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domingo, 6 de julio de 2014

Holidays running

Este verano mi tiempo de reposo anual, si por reposo se entiende correr como un loco, jugar a fútbol y voleibol, comer mucho y degustar Gin Tonics, se ha adelantado a finales de junio. En 2014 toca modo JASP (julio, agosto y septiembre puteao) así que en cuanto mis cachorros acabaron el cole nos metimos en un avión y nos fuimos unos días a Lanzarote, tierra de volcanes, hotelitos familiares y donde además habita Antonio Navas, compañero de correrías cuando aparezco por la isla... :)

Todo empezó el 19 de junio, aún andaba un poco renqueante de mis molestias lumbares, llegada al hotel, aclimatación, comida y a dormir. Y a la siguiente mañana, tocaba despertarse pronto para la primera salida... :) No llegó a 9 kilómetros, ida por la Avenida del Mar, vuelta por la de las Palmeras, ritmo cochino de 5:27, en función del viento, y buenas sensaciones... Un aperitivo para lo que me esperaba al día siguiente, Antonio está preparando la Tinajo X-Race y quería recorrer el tramo final con Gerardo, así que la invitación a unirme a ellos era muy complicada de rechazar... ;)

El plan inicial para el sábado era hacer unos 28 kilómetros y subir a tres volcanes en unas 4 horas. No está mal para empezar las vacaciones... :) Antonio vino a recogerme, aprovechando que mi hotel estaba apenas a 200 metros de su casa. Dejamos el coche en el punto de destino de la ruta y nos subimos al de Gerardo, que ya nos estaba esperando, hasta el punto de partida. Hubo que realizar un trámite previo... Y a correr!!!



Una vez más, a los 5 minutos de estar juntos, ya parecía que nos conociéramos de toda la vida... :) Comenzó la ascensión al primer volcán, el que tiene el cráter más grande de toda la isla...



Una subida muy dura, pero mereció la pena... Las vistas desde lo alto del volcán eran simplemente espectaculares...



Ahora un poco de postureo... ;)

 

Y después lo mejor, de la salida, y seguramente uno de los mejores recuerdos que tengo de un entrenamiento... El cráter del volcán tiene una circunferencia de unos 2 kilómetros. Desde el punto más alto, y hasta que empezamos a bajar por la ladera, recorrimos aproximadamente 1 kilómetro alrededor del volcán... El camino era bastante estrecho, apenas un par de metros en algunos tramos... A un lado, barranco, al otro, la caldera del volcán, en ambos casos, bastantes metros de caída y una sensación de vértigo que hacía que corriera mirando hacia delante y al suelo, cualquier giro de cabeza podría provocar un mareo... Fue espectacular, además, el tramo era de perfil llano o incluso descendente, corrimos con todo lo que daban las piernas, mirando de reojo los barrancos que teníamos a ambos lados, durante un kilómetro, bastante separados los tres, cada uno sólo ante las sensaciones difícilmente explicables que produce correr en un lugar así... No quería que se acabara nunca, pero finalmente, llegó el desvío de la ruta hacia el segundo volcán...

Ahora tocaba correr por piedras volcánicas, llegar, subir y bajar del volcán supuso 10 kilómetros, y tras hacerlo nos tocó un tramo de unos 7 kilómetros sin tanto desnivel, aunque había que correr con cuidado para poder conservar los tobillos durante el resto de nuestras vidas... :) Piedras, oscuras, claras, con agujeritos, puntiagudas, rugosas, resbaladizas... Todo tipo de piedras para romper zapatillas y tobillos... :) Y entre piedra y piedra, trago de agua y conversación de amigos runners, nos plantamos en la segunda subida. Esta vez el terreno era muy distinto, con unas plantitas rojas raras que le daban mucho color a la ascensión... :)

 


Y las vistas, de nuevo, impresionantes...



