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domingo, 1 de marzo de 2015

Taper bajo cero

La Peak Week acabó pletórica... Decía en mi última entrada que acabé la carrera chocando manitas y haciendo el avión... Quizá alguno pensó que hablaba metafóricamente... :)




Y tras acabar la carrera de esta guisa... Me tocó cerrar la maleta y salir el lunes hacia el aeropuerto, para pasar casi toda la semana en Montreal por motivos profesionales.

Precisamente por este viaje adelanté la Peak Week y opté por un taper de 3 semanas. Y taper significa lo que significa... Seguir entrenando, menos volumen, sin bajar la intensidad... Y sobre todo... Hacerlo sin excusa...

Excusas tenía las que quisiera y más. Que si el jet lag, que si el cansancio, que si la temperatura... Incluso la comida del avión, el puto salami y los cafés del aeropuerto...





Pero la excusa buena habría sido la temperatura que me encontré el martes por la mañana, después de pasar la primera noche, era de nada más y nada menos que 23 grados bajo cero.........

Pero el frío no iba a cambiar mis planes... Así que a las 4:24am del martes ya estaba en pie y con todo preparado para salir con el punto 8 bien cumplido...


Obviamente, me abrigué bien... Camiseta térmica, corta vientos, pantalón largo, buf, guantes, gorro... Y esta cara de susto... :)


Estiramientos en la habitación, una ruta en el Suunto que subía y bajaba el Mont-Royal, toda por asfalto, y a la calle... La primera impresión es confusa... Parece que no hace frío... Pero en menos de 1 minuto el cuerpo reacciona a la temperatura y te empiezas a dar cuenta de que el frío que pasamos en Barcelona no se puede llamar frío después de sufrir esto... :) Así que a correr y a entrar en calor...

La ruta ya la conocía del año pasado, y el frío en el fondo también... Son poco más de 9 km, 2 llanos, 2 subiendo, 2 bajando y otros 3 más en llano. Me lo tomé con calma, asegurándome que no iba a romperme la crisma, intentando subir a buen ritmo, sin arriesgarme a caer rodando en la bajada, y mientras mi nariz y cara se iban congelando, recorriendo la ruta muerto de frío... :)



Acabé el primer día de entrenamiento y subí a darme una ducha y desayunar... Y entonces es cuando me asusté y fui consciente del frío que hacía ahí fuera... Atención a mis pestañas...



¡¡¡Sí, lo que hay en el ojo derecho es hielo!!! Y en el izquierdo también, aunque son bloques más pequeños... Con la calefacción se fue deshaciendo poco a poco, pero el susto que me llevé fue considerable... La ducha caliente y el desayuno me hicieron resucitar, y me fui a trabajar con mis compis como si nada... :)

Aparte de los asuntos profesionales confidenciales que no puedo revelar, la antítesis de los entrenamientos fueron las comidas hipercalóricas que se comen por esas latitudes... Normal, el cuerpo necesita calorías para sobrevivir a esas temperaturas... Y como yo soy de buen comer, pues ya os podéis imaginar... Eso sí, el Fitbit me confirmó que cada día hacía entre 15 y hasta 30 kilómetros, corriendo y andando... Por la mañana íbamos en bus, pero por la tarde volví siempre caminando, una ruta de unos 40 minutos. Paseo para cenar, paseo para comer, y entre pitos y flautas, todo esto se convirtió en calorías quemadas... ;)








El miércoles no corrí, ¡y nevó!



Y el jueves repetí... Primera lección aprendida... Salí con dos pares de calzoncillos puestos... :) Segunda lección... Secarme los ojos frecuentemente... :) Por lo demás, otra salida a 22 grados bajo cero, y esta vez llegada sin incidentes dignos de mencionar. Me costó un poco más que el primer día pero acabó siendo un buen entrenamiento... Y hasta me permití grabar un pequeño vídeo... :)




Y el sábado, que ya me volvía, hice la tercera salida. Esta vez, a 14 grados bajo cero, que sigue siendo una cantidad de frío considerablemente más grande que cualquiera que pueda hacer en Barcelona, pero en el fondo diez grados más que los dos días anteriores, y eso se nota... Me sentí mucho mejor, más cómodo, y me salió un rodaje mucho más rápido y sin incidentes. Un último desayuno, y como el vuelo salía por la tarde, aún tuvimos tiempo de dar un paseo por el Mont-Royal.

