como para no intentarlo. A última hora le dije que iba a intentar no perderme y hacer ese tramo de ruta hacia Barcelona, y él me comentó cuál sería su aspecto por si finalmente nos cruzamos... :)
Salí de casa a las 6:35, equipado con mi cinturón y tres botellines con Aquarius, un gel, el punto 8 cumplido en casa y dispuesto a abandonar el río Besós para bordear la costa barcelonesa esperando cruzarme con Manuel en algún punto del recorrido...
La ruta empezó bien, no me costó coger un ritmo de carrera bueno para hacer 25 kilómetros, algo por encima de los 5:00, y tras 6 kilómetros por el río me aventuré a abandonarlo en busca de una nueva ruta... Crucé al otro lado por el puente de la Cale Torrassa, dispuesto a llegar a la misma desembocadura del Besós por el lado Barcelonés. Pero haciendo gala de mi nulo sentido de la orientación, como queda plasmado en el mapa del Garmin, llegué a varios sitios sin salida, poblados con aspecto de colonia zombi, y cuando pensaba que después de dar varias vueltas sin rumbo había conseguido cruzar la vía del tren y la autopista en dirección por fin al mar, tardé bastantes minutos en darme cuenta de que iba paralelo al mar, y no hacia él... Después comprobé que tuve suerte, pues haber intentado pasar por detrás de la zona del Forum, al lado del mar, habría sido toda una aventura de caminos cortados, obras inacabadas e inacabables y probablemente algún susto imprevisto...
Me di cuenta de que no llegaría al mar hasta que girara noventa grados cuando vi algunos edificios característicos del Forum. Aún tuve algún titubeo y más de una media vuelta intentando llegar a la costa, hasta que finalmente pude pasar al otro lado de la Ronda por la calle Josep Pla, y por fin estaba al lado del mar, corriendo mucho más tranquilo y cómodo, después de unos kilómetros de exploración por encima de los 5:00.
Cuando el camino se tornó peatonal, seguro y conocido, empecé a correr más ligero, observando un paisaje nuevo para mí, y atento a todos los runners con los que me cruzaba que tuvieran aspecto de ser Manuel... :) Pensaba que quizá nos habríamos cruzado cuando yo andaba medio perdido intentando llegar al litoral, pero seguí en dirección a Barcelona observando a los pocos runners que había por la zona. Llevaba ya nueve kilómetros entre el río y la búsqueda del mar, qué cosas más raras me pasan, y empecé a correr ya más tranquilo un poco más rápido de los 5:00. Pude comprobar que la zona es perfecta para correr, el mar al lado ayuda con su brisa, el terreno es bueno y además hay varios lavabos, lo cual me tranquiliza en caso de que un domingo deba salir sin haber cumplido el punto 8 en casa.
Y dos kilómetros después, observé una figura espigada que aparecía a lo lejos. Gorra blanca, pantalones y camiseta negras, y un buen ritmo de carrera. Observé la figura que se acercaba en mi dirección, y cuando la tuve más cerca, vi que su cara era increíblemente parecida a la que tiene Manuel en el blog, así que le hice un gesto, nos reconocimos, y después de un choque de manos y un pequeño abrazo seguimos corriendo en dirección a San Adrián y comenzamos a hablar.
Ya he comentado alguna vez que las amistades que se hacen en este mundillo del blogging y el running son muy especiales. Muchos hemos empezado a escribir nuestros blogs para tener un recuerdo y una bitácora de nuestros entrenamientos, carreras y sensaciones, y con el tiempo, a través de amnigos, por el azar o por una búsqueda en Google, descubrimos otros blogs que nos atraen, conocemos a sus autores y a algunos de sus seguidores, y sin darnos cuenta acabamos teniendo una pequeña comunidad de amigos que nos contamos nuestras experiencias, nos animamos y nos ayudamos espontáneamente. Debo reconocer que nunca había visto este ambiente de camaradería, de ayuda, de apoyo, y sobre todo, de sentido del humor y de ganas de contarnos cualquier cosa que creemos que puede ayudar a otros en ningún otro "submundo" como el que tenemos los bloggers runners. Y cuando llevamos un tiempo siguiéndonos, ya somos como de la familia, como amigos de hace muchos años, y la verdad, conocerse en persona es un momento muy especial.