Otra parada para admirar el paisaje, más conversación, y el tiempo se nos echaba encima, íbamos muy tranquilos, disfrutando la compañía, y en lo alto del segundo volcán nos dieron ya casi las 3 horas de salida... Hicimos la bajada corriendo como locos, de nuevo, disfrutando como sólo en una isla así se puede, esas bajadas no las tengo yo en el Turó del Pollo... :) Vuelta al llano después de la bajada, más de tres horas corriendo, el calor y el cansancio empezaban a dar señales inequívocas...

Y entonces, llegó, ahora sí, el momento sublime del día... Gerardo iba delante, y de repente se para en seco y dice... ¡Un moral!

Ahí estaba, a un lado del camino, en un lugar difícil de ver si no vas muy atento...



A ver cómo lo explico yo para que se entienda... :) 3 horas y 40 minutos corriendo... Un volcán por subir... Calor, hambre, cansancio... Y de repente, aparece esto delante de nosotros... Como locos, empezamos a comer moras, dulces y blanditas las más oscuras, algo ácidas y más consistentes las rojas... Perdí la cuenta, nunca había comido moras directamente del moral, el sabor es increíble, pese a la temperatura, conservaban un gran frescor, el estómago empezó a sentirse agradecido, las manos y boca parecían las de un vampiro, comimos, comimos y seguimos comiendo...





Cuando ya no podíamos comer más, por unanimidad, decidimos que al tercer volcán iba a subir su tía, y emprendimos la marcha, con dificultad tras la parada, en dirección al coche de Antonio... :) Por suerte los 3 kilómetros que faltaban eran cuesta abajo, y tras más de 4 horas y 15 minutos de salida, llegamos al coche y nos limpiamos las manos de jugo de mora y nos tomamos unas cervezas para celebrarlo... :)

¡El Runkeeper me avisó de que ésa fue la vez que más tiempo he estado corriendo! Es es cierto, el tiempo bruto fue de 4:16:29, y restando las paradas (que fueron muchas), estuve corriendo 3 horas 54 minutos y 34 segundos, unos 10 minutos más que el día de mi PMP en maratón... :) Así que nos tomamos otra cerveza para celebrarlo... :)






Al día siguiente, obviamente, la actividad deportiva se redujo al consumo de Gin Tonics y a la piscina del hotel... :) Y el lunes 23 volví a madrugar y calzarme las Excel Gel 33 para recorrer el paseo marítimo, ida y vuelta, 9,22 km a 5:16, acabando los últimos, con viento favorable, a ritmos decentes...

Durante la ruta de los volcanes Antonio y yo quedamos en subir otro día al volcán que hay al lado del hotel, y de paso, ir a cenar con las families... Me lié yo solo y entendí que el miércoles haríamos las dos cosas, así que el martes salí a hacer unos kilómetros cochineros, ida por el paseo marítimo, vuelta por el interior. 10,4 kilómetros a ritmo de 5:22, con la idea de descansar el miércoles por la mañana y salir a correr por la tarde... Pero no, el plan de Antonio era correr el martes por la tarde y quedar con las families el miércoles por la tarde... Así que...





Sí, ese día tocaba doblar... :) Además... Se me antojó comprar una mini cámara deportiva, a lo que fui con mis cachorros justo después de desayunar. Mi idea era ir directo a por una GoPro, pero cuando llegué a la tienda el hombre me convenció para llevarme una HP AC-200W. Le fue fácil convencerme cuando por fin confesó que la GoPro no la tenía en la tienda, y como el antojo era muy grande, me llevé la otra... :) Más o menos hacen lo mismo... Sirven para grabar salidas runner... Y para grabar a los niños en la piscina... :D




 Por la tarde, segunda salida a subir volcanes de las vacaciones. Esta vez iba a ser más corta, y para la crónica, usaremos ese clásico de que valen más 20 vídeos que mil palabras... ;)




Y después del descanso runner y la cena del miércoles, volvimos a las andadas el jueves y nos dimos un rodeo por la zona costera, piedras, acantilados, pescadores furtivos, volcanes al fondo, un paisaje espectacular...