Pasamos por el lago de los castores... Que más bien es la pista de hielo de los castores...




Las ardillas de la zona comían plácidamente ajenas a nuestra presencia...



Y después del paseo, me fui para el aeropuerto con 40.000 pasos reportados en el Fitbit!!!

Pero lo de la semana de taper en la nieve no es lo único digno de mención... Resulta que estando Montreal recibí un email de Flying Blue Runners Club... Ofreciendo 20 plazas gratis para la maratón de Madrid a los 20 primeros que contesten... Así que como dice Chema Martínez... No pienses, ¡corre! Y yo añado... ¡E inscríbete! No sabía si ya se me habrían adelantado 20 personas o no... Y a las pocas horas comprobé que no... Así que... Si alguien está por ahí... Después de Barcelona, ¡nos vemos en la maratón de Madrid!

lunes, 10 de diciembre de 2012

Pollos templados y series heladas

Otra semana más de entrenamiento, un poco más variada y orientada a las carreras que vienen este invierno. Menos cochineros, más montaña, y primeros coqueteos con las series. Buenas sensaciones, me lo estoy pasando muy bien en la montaña, pero las series cuestan más, creo que los entrenamientos de maratón nos hacen más lentos y resistentes, y eso es un idioma que no entienden bien las series...

Pero como decía Jack el destripador, vayamos por partes...

Tras el descanso del martes, el miércoles, con un frío de mil demonios, salí a rodar sin una idea muy clara. Según me encontrara, intentaría meter algo de velocidad. Y me encontré bien y lo hice. 2 kilómetros calentando, el segundo a 5:15, y decidí sobre la marcha hacer los siguientes 6 kilómetros corriendo 650 metros a ritmos Easy, y los otros 350 a ritmo mucho más intenso. Los Easy entre 5:10 y 5:20, al principio, y más cerca del 5:00 al final, y los tramos rápidos a ritmos de entre 4:05 y 4:20, quedándome con las ganas de ver la gráfica de pulsaciones que seguramente habría sido muy cachonda porque salí sin ponerme el pulsímetro... :( 1.300 metros recuperando, a ritmo muy suave, y a casa con la sensación de que el cuerpo respondía bien a las mini series.

El jueves tenía fiesta, así que la oportunidad de correr a una hora más razonable no la desaproveché. Empecé a las 11:25, salí bien despierto y desayunado a hacer la ruta clásica de estos días, Dues Pedres - Turó del Pollo. Hace unas semanas me costaba 1 hora y 16 minutos hacerla a buen ritmo. La semana pasada la hice en 1:11:40. Y el jueves, con mucho frío y viento, en 1:12:58, no tan fresco como hace unos días, pero disfrutando mucho y sintiendo la mejora en el cardio. De nuevo más reservón en las subidas, y llegando con muchas fuerzas a las bajadas.

Descanso el viernes, y el sábado, el cuerpo pedía de nuevo montaña. Salí pocos minutos antes de las 11:00, y me encontré con un espectacular día primaveral. Esta vez cambié la ruta por un clásico Turó del Pollo de toda la vida, pero alargando la vuelta hasta la cruz de Montigalá. De nuevo muy bien de sensaciones y disfrutando de la montaña que tengo tan cerca de casa. Hacía tiempo que no corría por esa zona, y aún llevando la ruta en el GPS, me equivoqué de camino al menos 3 veces... :) Me llevé algún rasguño de recuerdo volviendo al camino perdido, me encontré con mi hermano ya casi llegando a casa y completé la ruta de casi 14 kilómetros sintiéndome más cómodo que nunca corriendo por caminos de tierra.

El domingo ya no había excusa, tocaba cochinero sí o sí. Esta vez, volviendo a los entrenamientos dominicales en ayunas. A las 7:40, con un café y un par de galletas de chocolate, salí a hacer la ruta hasta el puente del Forum a ritmo cochinero. Por el río iba a 140bpm y con ritmos algo más rápidos de 5:30 de media, salí hacia el puente un poco más suelto, después de beber en la fuente, y cuando vi la subida del puente del Forum recrodé que una subida se hace más divertida yendo más rápido, así que hice tres cambios de ritmo, rápido en la subida y más suave en los descansillos del puente, media vuelta en el reloj de sol que hay al final del puente, de nuevo subida apretando el paso y vuelta al río con las pulsaciones más altas y el ritmo algo más vivo, a unos 5:15 de media.