Coincidimos prácticamente 5 kilómetros, hablando de la próxima maratón, de nuestros amigos bloggers comunes, de curiosidades entrenando, la verdad es que se me pasaron esos 5 kilómetros volando, a un ritmo que nos permitía hablar y correr, muy cerca de los 5:00. En San Adrián nos despedimos hasta la próxima, seguí por el río hasta completar los 25 kilómetros, a un ritmo alrededor de los 5:00, segundos arriba o segundos abajo, muy contento de haber coincidido con un personaje como Manuel, al que tanto admiramos por su manera de correr y disfrutar haciéndolo sin presiones, sin GPS, saboreando cada kilómetro, cada cambio de ritmo, cada tirada larga, y con esa manera tan peculiar de contarnos sus aventuras en la carretera, con todo tipo de personajes secundarios como la gorra revolucionaria, las zapatillas clasistas, los guardaespaldas que vigilan sus entrenamientos o los jabalíes espontáneos, siempre al pie del cañón, llueva o estemos achicharrados, en la Carretera de les Aigües o por el litoral barcelonés...
Completé los 25 kilómetros en 2:08:41, a una media de 5:08, habiendo pasado un rato muy agradable y finalizando mi sexta semana de preparación con 81,55 kilómetros y ritmos y sensaciones muy buenas. Repetiré, seguro.
sábado, 14 de agosto de 2010
Corriendo bajo la lluvia
Desde que empecé a prepararme para mi primera maratón, salir cada uno de los días que tenía previsto entrenar no ha sido una tarea difícil. Hubo un día, el día después de que España ganara el mundial, en el que las cervezas y un par de cigarrillos hicieron un suplicio mi entrenamiento, pero ahí estuve, al pie del cañón, haciendo 10 kilómetros a 5:34 de media. Otro día me fue imposible salir por la mañana, y casi me derrito corriendo a las 3 de la tarde en pleno julio, pero ahí estuve de nuevo.
Todavía no había llegado el día en el que los elementos se pusieran en mi contra, y hoy por la mañana, el despertador sonó a las 5:30, mientras ahí fuera estaba cayendo un chaparrón del quince, que no había parado en prácticamente toda la noche... Al ser sábado, por un momento dudé entre quedarme en la cama y salir a correr a lo largo del día, cuando parase de llover, o levantarme y salir a disfrutar de un entrenamiento pasado por agua. La duda duró poco, hacía tiempo que no corría con lluvia, y tengo muy buen recuerdo de los días que salí a correr así el invierno pasado, y especialmente de la ducha templada de después, así que, pensando en lo que podía ser un entrenamiento ideal, me levanté sin prisas, me tomé un café y tres galletas de chocolate, y el punto 8 se manifestó casi instantáneamente. El día empezaba de maravilla, seguía lloviendo, me sentía más ligero que de costumbre y sin peligro de ataque de punto 8, y me enfilé hacia la puerta dispuesto a hacer unos 16 kilómetros a buen ritmo.
Hacía frío y llovía, cualquiera diría "qué horror", y yo pensaba "¡qué maravilla!". Estirando bajo la lluvia, puse en marcha el RunKeeper y el Forerunner, y salí en dirección al río. Esta vez fui hacia el mar, pues la ruta de Montcada suele encharcarse bastante los días de lluvia, así que empecé con el viento a favor. Noté que iba a ser un buen día en cuanto a velocidad, el segundo kilómetro ya lo hice a 5:16 y a partir del tercero ya andaba por debajo de 5:00. Antes de llegar a la playa ya estaba haciendo los kilómetros a 4:44, y entonces, en el kilómetro 6, ocurrió algo imprevisto...
Debo explicar algo antes para que se entienda mejor lo que me pasó... Mi vida profesional gira alrededor de los vídeo juegos. Desde que tenía 18 años no he hecho otra cosa, y eso es algo que influye radicalmente en ciertos aspectos de la vida y que marca para siempre.