Un par de fotos y la vídeo-crónica... ;)

 


Tengo que mejorar con los selfies y la cámara... ;)






Ah... Y así queda el tobillo si uno se dedica a patear piedras durante algo más de 10 kilómetros... :D



Otra salida más el viernes, al día siguiente, por el paseo marítimo en modo ultracochinero... 9,04 km a 5:48. Quizá no era el día ideal para entrenar, pero sí para correr, demasiada comida en el buffet y los Gin Tonics seguían cayendo... ;) Y como el domingo ya volvía a casa, pues el sábado... Otro rodaje más, por el paseo marítimo, not-so-cochinero de 9,07 km a 5:30. Y por la tarde, fútbol...

Aún así, me volví a casa con un kilo de más, que no es mal balance para todo lo que comí... :D

El final de las vacaciones fue distinto... Aunque no inesperado... Cuando ya estaba en la cola para facturar la maleta, recibí una llamada de mi hermano... Mi padre nos dejó ese mismo día... Ya llevaba tiempo enfermo y el desenlace podía ser en cualquier momento, y fue el domingo. Llegué a casa el mismo domingo a última hora, y lunes y martes estuve de tanatorio y despedida... Como la vida sigue, y como una de las cosas que aprendí de mi padre es que hay que trabajar muy duro para conseguir lo que se desea, el lunes volví a los entrenamientos en el río e hice los 9,52 km de rigor a 4:54, aunque en realidad fueron 7 cochineros (entre 5:34 y 4:51) y dos un poco más alegres, a 4:27 y 4:38, y los últimos 520 metros a 4:41, recuperando sensaciones en llano después de tanta piedra y volcán...

El martes repetí, pero en ayunas, 9,64 km a 5:19 según el Forerunner. El miércoles, un cochinero muy cochinero, pues esa tarde debutaba el equipo de Fútbol 7 de Ubisoft en el Mundialet. No quiero líos y lesiones con el fútbol, así que opté por ser al que le meten los goles... :D



Descanso el jueves, y el viernes, como tenía carrera el sábado por la tarde, otro cochinero de 6,16 km a 5:41... Y la carrera del sábado, la dejo para otro post, porque tuvo mucha miga... :)

sábado, 11 de agosto de 2012

Corriendo dentro de un volcán

Desde que empecé a calzarme las zapatillas de running, me las he llevado casi siempre conmigo de viaje, tanto profesional como de ocio, y gracias a eso he podido hacer algunas cosas raras con ellas... :) Tres continentes, tres países también, cinco provincias españolas y dos archipiélagos me han visto correr, y en algunas de estas aventuras, he corrido sobre la nieve, diluviando, en medio de una ola de calor, a la orilla del mar, subiendo montañas o recorriendo ríos. Tampoco son cosas tan raras, pero variedad no me ha faltado.

Pero hoy creo que he hecho lo más raro que he hecho nunca con unas zapatillas de running... ¡Subir a un volcán!

La ruta me la había enseñado Antonio Navas, y curiosamente Jan ya la conocía y me la estuvo también explicando cuando corrimos juntos... Hay que reconocer que correr por el cráter de un volcán es algo a lo que no creo que nadie dijera que no si se tiene la oportunidad... :)

Diana a las 6:00am, ya que aquí sale el sol a las 7:00am y no he traído frontal. Punto 8 moderado, pues el mojo ayer volvió a hacer efecto a media tarde... :) Salgo en dirección a Montaña Roja, como se llama el volcán en cuestión, a ritmo suave. El entrenamiento cruzado del día anterior consistió en un partido de fútbol a 35 grados, así que las piernas andaban algo enfadadas y el cuerpo también algo dolorido. 4 kilómetros por asfalto, mientras la imagen del amigo Montaña Roja iba haciéndose cada vez más nítida... Así se ve el volcán justo cuando nos acercamos a la subida.