Ya volviendo a casa, en la recta de casi 500 metros que tengo por asfalto, las piernas pedían final feliz y me aventuré a hacer 4 strides como mandan los buenos cánones, acelerando poco a poco, brazos y hombros relajados, cuerpo erguido, alcanzando la máxima velocidad y manteniéndola unas metros, dejándose llevar al final y decelerando poco a poco, unos metros recuperando, y vuelta a empezar.

Salieron poco más de 14 kilómetros a ritmo de 5:24, 146bpm y un poco de variedad.

Y hoy, a 3 grados centígrados en la calle, ya sí, las primeras series en mucho tiempo. Pensando que lo próximo que tengo es una media maratón, elegí un 3x2000 y las Kinvara. 2,5 kilómetros suaves hacia el mar, viento a favor, 5:45 y 140bpm.

2000 metros entrando en calor, con viento favorable, a un ritmo de 4:16 y acabando a 165bpm. 2 minutos de recuperación.

Otros 2000 ya con viento en contra, 4:18 y 171bpm. Ya costó un poco más, el viento y el frío que éste provoca se notan mucho. 2 minutos que pasaron volando.

Y los últimos 2000, sufriendo un poco más, a 4:19 y subiendo las pulsaciones a 172bpm.

Sí, a las 6:00am y con 3 grados de temperatura... Para llamar a los loqueros... :)

750 metros recuperando, a más de 6:00 de ritmo, buenas sensaciones, no me veo tan rápido como hace un año, aunque creo que hay mucho margen de mejora. Creo que en Vilanova, este domingo, saldré reservón y que en Sitges sí que puedo ir a buscar marca. Es una lástima, porque en Vilanova he corrido tres medias maratones y hecho tres mejores marcas personales. Pero este año los entrenamientos no me han dejado como hace 12 meses... Habrá que seguir con las series.

lunes, 3 de diciembre de 2012

In crescendo

Otra semana más a la saca, en este periodo entre maratones, orientada a las medias y los 10K que me esperan este invierno. La molestia en el bíceps femoral ya casi ha desaparecido del todo, no me duele pero aún noto algo, así que prefiero no meterme todavía en series explosivas y me siento más cómodo con cuestas y montaña.

El lunes hice el último entrenamiento que conté en la pasada entrada... El martes tocaba descansar, y el miércoles me pasó algo que no me había pasado nunca........ O el despertador no sonó, o yo estaba sumido en un suelo tan profundo que ni me enteré. El caso es que cuando abrí los ojos eran las 6:00am, se me pasó por la cabeza levantarme de un salto y salir corriendo sin esperar al punto 8 y volver apresuradamente para desayunar e irme volando al trabajo... Pero preferí captar el mensaje. Si en todo este tiempo el despertador y yo hemos sido muy buenos amigos, algo debió pasar para que mi cabeza decidiera que tocaba descansar. Así que descansé con la conciencia tranquila... :)

Y dos días de descanso te dejan muy descansado... :) El jueves salí a correr sin planes concretos. En todo la preparación de Berlín, el día que más he corrido entre semana han sido 12,5 kilómetros, he optado por no correr más distancia de madrugada, creo que es un esfuerzo que compensa poco, y quiero pensar que el resultado de Berlín indica que la idea no es mala. Así que, pensando que no iban a caer más de 10 kilómetros, bajé a la calle y me di de bruces con un frío glacial ártico que casi me tumba... El frío anima a correr, es una cuestión de superviviencia... Y tanto que invita a correr... Normalmente, mi primer kilómetro, entrando en calor, suele llevarme 6 minutos o más, en cambio el miércoles el primero caía en 5:22, y el segundo en 5:03. Otro más en 5:12, 5:08, 4:58 volviendo, con viento en contra, 4:59, 5:00, 5:014:53 y 4:54, corriendo cómodo y descansado y bien de pulsaciones, que quedaron en 149bpm de media durante los 9,57 kilómetros que corrí a un ritmo medio de 5:04. No fue un cochinero clásico, teniendo en cuenta la hora, el grado de esfuerzo fue más o menos el de ritmo maratón.