Los que habitualmente se relacionan con desarrolladores de vídeo juegos conocen algunas de las particularidades de éstos... Por ejemplo, es muy normal que alguien habituado a los vídeo juegos diga que no ha podido llegar a un sitio por menos de un píxel. O que cuando cuenta algo, lo haga añadiendo efectos de sonido a algunas acciones... Pero si hay algo que diferencia de los demás a alguien sumergido absolutamente en los vídeo juegos, es la huella que dejan en él las canciones de algunos de ellos, especialmente de los más antiguos. Es normal encontrarte a programadores que tienen como tono de aviso de mensaje el jingle que suena en el Super Mario Bros cuando te matan, o que el ringtone de su teléfono de última generación sea la canción del Circuito Bebe del Mario Kart de Nintendo DS. Pero hay una canción que ha marcado a todos los desarrolladores de vídeo juegos de mi generación que conozco. Y ésa es la canción del Altered Beast de SEGA. En la oficina, cuando celebramos algún hito importante, siempre lo hacemos con la canción del Altered Beast sonando de fondo... Imagino que a muchos les sonará a chino... Así que aquí la dejo para su audición:
http://www.youtube.com/watch?v=gSF6tei5OYg
¿Y a qué viene todo esto? Pues sigo explicando... Hace poco tuvimos un acontecimiento importante en la empresa, y rescaté una versión en mp3 de la canción para ponerla de fondo. Cosas de Apple, se me coló en mi iTunes casi sin quererlo. Y poco después, recibí un iPhone 4, así que estuve copiando toda la información que tenía en el obsoleto iPhone 3GS al iPhone 4, y entre toda la información, pues se coló también la canción.
Y hoy, sobre el kilómetro 6, ocurrió algo extraordinario... Tras varias canciones de Queen y de Rocky Sharpe and the Replays, comenzó a sonar la canción del Altered Beast. Y entonces empecé a entenderlo todo... Os dejo un vídeo del juego, a ver si lo veis...
http://www.youtube.com/watch?v=ypGxYM3MHqY"
Sí, así es... El protagonista... Va corriendo... Aparecen zombis por todos lados y debe luchar contra ellos... Le atacan todo tipo de fieras que debe ajusticiar mientras no deja de correr... Y al final, cuando aparece el malo más malo... ¡Se convierte en hombre lobo!
No sabía que mi destino estaba escrito desde 1988. Por eso esa canción quedó grabada en mi memoria, la silbo sin darme cuenta, la reproduzco cuando se celebra un evento importante en el trabajo... Esa canción es un mensaje que me llegó hace más de 20 años. Mi destino como isidro lobo, protector de la humanidad contra la invasión zombi de 2012, no es algo que haya ocurrido de repente, es algo para lo que estoy predestinado, los zombis han guiado mi existencia desde que nací, me orientaron profesionalmente para transmitirme su mensaje a través de los vídeo juegos, y ahora que ya estoy preparado física y mentalmente, me han desvelado la misión que para mí tienen encomendada y que espero cumplir correctamente...
Mientras todo esto rondaba por mi cabeza, sin darme cuenta, la emoción me embargó y cuando miré el Forerunner estaba corriendo a 4:21... El subidón de adrenalina, comprender 22 años después por qué esa canción me marcó de por vida, saber que no es una canción más, sino que es una señal que da sentido a mi existencia, me dio ánimos para subir el ritmo y seguir corriendo por debajo de los 4:40 minutos por kilómetro.
Y cuando llegué al kilómetro 12, que siempre ha sido una buena referencia para calcular el ritmo que llevo, la lista de reproducción del iPhone tenía una última sorpresa preparada para mí. Hasta ahora estaba llegando al kilómetro 12 en algo más de una hora, por encima de los 5:00 de media. Hoy el RunKeeper me cantó menos de 58:00 cuando llegué a ese punto kilométrico, y por si la emoción no fuera suficiente, el iPhone decidió que la siguiente canción a reproducir sería el "Gonna Fly now", de la banda sonora de "Rocky". Dudo que haya un solo runner en el planeta que no sienta la necesidad de correr más rápido cuando escucha esa canción... :) Así que volví a cambiar de ritmo, e hice el kilómetro 13 y el 14 a 4:18 y 4:24.
Seguía fuerte y con ganas de correr, pero mañana tocan 25 kilómetros, así que me dejé llevar los dos últimos, para enfriar bien, y acabé los 16 kilómetros a una media de 4:46.
Sensaciones espectaculares. Correr con lluvia es una experiencia única. Y con la canción del Altered Beast, aún más. Empiezo a sentirme cómodo en tiradas largas a buen ritmo, aún quedan muchas semanas de preparación, debo ser cauto, pero no por ello dejar de ser optimista. Mañana ritmo tranquilo y kilómetros para acumular... Y la semana que viene... Dos días de trabajo... ¡Y vacaciones!
