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domingo, 7 de febrero de 2010

Vamos a rodar un poco más...

¡Hoy empezamos a rodar un poco más! Hasta ahora no me atrevía a entrenar más de 10Km, pero si de verdad quiero acabar una maratón, o al menos no pinchar en una media maratón, tendré que empezar a dedicar más tiempo a entrenar. Por supuesto, el tiempo se lo robaré a mis horas de sueño, así que hoy domingo he tenido diana a las 6 de la mañana.

Entrenar en ayunas en mi caso es una necesidad del guión. Recuerdo de de joven, en la mili, nos hacían correr por la mañana después del desayuno. Sólo desayuné dos veces antes de ir a correr, la primera casi me muero, la segunda vomité... Me di cuenta de que no puedo salir a correr después de comer, como máximo me puedo tomar un zumo o una dosis de Isostar. Si voy a empezar a hacer trece o más kilómetros en ayunas, tendré que meterme algo entre pecho y espalda antes de salir. Un plátano es de lo más recomendable, pero en mi caso supone un pequeño problema, que es mi alergia a esa fruta. Me da un poco de miedo que me dé un yuyu alérgico en medio de un entrenamiento...

Así que la segunda opción, o la primera, según se mire, son los dátiles o los kiwis. Tienen mucho más potasio que el plátano, pero el plátano es mucho más popular debido a su facilidad de manejo y transporte. Hasta un mono o un niño de 6 años se desenvuelve perfectamente con la fruta en cuestión. A ver donde encuentro dátiles en buen estado...

Hincarse algo con potasio ayuda a que el organismo regule mucho mejor la deshidratación que se produce corriendo. El potasio se almacena dentro de las células, mientras el sodio está fuera. Durante el esfuerzo de la carrera, ambos elementos tienden a cambiar de papel, el potasio abandona el interior de las células y el sodio pretende entrar. La deshidratación cambia el equilibrio ósmotico en nuestra células, y el sodio y el potasio se apuntan a la fiesta intercambiando posiciones. Recordemos que son elementos químicos, carentes de inteligencia y que su única motivación es intentar mantener una concentración similar de sí mismos en el fluido en el que se encuentran... La huida del potasio de nuestras células provoca cansancio, calambres e hinchazón. Por eso es el alimento favorito durante la práctica del deporte, después de un gran esfuerzo, y también como ayuda antes de empezar.

Volviendo al día de hoy, sin plátano, sólo con un trago de Isostar, me dirigí a mi circuito oficial de entrenamiento en el río Besós con la idea de hacer un par o tres más de kilómetros. Subí río arriba hasta la fábrica de la Damm, vuelta hacia el mar, media vuelta en la playa, otra vez hasta la Damm y para casa. Casi trece kilómetros, no está mal, teóricamente se recomienda no subir más del 10% el kilometraje habitual cuando se quiere cambiar el entrenamiento, pero no me fue mal la aventura... El primer kilómetro de calentamiento, a 5:30, otro más a 5:15, y luego intenté mantener un ritmo de 5:08. Iba bastante suelto hasta la playa, y ahí entraron en acción los elementos, el viento en contra al dar media vuelta hacía más difícil correr. Aumenté el ritmo a partir del kilómetro 7, pero los tiempos fueron más o menos los mismos, gracias a mi amigo Eolo. Tengo comprobado que al mismo ritmo, bajo unos diez segundos por kilómetro con el viento en contra en el río.

No me costó mucho subir el ritmo, es más, el cuerpo pedía correr más rápido. Es lo bueno de ser capaz de empezar despacio. Como soy un poco cabezón, no entendía que es mejor empezar suave y acabar a tope. Empezaba a tope y acababa destrozado. Y he comprobado que el resto del mundo tenía razón... Mejor empezar suave y acabar a tope. Al final haces mejor marca y acabas menos cansado. Me lo habían recomendado siempre. Así que mi consejo es: haced caso a lo que os recomiendan, no como yo... :)

El circuito de 12,85Km me ha costado una hora y cinco minutos, mientras mi habitual circuito de 9,35Km me llevaba unos 45 minutos, ambos en ayunas. Así que tendré que robar 20 minutos más de sueño si quiero seguir este ritmo...

Las sensaciones han sido muy buenas, lástima del viento en contra que no me ha dejado ver realmente a qué ritmo sostenido podía ir los últimos 5 kilómetros. Seguiré así unos días antes de plantear subir algo el ritmo. Ayer hice series, no sé si pueden influir demasiado en el rendimiento rodando. Ya me iré dando cuenta...

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