Y eso al día siguiente, sin llegar a dejar agotado, hace que las piernas no estén tan frescas. Pero tocaba correr después de la parada involuntaria del martes. Sonó el despertador a la hora habitual, miré la temperatura, 4 grados, y me pasó lo típico, seguro que os ha pasado muchas veces, que ves que aún está oscuro, tienes sueño, hace un frío tremendo, y te entran unas ganas irrefrenables de hacer unas series en cuesta... ¿Os ha pasado alguna vez, verdad? :)

Nada más empezar a correr vi que no iba tan suelto, pero si quiero trabajar la potencia de cara a carreras más cortas, tocaba subir fuerte y recuperar suave... Hice mis 5 subidas clásicas de 500 metros con una pendiente del 6,6%, intentando ir de menos a más. 2:51 la primera, muy suave, 2:42, entrando en calor, 2:28, quizá demasiado rápido, 2:31, las piernas no tiraban, y de nuevo 2:28, ya había tocado techo... Vuelta a casa a ritmo muy tranquilo, recuperando las piernas, y una ducha calentita que me sentó casi tan bien como la de después de la Behobia... Conclusión: las series conviene hacerlas con las piernas descansadas... Y no te dejan tan roto como una tirada larga o a ritmo de umbral aeróbico, a ver si me acuerdo la próxima vez de hacerlo al revés, primero las series, y luego el rodaje suave.

Descanso el sábado, y el domingo, de nuevo, la llamada de la montaña. Me encanta la ruta que llevo repitiendo estas últimas semanas. Además, hacer el mismo trayecto es una buena manera de medir mi estado de forma. Salí a las 11:00am, hacía frío pero el día estaba soleado, así que no llevé cortavientos y sí que me llevé un poco de bebida isotónica. Ruta en dirección a la Serralada de Marina, salí más ligero que de costumbre, cosas del frío. El primer kilómetro vi que lo marcaba a 5:41, bastante por debajo de los 6 y pico clásicos. Notaba que las piernas iban bien, y no había motivo para echar el freno, ya conozco la ruta, creo que sé cómo dosificarme, así que seguí con un ritmo moderado, guardando plumas en las subidas, acelerando algo en las bajadas, y llegué a la cuesta asesina bien de fuerzas y de ganas, pero con la cabeza lo suficientemente fría como para no echarlo todo a perder... Subí a ritmo constante, respirando intensamente, acortando zancada y aumentando cadencia, un respiro en el desvío hacia las dos piedras gordas, y vuelta a la subida criminal. Por los tiempos de cada kilómetros y las sensaciones que tenía, pensaba que iba algo más rápido que las últimas veces... Ataqué el kilómetro inhumano con pendiente del 10%, a 7:34, me suena que un poco más lento que otras veces, pero cuando llegué a la carretera que va a la urbanización Vallensana, iba muy bien de fuerzas y noté que en el llano y las bajadas iba más suelto que de costumbre.

Ls piernas respondían bien, rodeé el Turó del Pollo, y en el camino de vuelta vi que me ponía fácilmente a correr por debajo de 5:00, el cuerpo pedía más, un kilómetro a 4:16, otro a 4:18, normalmente voy ya un poco tocado y me dejo llevar por la gravedad, pero el domingo no, el domingo las piernas querían guerra y bajaba con alegría, sigo fuerte, 4:32 cuando la pendiente ya no es tan aguda, y los últimos 440 metros ya urbanos salen a 4:14 de media. Voy llegando a casa, y veo que el tiempo va a quedar en poco más de 1 hora y 11 minutos, creo recordar que la última vez que hice la ruta hice más de 1:13, y que eso fue 1 minuto más que mi mejor tiempo en esa ruta, así que calculé que quizá acabaría bajando un minuto mi mejor tiempo.


Llegué a casa, sincronicé el Forerunner, y fui a comprobar si había mejorado mis tiempos anteriores... Y entonces, me di cuenta de las alegrías que da tener mala memoria... :) La última vez, cuando hice un minuto más que mi mejor tiempo, no hice 1:13, no, hice 1:17... Es decir, mi mejor tiempo, corriendo bien de fuerzas, fue de 1:16, así que le metí casi 5 minutos a mi tiempo oficioso en la ruta Dues Pedres / Turó del Pollo!!! Otras ducha caliente bien merecida, y buenas sensaciones de cara a las próximas carreras, parece que de cardio he mejorado y que las piernas descansadas quieren guerra...

Y hoy, creo que me gané un cochinero regenerador. 8 kilómetros, con cortavientos, guantes y buf, a ritmo ultracochinero de 5:58 y pulsaciones cochinísimas de 135bpm.