Todavía no había llegado el día en el que los elementos se pusieran en mi contra, y hoy por la mañana, el despertador sonó a las 5:30, mientras ahí fuera estaba cayendo un chaparrón del quince, que no había parado en prácticamente toda la noche... Al ser sábado, por un momento dudé entre quedarme en la cama y salir a correr a lo largo del día, cuando parase de llover, o levantarme y salir a disfrutar de un entrenamiento pasado por agua. La duda duró poco, hacía tiempo que no corría con lluvia, y tengo muy buen recuerdo de los días que salí a correr así el invierno pasado, y especialmente de la ducha templada de después, así que, pensando en lo que podía ser un entrenamiento ideal, me levanté sin prisas, me tomé un café y tres galletas de chocolate, y el punto 8 se manifestó casi instantáneamente. El día empezaba de maravilla, seguía lloviendo, me sentía más ligero que de costumbre y sin peligro de ataque de punto 8, y me enfilé hacia la puerta dispuesto a hacer unos 16 kilómetros a buen ritmo.
Hacía frío y llovía, cualquiera diría "qué horror", y yo pensaba "¡qué maravilla!". Estirando bajo la lluvia, puse en marcha el RunKeeper y el Forerunner, y salí en dirección al río. Esta vez fui hacia el mar, pues la ruta de Montcada suele encharcarse bastante los días de lluvia, así que empecé con el viento a favor. Noté que iba a ser un buen día en cuanto a velocidad, el segundo kilómetro ya lo hice a 5:16 y a partir del tercero ya andaba por debajo de 5:00. Antes de llegar a la playa ya estaba haciendo los kilómetros a 4:44, y entonces, en el kilómetro 6, ocurrió algo imprevisto...
Debo explicar algo antes para que se entienda mejor lo que me pasó... Mi vida profesional gira alrededor de los vídeo juegos. Desde que tenía 18 años no he hecho otra cosa, y eso es algo que influye radicalmente en ciertos aspectos de la vida y que marca para siempre.
Los que habitualmente se relacionan con desarrolladores de vídeo juegos conocen algunas de las particularidades de éstos... Por ejemplo, es muy normal que alguien habituado a los vídeo juegos diga que no ha podido llegar a un sitio por menos de un píxel. O que cuando cuenta algo, lo haga añadiendo efectos de sonido a algunas acciones... Pero si hay algo que diferencia de los demás a alguien sumergido absolutamente en los vídeo juegos, es la huella que dejan en él las canciones de algunos de ellos, especialmente de los más antiguos. Es normal encontrarte a programadores que tienen como tono de aviso de mensaje el jingle que suena en el Super Mario Bros cuando te matan, o que el ringtone de su teléfono de última generación sea la canción del Circuito Bebe del Mario Kart de Nintendo DS. Pero hay una canción que ha marcado a todos los desarrolladores de vídeo juegos de mi generación que conozco. Y ésa es la canción del Altered Beast de SEGA. En la oficina, cuando celebramos algún hito importante, siempre lo hacemos con la canción del Altered Beast sonando de fondo... Imagino que a muchos les sonará a chino... Así que aquí la dejo para su audición:
http://www.youtube.com/watch?v=gSF6tei5OYg
¿Y a qué viene todo esto? Pues sigo explicando... Hace poco tuvimos un acontecimiento importante en la empresa, y rescaté una versión en mp3 de la canción para ponerla de fondo. Cosas de Apple, se me coló en mi iTunes casi sin quererlo. Y poco después, recibí un iPhone 4, así que estuve copiando toda la información que tenía en el obsoleto iPhone 3GS al iPhone 4, y entre toda la información, pues se coló también la canción.
Y hoy, sobre el kilómetro 6, ocurrió algo extraordinario... Tras varias canciones de Queen y de Rocky Sharpe and the Replays, comenzó a sonar la canción del Altered Beast. Y entonces empecé a entenderlo todo... Os dejo un vídeo del juego, a ver si lo veis...
http://www.youtube.com/watch?v=ypGxYM3MHqY"
Sí, así es... El protagonista... Va corriendo... Aparecen zombis por todos lados y debe luchar contra ellos... Le atacan todo tipo de fieras que debe ajusticiar mientras no deja de correr... Y al final, cuando aparece el malo más malo... ¡Se convierte en hombre lobo!