Y no tengo foto de la cara que se me quedó cuando llegué a la ladera, justo al lugar por donde la ruta que me pasó Antonio decía que había que subir... ¿Por ahí hay que subir? Se intuía una especie de camino, si se puede llamar camino a algo que sube con una pendiente mínima del 30% y pasa rápidamente a un 45%... El camino, por llamarlo de alguna manera, era una especie de línea zigzagueante en la que la roca volcánica parecía algo más erosionada, aunque en más de una ocasión no tenía claro donde pisar y más de una roca cayó ladera abajo tras plantar el pie encima. Miré atrás una vez y decidí que iba a ser la primera y la última, qué acojone... :)

¿Cómo se sube por ahí? Al principio, corriendo, al llegar a la ladera, dando saltitos, luego pasos largos, después pasos más cortos, más tarde parando de vez en cuando, y ya al final, prácticamente a gatas... :) Pero conseguí llegar arriba tras casi 10 minutos por la ladera. Entonces volví a mirar atrás, y la pregunta de ¿por ahí hay que subir? se convirtió en ¿pero cómo he podido subir por ahí? La imagen era espectacular, en la ruta de RunKeeper he dejado más fotos, aunque en una foto no se aprecia bien la verdadera pendiente...

Una vez arriba, la ruta decía que se podía recorrer el cráter del volcan y bajar por un camino mucho más amigable, por la ladera con menos pendiente. Y a muy pocos metros de mí, en la dirección en la que iba a comenzar a dar la vuelta, ¡me encontré a otro runner! También estaba de vacaciones, y cuando se enteró que se podía subir al volcán, decidió que no iba a volverse a casa sin hacerlo. Así que aprovechamos para hacernos fotos con los respectivos teléfonos, y así he podido inmortalizar mi estancia en el cráter del Montaña Roja:



En la segunda foto se ve que, además de recorrer el cráter por el exterior, se puede bajar también a su interior, así que le di una vuelta completa, y luego una segunda que acorté por el camino que lo atraviesa. En el mismo cráter había tramos para practicar el famoso ca-co, con mucha pendiente y terreno difícil, y me encontré además bastantes mensajes escritos con piedras...

Y vuelta para el hotel. La bajada, más suave, por un camino que parecía camino de verdad aunque con bastantes piedras sueltas, y una pendiente más humana, de sólo el 15%. Vuelta al asfalto, unos kilómetros más pasando algo de sed, ritmos cochinos por lo castigadas que estaban las piernas, 5:57, 5:36, 5;36, y entonces me acordé de Alberto Salazar, que en el último libro de running que he comprado decía que la peor pesadilla de un maratoniano es un final al sprint... :) Y recordando que el gran Alberto Salazar lo ganó cuando le pasó, el último kilómetro y pico tuve que apretar porque me ocurrió la peor pesadilla de un entrenamiento maratoniano, que es encontrarse con otro runner cuando estás acabando un entrenamiento y vas hecho polvo... :) El guiri en cuestión se me puso al lado, pero apreté un poco y acabé haciendo un kilómetro a 5:22 y los últimos 200 metros a 5:11 con el guiri alejándose poco a poco de mi estela... :)

Ritmos, pulsaciones y demás, dada la orografía del entrenamiento, son anecdóticos, pero la ruta, sí que creo que esta vez merece la pena verla...


Llegué muerto de hambre al desayuno, y luego, gracias a ese hermoso invento que se llama Mini Club, pude reposar bajo el sol el duro entrenamiento de hoy hasta la hora del baño con mis cachorros después de comer. Por la tarde, abdominales en la tumbona y más reposo... Mañana, un cochinero, es lo que más apetece después de ver la final olímpica del 4x100... :) Y el lunes, el lunes promete, ya contaré... ;)