Si veo que ya no noto nada en el muslo, a finales de semana probaré unas series de 1000, que la Media Maratón de Vilanova está a la vuelta de la esquina.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Sigue el frío y seguimos acumulando

Cómo somos los runners, es de todos conocido que muchos maratonianos se emocionan y se muestran orgullosos cuando les dicen que tienen cara de enfermo, pues es una muestra evidente de que están entrenando duro. Y tampoco podemos negar que, sin llegar a presumir de ello, nos gusta que nos digan que estamos locos, y si nos comentan que somos un puto loco, además de sonreír, nos sentimos especialmente halagados... :)

El caso es que sin ese punto de locura, en el sentido más cariñoso de la palabra, sería complicado seguir los planes de entrenamiento que nos proponemos, haga frío o calor, 3 o 6 días por semana, con lluvia o viento, solos o en compañía... Estos últimos días casi todos pensamos lo locos que estamos saliendo a correr con esta temperatura. Y sea a la hora que sea, cuando nos cruzamos con nuestros vecinos en mallas largas, con gorra o buf, guantes finos y una camiseta o un corta vientos, mientras ellos van con bufanda, gorro, guantes gruesos, tres capas de ropa, bufanda y abrigo, no es fácil adivinar lo que pasa por sus cabezas: "Este tío está loco"

La locura de hoy consistió en volver a levantarme a las 4:45 y salir a las 5:30 a hacer unos 17 kilómetros. Como el que no se consuela es porque no quiere, salí muy contento porque hoy tenía que hacer prácticamente la misma distancia que ayer, pero sin tramos a ritmo T, sino todo a un suave ritmo E. Qué alivio, sólo 17 kilómetros de madrugada con una sensación térmica de -2 grados... :)

Empecé a calentar sintiendo que el frío se metía por los guantes, las mangas, los pies y las orejas... Mientras estiraba, experimenté un viaje astral con todas las de la ley, sentí que mi cuerpo astral se separaba de mi carne, abría el portal, y volvía a casa para meterse otra vez en la cama, no era para menos... Logré recuperar la unidad entre cuerpo y alma segundos después, aguanté apoyado en mi árbol de los estiramientos evitando la tentación de que esa unión se produjera en casa y poco después ya volvía a ser yo de una pieza, en la calle, y empecé a correr sin sobresaltos, el RunKeeper con sus canciones habituales y el Forerunner sólo contando kilómetros.

Lo de ayer me dejó un poco tocado, me costó coger buen ritmo camino a Montcada, tres kilómetros por encima de 5:20 y el cuarto a 5:13, y hasta que no di la vuelta y tuve el viento a favor no empecé a sentirme cómodo. Velocidad de crucero alrededor de 4:50 en el tramo con viento a favor, 8 kilómetros seguidos, y los últimos entre 5:00 y 5:10, con viento en contra.



Me costó entrar en calor y no tenía intención de apurar el ritmo más de la cuenta, de manera que me salieron los 17,31 kilómetros a una media de 5:02, con pulsaciones medias de 146bpm. El entrenamiento se me hizo cómodo, después del esfuerzo de ayer. Eso sí, llegué a casa hambriento, como iba a ir a un ritmo tranquilo no me llevé gel para tomarme durante la tirada de hoy, y ya en casa, mientras me duchaba, mi estómago empezó a comunicarse y a pedir que alguien se ocupara de él.

Ya se me ha pasado por la cabeza, en honor al entrenador, salir de casa con un chupito de Jack Daniels en el cuerpo durante estos días tan fríos, pero después de meditarlo creo sería contraproducente para mi carrera como runner aficionado arriesgarme a que un control sorpresa en el río Besós acabara con ella prematuramente... Seguiré confiando en el Jack Daniels entrenador, el otro lo dejaré para otros momentos... :)

Mañana un inmerecido descanso, estoy pensando en levantarme a las 4:45 para luego pegarme el gustazo de meterme otra vez en la cama, pero creo que también lo dejaré para otra ocasión. Como ya llevo los deberes hechos de estos días, el sábado haré 9,75 kilómetros muy tranquilos para completar los 80 de esta semana, y el domingo espero que me salga una buena media maratón en Vilanova, quiero llegar enchufado y descansado.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Alguien ha dicho que hace frío?