No sabía que mi destino estaba escrito desde 1988. Por eso esa canción quedó grabada en mi memoria, la silbo sin darme cuenta, la reproduzco cuando se celebra un evento importante en el trabajo... Esa canción es un mensaje que me llegó hace más de 20 años. Mi destino como isidro lobo, protector de la humanidad contra la invasión zombi de 2012, no es algo que haya ocurrido de repente, es algo para lo que estoy predestinado, los zombis han guiado mi existencia desde que nací, me orientaron profesionalmente para transmitirme su mensaje a través de los vídeo juegos, y ahora que ya estoy preparado física y mentalmente, me han desvelado la misión que para mí tienen encomendada y que espero cumplir correctamente...
Mientras todo esto rondaba por mi cabeza, sin darme cuenta, la emoción me embargó y cuando miré el Forerunner estaba corriendo a 4:21... El subidón de adrenalina, comprender 22 años después por qué esa canción me marcó de por vida, saber que no es una canción más, sino que es una señal que da sentido a mi existencia, me dio ánimos para subir el ritmo y seguir corriendo por debajo de los 4:40 minutos por kilómetro.
Y cuando llegué al kilómetro 12, que siempre ha sido una buena referencia para calcular el ritmo que llevo, la lista de reproducción del iPhone tenía una última sorpresa preparada para mí. Hasta ahora estaba llegando al kilómetro 12 en algo más de una hora, por encima de los 5:00 de media. Hoy el RunKeeper me cantó menos de 58:00 cuando llegué a ese punto kilométrico, y por si la emoción no fuera suficiente, el iPhone decidió que la siguiente canción a reproducir sería el "Gonna Fly now", de la banda sonora de "Rocky". Dudo que haya un solo runner en el planeta que no sienta la necesidad de correr más rápido cuando escucha esa canción... :) Así que volví a cambiar de ritmo, e hice el kilómetro 13 y el 14 a 4:18 y 4:24.
Seguía fuerte y con ganas de correr, pero mañana tocan 25 kilómetros, así que me dejé llevar los dos últimos, para enfriar bien, y acabé los 16 kilómetros a una media de 4:46.
Sensaciones espectaculares. Correr con lluvia es una experiencia única. Y con la canción del Altered Beast, aún más. Empiezo a sentirme cómodo en tiradas largas a buen ritmo, aún quedan muchas semanas de preparación, debo ser cauto, pero no por ello dejar de ser optimista. Mañana ritmo tranquilo y kilómetros para acumular... Y la semana que viene... Dos días de trabajo... ¡Y vacaciones!
jueves, 12 de agosto de 2010
¿Qué tienen los jueves que corro más?
Eso me pregunto yo, ¿por qué corro más los jueves? El plan que estoy siguiendo tiene dos días prácticamente gemelos, el martes y el jueves, con una tirada media, a ritmo suave, para completar el kilometraje de la semana en función de lo que tenga previsto para el miércoles, día de calidad, y el sábado y domingo, los días de tiradas largas.
Suelo hacer el mismo kilometraje martes y jueves, la gran diferencia es que el lunes he descansado y por lo tanto el martes estoy más fresco, y el miércoles he hecho unas series o una tirada de calidad, y el jueves estoy supuestamente más cansado...
Viendo los datos de estas últimas semanas, qué maravilla los reports de Garmin Connect, veo que llevo dos semanas en las que el martes ando más flojo, pero el jueves me sale todo mejor. No tengo tantos datos como para formular una teoría, pero sí que intuyo ciertas pistas...
Revisando el blog, otra gran idea para estudiar cómo varía mi rendimiento, veo que los martes son más propicios a un ataque de punto 8 en plena carrera.
Entiendo que una medida que debo tomar es intentar regularizar el punto 8 durante el lunes. Quizá deba probar una dieta que provoque un ataque masivo de punto 8 el lunes que me dé tres días de paz...
Intuyo que me cuesta coger el ritmo de carrera un poco más que antes, haciendo entrenamientos más largos
He comprobado que, pese a estar volviendo a correr casi como cuando hacía menos de 10 kilómetros al día, me cuesta bastante llegar a la velocidad de crucero. Correr en ayunas, y quizá un punto más de precaución para evitar lesiones y cansancio, además del viento del Besós, hace que me cueste casi 20 minutos llegar al ritmo al que hago la mayor parte del entrenamiento. En principio no me parece malo... La conclusión a la que llego es que eso puede que también se refleje en los días, es decir, el martes entreno después de descansar, me cuesta coger un buen ritmo, el miércoles mejora y el jueves es cuando corro más y alcanzo el ritmo deseado antes. Curioso...
Horas de sueño
El lunes es el día que trasnocho delante de la tele, no me pierdo Fringe. Aunque el martes me comentó un compañero en la oficina que el capítulo doble del lunes pasado fue el último de la temporada... Casi me dio un ataque de hipo... A partir de ahora los lunes me iré a dormir a mi hora, a ver si influye positivamente, creo que algo tenía que ver con mis debacles de los martes.
Seguiré atento a estos tres puntos durante las próximas semanas, a ver si los martes mejoran...
Hoy jueves, siguiendo la pauta anteriormente comentada, hice una salida para acumular kilometraje a ritmo suave, que me salió bastante bien. Sin pensar siquiera en el punto 8, salí con ganas, el segundo kilómetro ya lo hice a 5:20, acabé el quinto a 5:12 tras dar media vuelta en Montcada, y dejé que las piernas marcaran el ritmo vigilando que las pulsaciones no se desbocaran. Entre 150 y 155 bpm hice ocho kilómetros por debajo de 5:00, alguno a 4:45, sin forzar, corriendo cómodo. Me dejé llevar en el último, para enfriar, y acabé los 14 kilómetros de hoy con ganas de más y sin sentirme cansado, a una media de 5:06.
Mañana descansaré muy a mi pesar... Guardando fuerzas para el sábado y domingo. Mientras, haré mi plan para mejorar los martes, con un estudio pormenorizado de los tres factores que intuyo pueden estar influyendo en mi rendimiento...
Suelo hacer el mismo kilometraje martes y jueves, la gran diferencia es que el lunes he descansado y por lo tanto el martes estoy más fresco, y el miércoles he hecho unas series o una tirada de calidad, y el jueves estoy supuestamente más cansado...
Viendo los datos de estas últimas semanas, qué maravilla los reports de Garmin Connect, veo que llevo dos semanas en las que el martes ando más flojo, pero el jueves me sale todo mejor. No tengo tantos datos como para formular una teoría, pero sí que intuyo ciertas pistas...
Entiendo que una medida que debo tomar es intentar regularizar el punto 8 durante el lunes. Quizá deba probar una dieta que provoque un ataque masivo de punto 8 el lunes que me dé tres días de paz...
He comprobado que, pese a estar volviendo a correr casi como cuando hacía menos de 10 kilómetros al día, me cuesta bastante llegar a la velocidad de crucero. Correr en ayunas, y quizá un punto más de precaución para evitar lesiones y cansancio, además del viento del Besós, hace que me cueste casi 20 minutos llegar al ritmo al que hago la mayor parte del entrenamiento. En principio no me parece malo... La conclusión a la que llego es que eso puede que también se refleje en los días, es decir, el martes entreno después de descansar, me cuesta coger un buen ritmo, el miércoles mejora y el jueves es cuando corro más y alcanzo el ritmo deseado antes. Curioso...
El lunes es el día que trasnocho delante de la tele, no me pierdo Fringe. Aunque el martes me comentó un compañero en la oficina que el capítulo doble del lunes pasado fue el último de la temporada... Casi me dio un ataque de hipo... A partir de ahora los lunes me iré a dormir a mi hora, a ver si influye positivamente, creo que algo tenía que ver con mis debacles de los martes.
Seguiré atento a estos tres puntos durante las próximas semanas, a ver si los martes mejoran...
Hoy jueves, siguiendo la pauta anteriormente comentada, hice una salida para acumular kilometraje a ritmo suave, que me salió bastante bien. Sin pensar siquiera en el punto 8, salí con ganas, el segundo kilómetro ya lo hice a 5:20, acabé el quinto a 5:12 tras dar media vuelta en Montcada, y dejé que las piernas marcaran el ritmo vigilando que las pulsaciones no se desbocaran. Entre 150 y 155 bpm hice ocho kilómetros por debajo de 5:00, alguno a 4:45, sin forzar, corriendo cómodo. Me dejé llevar en el último, para enfriar, y acabé los 14 kilómetros de hoy con ganas de más y sin sentirme cansado, a una media de 5:06.