Creo que frío ha sido hoy la palabra más pronunciada en este país... Y con razón. La bajada de temperatura (no sé por qué se empeñan en decir temperaturas) ha sido importante, a media mañana la gente venía de la calle diciendo que hacía un frío de mil demonios, y yo pensaba que sí, que si lo que hacía a las 11 de la mañana era frío, lo de las 5:30 debería ser directamente una glaciación...

La previsión para hoy ya nos lo había anunciado, jejeje, leo en el blog de Álex que hay gente que se acuerda de esos sufridos madrugadores que salimos a ver si es verdad que hace tanto frío como dicen, e intentando cumplir sus expectativas, he salido un poco más pronto de lo normal a helarme un rato y completar el entrenamiento que tocaba hoy, uno de esos combos de Jack Daniels que te dejan molido a mitad de semana... Mi estimación era que la sesión se me iba a llevar unos 18 kilómetros, así que si quería ir a trabajar duchado y desayunado, tocaba despertarse a las 4:45 y estar corriendo como muy tarde a las 5:30.

El momento de levantarse es el más chungo, pero cuando uno ya está en pie y se pone las mallas, todo empieza a ser más fácil, y al salir por la puerta, estoy ya bastante animado y con ganas de enfrentarme al entrenamiento que Jack Daniels tiene previsto para el día. Aunque al pisar la calle la bofetada climática de hoy ha sido dura...

Antes de empezar a correr he tenido un pequeño incidente... Puse en marcha el RunKeeper, empezó la música, y cuando puse en marcha el Forerunner me di cuenta de que no había seleccionado las series. Así que paré el RunKeeper y el Forerunner, seleccioné las series, volví a poner en marcha el RunKeeper, pasaron dos segundos y no sonaba ninguna música, así que pensé que el iPhone se había hecho un lío con tanto activar y desactivar, dejé de pensar en el RunKeeper, puse en marcha el Forerunner, y de repente escuché un grito aterrador, a lo lejos, una especie de aullido profundo y prolongado... Se me heló la sangre, me paré de repente, miré atrás, y cuando aún estaba en estado de shock, la canción del Altered Best comenzó a sonar en el iPhone y me di cuenta de que lo que había oído era el aullido con el que empieza la canción, tras una pausa de dos segundos producto de pasar un mp3 a iTunes con poco arte... :D

Recuperado de la impresión pero con las piernas aún temblorosas, de verdad, me llevé un susto de muerte, comenzó la sesión de hoy con 3 kilómetros de calentamiento a 4:58, sintiendo el frío metiéndose por todo el cuerpo e intentando aumentar las pulsaciones y calentar el cuerpo poco a poco...

Luego empezó lo divertido. 4 series de 12 minutos a ritmo T (umbral aeróbico) y 2 minutos de descanso. La parte inferior del río no me daba para hacer dos series en la misma dirección, así que opté por hacer una en cada sentido, empezando con viento a favor.

La primera a 4:21, aún frío. Le sumo 10 segundos por el viento a favor, ¿OK? :) 4:31. Hay que mejorar el ritmo, pero el frío no ayuda.

Volvemos sobre nuestros pasos, viento en contra, 12 minutos más, que se hacen laaaaaargoooooos, y el tramo sale a 4:35. Esta vez le quito 10 segundos por el viento, 4:25, mejorando un poco, a un ritmo que ya empieza a ser bueno para hacer casi 3000 metros.

Un gel y un poco de Aquarius, que ya llevo casi 9 kilómetros encima y me quedan otros tantos.

¡Media vuelta! Viento a favor, 4:12 que obviamente no son reales, equivalen a 4:22. Mejoramos un poco la anterior. Bien, en la penúltima muchas veces me da el bajón, pero hemos aguantado. Así que vamos a por la última. 12 minutos más, llevo 36 minutos a ritmo de umbral aeróbico, ese ritmo comfortably hard que dice Jack Daniels.

Venga, vamos a por la última. Viento en contra, el frío ha ido haciendo estragos, las piernas empiezan a doler un poco, son ya muchos kilómetros acumulados entre el domingo y el martes, hoy estamos forzando un poco la máquina, hay que correr a buen ritmo 12 minutos más y nos espera una ducha bien caliente y un bocata.

4:28 con viento en contra y ya bastante desplumado, que equivale a 4:18, bien, he podido hacer las cuatro sin perder ritmo, 4:31, 4:25, 4:22 y 4:18, llega el delicioso momento de descansar después de la última serie, sabiendo que hemos hecho los deberes...