Mañana descansaré muy a mi pesar... Guardando fuerzas para el sábado y domingo. Mientras, haré mi plan para mejorar los martes, con un estudio pormenorizado de los tres factores que intuyo pueden estar influyendo en mi rendimiento...
miércoles, 11 de agosto de 2010
Series en cuestas, para empezar el día con energía
Leyendo a tantos amigos que están también preparando maratones, veo que cada uno hemos elegido un plan distinto, similar en la básico, entre 4 y 5 días de entrenamiento, una tirada larga y un día de calidad, pero algo distintos en el detalle. Óscar por ejemplo comenta que en su primera maratón sólo se dedicó a hacer tiradas medias y largas, sin series ni nada parecido, con un resultado espectacular, Gonzalo en cambio está siguiendo con atención el plan A de Jack Daniels, Miguel Mij-Mij está haciendo uno personalizado con nada menos que cinco medias maratones durante el mismo, y cada plan nuevo que veo tiene cosas en común con los demás y algunos matices muy particulares.
Yo finalmente me he decidido por adaptarme a un plan que ha hecho la organización de la maratón de Barcelona, aunque para la próxima tengo muy claro que seguiré a Jack Daniels. Curiosamente, si todo va bien, la segunda maratón que creo que correré es la de Barcelona, cuyo plan hice para la del Mediterrani...
El plan se adapta muy bien a mi disponibilidad, cinco días semanales, acumulando tiradas largas y a veces una sesión extra de calidad durante el fin de semana, y otra sesión de calidad entre semana. Además, es bastante variado, incluso tiene alguna tirada larga con cuestas, series y muchos días de cambios de ritmo y fartlek. No sé si es mejor o peor para prepararse físicamente, como bien me habéis dicho, todos los planes son buenos si se hacen bien, pero es importante elegir uno que nos motive y nos tenga concentrados. En mi caso, me gusta añadir un día "especial" entre semana, que es el miércoles, rompe la rutina del martes y el jueves, anima para ver progresos en velocidad, y le da un toque de variedad al entrenamiento. Jack Daniels también lo hace, creo que es interesante para los que nos gusta cambiar de registro durante la semana hacer algo así.
Hoy ha sido uno de esos días de cambio de registro. Antes de las cursas de Sant Quirze y El Corte Inglés, estuve entrenando bastantes cuestas, en la ruta de los zombis del Espíritu Santo. Tengo la suerte inmensa de contar con dos zonas para entrenar muy buenas, el paseo del río Besós, con sus 10 kilómetros desde la playa hasta Montcada, sin un solo cruce o semáforo, y muy cerca tengo la subida asesina al Espíritu Santo, donde descansan los zombis layetanos que tantas aventuras me hicieron pasar. Esta subida del Espíritu Santo se puede hacer también cruzando una sola vez por una zona con mucha visibilidad y bien señalizada para los peatones...
Como iba diciendo, hoy volví a mis cuestas del Espíritu Santo. El entrenamiento de hoy era un buen calentamiento, y después dos bloques de 4 series en cuesta de 1:30 minutos, con sus correspondientes bajadas a ritmo tranquilo, un descanso de tres minutos y repetición del bloque. Luego, vuelta a casa. Las series, con un desnivel de 20 metros en una distancia de unos 300 metros, más o menos una pendiente del 7%, salieron desiguales, el primer bloque entre 5:06 y 5:41, y el segundo bloque, ya más tocado, entre 5:37 y 6:09. Obviamente no dosifiqué bien, no tenía referencias, la semana que viene me tocan otra vez y seré más precavido al principio, y espero también hacer mejor las del segundo bloque...
La tirada anterior a las series, 19 minutos a 5:37, y después de las series y la recuperación, 3 kilómetros a 5:09, con muy buenas sensaciones.
Las series creo que son el entrenamiento que más sensaciones distintas nos produce. Todos hablamos de ellas... :) Hasta Chema Martínez en sus entrevistas... Recuerdo cuando decía que dos días antes de la maratón en Barcelona hizo unas series, muy tranquilas, sin forzar, a una media de 3:00... :O En las series apretamos los dientes como en ningún otro momento, los descansos entre serie y serie suelen ser el momento más placentero del entrenamiento, sobre todo cuando empiezan, y el más sufrido, cuando acaba el descanso y pensamos que toca volver a apretar... Pero cuando las acabamos y vemos que hemos progresado, la sensación de satisfacción es inmensa, y si luego tenemos que hacer unos kilómetros más, suelen hacerse con una ligereza y una sonrisilla que cuesta sentir en otra clase de entrenamientos.
Buenas sensaciones, muy buenas, sufriendo en las cuestas, corriendo bien antes y después, y libre de punto 8 durante todo el recorrido. Mañana tirada normal, espero que mejor que la del martes, aquí estaremos para contarlo.
Yo finalmente me he decidido por adaptarme a un plan que ha hecho la organización de la maratón de Barcelona, aunque para la próxima tengo muy claro que seguiré a Jack Daniels. Curiosamente, si todo va bien, la segunda maratón que creo que correré es la de Barcelona, cuyo plan hice para la del Mediterrani...
El plan se adapta muy bien a mi disponibilidad, cinco días semanales, acumulando tiradas largas y a veces una sesión extra de calidad durante el fin de semana, y otra sesión de calidad entre semana. Además, es bastante variado, incluso tiene alguna tirada larga con cuestas, series y muchos días de cambios de ritmo y fartlek. No sé si es mejor o peor para prepararse físicamente, como bien me habéis dicho, todos los planes son buenos si se hacen bien, pero es importante elegir uno que nos motive y nos tenga concentrados. En mi caso, me gusta añadir un día "especial" entre semana, que es el miércoles, rompe la rutina del martes y el jueves, anima para ver progresos en velocidad, y le da un toque de variedad al entrenamiento. Jack Daniels también lo hace, creo que es interesante para los que nos gusta cambiar de registro durante la semana hacer algo así.
Hoy ha sido uno de esos días de cambio de registro. Antes de las cursas de Sant Quirze y El Corte Inglés, estuve entrenando bastantes cuestas, en la ruta de los zombis del Espíritu Santo. Tengo la suerte inmensa de contar con dos zonas para entrenar muy buenas, el paseo del río Besós, con sus 10 kilómetros desde la playa hasta Montcada, sin un solo cruce o semáforo, y muy cerca tengo la subida asesina al Espíritu Santo, donde descansan los zombis layetanos que tantas aventuras me hicieron pasar. Esta subida del Espíritu Santo se puede hacer también cruzando una sola vez por una zona con mucha visibilidad y bien señalizada para los peatones...
Como iba diciendo, hoy volví a mis cuestas del Espíritu Santo. El entrenamiento de hoy era un buen calentamiento, y después dos bloques de 4 series en cuesta de 1:30 minutos, con sus correspondientes bajadas a ritmo tranquilo, un descanso de tres minutos y repetición del bloque. Luego, vuelta a casa. Las series, con un desnivel de 20 metros en una distancia de unos 300 metros, más o menos una pendiente del 7%, salieron desiguales, el primer bloque entre 5:06 y 5:41, y el segundo bloque, ya más tocado, entre 5:37 y 6:09. Obviamente no dosifiqué bien, no tenía referencias, la semana que viene me tocan otra vez y seré más precavido al principio, y espero también hacer mejor las del segundo bloque...
La tirada anterior a las series, 19 minutos a 5:37, y después de las series y la recuperación, 3 kilómetros a 5:09, con muy buenas sensaciones.
Las series creo que son el entrenamiento que más sensaciones distintas nos produce. Todos hablamos de ellas... :) Hasta Chema Martínez en sus entrevistas... Recuerdo cuando decía que dos días antes de la maratón en Barcelona hizo unas series, muy tranquilas, sin forzar, a una media de 3:00... :O En las series apretamos los dientes como en ningún otro momento, los descansos entre serie y serie suelen ser el momento más placentero del entrenamiento, sobre todo cuando empiezan, y el más sufrido, cuando acaba el descanso y pensamos que toca volver a apretar... Pero cuando las acabamos y vemos que hemos progresado, la sensación de satisfacción es inmensa, y si luego tenemos que hacer unos kilómetros más, suelen hacerse con una ligereza y una sonrisilla que cuesta sentir en otra clase de entrenamientos.
Buenas sensaciones, muy buenas, sufriendo en las cuestas, corriendo bien antes y después, y libre de punto 8 durante todo el recorrido. Mañana tirada normal, espero que mejor que la del martes, aquí estaremos para contarlo.
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