Un poco más de 3 kilómetros para volver a casa a 5:02, y 17,91 kilómetros para la cuenta semanal, me quedan 27 de aquí al sábado para completar el kilometraje, y sigo con la idea de hacer mañana unos 17 para descansar bien el viernes, hacer 10 más el sábado a ritmo muy suave e intentar llegar bien a la Mitja de Vilanova del domingo.



Mañana la previsión es que hará más frío.......... Pero toca entrenar, no tendré la suerte de que caiga una nevada, ya que pasamos frío, al menos que sea bonito... :)

viernes, 12 de febrero de 2010

¡Pero qué frío!

Hoy no se habla de otra cosa... La pasada noche, y especialmente hoy a primera hora de la mañana, ha hecho un frío de perros. Sigo encabezonado en entrenar dos días y descansar uno, así que esta mañana tocaba salir a correr. El pronóstico meteorológico no podía ser más claro: chaval, si sales a correr, te vas a congelar.

Como ya había pasado la prueba de la lluvia, pensé que no sería mala idea pasar la prueba del frío. Supongo que un día de éstos se me aparecerá un tornado que se me llevará volando o me caerá un rayo encima, puestos a desafiar los meteoros, ya me faltan menos por probar.

Así que me dirigí a la prueba del frío... Al principio no parecía que hiciera tanto. Estiré un poco antes de empezara a correr, y la verdad, se estaba más o menos bien en la calle. Bajé al río, y al llegar al desvío donde se abandona el asfalto y hay una zona de tierra, empecé a sospechar que algo pasaba cuando vi los charcos helados. En Santa Coloma no es normal que hiele, si pasa, pasa un día o dos al año. Y hoy era uno de esos días... Seguía sin entender por qué se habían helado si parecía que no hacía tanto frío. Seguí a un ritmo decente, hasta que di la vuelta al llegar a la playa. Y entonces empecé a correr con el viento de cara. Y lo entendí todo... ¡Qué frío!

Corriendo a favor del viento no notaba nada, era un frío seco, no el clásico frío húmedo de Barcelona que se te mete hasta los huesos. Como iba bien cubierto y corría con viento de cola, no noté un frío especial, pero al dar la vuelta, como se dice vulgarmente, me acojoné...

A partir del kilómetro 6 más o menos empecé a notar las manos heladas. A partir del 7 me empezaron a doler las manos. A partir del 8 no me sentía la cara... Iba con el cuello tapado y la cinta para las orejas, pero claro, nariz y boca iban destapadas, básicamente para poder respirar, acción muy recomendable mientras se corre... Y la boca y la nariz perdieron su sensibilidad casi del todo. Las manos me dolían de tanto frío. Pude mantener el ritmo bastante bien, aunque reconozco que el frío afecta mucho más negativamente que la lluvia. Eso me encaja con las dos medias maratones de Vilanova y Sitges, la de Vilanova fue con lluvia y nubes, y me fue muy bien. La de Sitges, con frío extremo y cielo despejado, y acabé molido. De todas maneras, en 10Km no da tiempo a cansarse mucho, así que llegué entero pero sin correr al mejor ritmo.

Pero cuando realmente me di cuenta del frío que pasé y cómo me afectó fue al llegar a casa. La puerta de entrada al edificio estaba abierta, empujé y entré, y al llegar a la puerta de casa saqué la llave, la metí en la cerradura... ¡Y no fui capaz de abrirla! Tenía la mano tan congelada que no era capaz de hacer la fuerza suficiente para girar la llave...

Y en la ducha acabé de corroborar que había sometido a mi cuerpo a un duro castigo. Normalmente tengo el termostato a 30º en invierno. Me metí bajo el chorro de agua caliente, y casi me achicharré. Tuve que bajar a 15º, y sentía que el agua casi hervía y se me clavaba como agujas. Estaba tan congelado que el agua fría me parecía que ardía...

Imagino que el cuerpo consume más calorías corriendo con ese frío, ya que, pese a los tentempiés en la oficina, al llegar a casa estaba muerto de hambre, menos mal que me esperaba medio kilo de entrecotte al roquefort.

No sé si volveré a hacerlo. Tampoco sé si volverá a hacer tanto frío otra vez. Mañana esta previsto que haga frío otra vez, me tocan series, así que esperaré a que salga el sol y caliente un poco.