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domingo, 31 de enero de 2016

Otras dos semanas, sin cumplir y comiendo...

En mi última entrada contaba que el plan para Boston iba viento en popa, con mis tres balas mágicas semanales, pero poco tardó en torcerse... Después de un rodaje tranquilo de casa a la oficina el jueves 21 de enero, empecé a notar unos síntomas que ya me son familiares... Dolor en la parte baja de la espalda, la antesala de una lumbalgia aguda... Pasé el jueves con molestias, y el viernes, sencillamente, no me podía levantar de la cama.

Todavía no ha llegado el día que me quede en casa por un resfriado, gripe o lumbalgia (las causas más habituales de baja laboral en España). Me levanté haciendo malabares, ponerme los calcetines fue un suplicio, pero con andares de Robocop conseguí salir hacia el metro y llegué entero a la oficina. Tengo la suerte de que las mesas son regulables an altura y trabajé casi todo el día de pie. Aguanté, volví a casa, y pasé el fin de semana sin correr, estirando pacientemente y con antiinflamatorios cada 8 horas. Obviamente no hubo tirada larga ni corta, ni lenta ni rápida. Reposo, caminar, estirar, y esperar, no hay otra cura.

Hasta el martes siguiente no me vi con ánimos de ponerme las zapatillas. Ya me dolía menos, y por experiencias anteriores, correr suave no empeora el dolor, así que me ahorré un viaje de metro y completé los 15 km que me separan de la oficina a 5:28, con sensaciones no tan malas como pensaba.

Este viernes, ya mucho mejor, hice la misma ruta, no me atrevo a meter series o tempo todavía, no lo haré hasta que me note al 100%, pero sí que me atreví a hacerlos a un ritmo más exigente, y salieron a 4:52, no muy lejos de mi mejor marca personal en esa ruta... :) Al menos limpié mi conciencia porque el día anterior, de nuevo, se me fue la mano con la comida... :( Esta vez no hay fotos, era una comida demasiado seria como para ir con el móvil inmortalizando las mini-hamburguesas, pinchos de queso, salmón y gambas, delicias de escalibada con anchoas, pan con tomate y jamón del bueno y otras esquisitessen que siempre gustan a los guiris (y a mí). Está claro que la mala conciencia y los carbohidratos del día anterior ayudaron a conseguir ese ritmo... ;)

Hoy me veía con ganas de tirada larga exigente, ya he capilarizado bastante con mis dos salidas de 15 km entre semana. Así que, teniendo en cuenta que correré la Mitja de Granollers y la de Barcelona los dos próximos domingos, opté por ser conservador con la distancia y exigente con el ritmo, y salieron 21,31 km a 4:43 min/km y 155bpm, me gustan los números.

No estoy a tope para hacer una media maratón como las que hice el año pasado, pero conociendo Granollers y sabiendo que en mis dos últimas participaciones bajé mi marca, tengo esperanzas de poder hacerla en menos de 1:28, lo que sería plaza asegurada para Nueva York 2017, porque claro, nunca se sabe.........

Lo mejor: la báscula marca 68,2. Vamos bajando, pero a ritmo cochinero...

11 semanas para Boston. Dicho así parece muy poco. Pero son dos meses y medio todavía los que tengo por delante. Este año no correré la maratón de Barcelona, iban 5 seguidas pero no quiero hacer el bruto antes de correr Boston. No creo que la organización de la maratón de Barcelona me invite a correrla gratis, así que una tentación menos a la que tendré que resistirme... ;)

domingo, 17 de enero de 2016

2 semanas y cumpliendo el plan

La mejor manera de comprobar si el entrenamiento de calidad influye en el rendimiento el día de la carrera, es preparar una maratón sin hacer entrenamiento de calidad y ver qué pasa el día D... Me fui a Nueva York con varias tiradas largas y rodajes a ritmo suave, entrené bastantes kilómetros y días por semana, pero sin series, tempos, fartleks ni cada parecido. Acabé la carrera e hice prácticamente la misma marca que en mi primera maratón, habiendo corrido 13 más, y pasándolo fatal a partir del kilómetro 32. Obviamente, el entrenamiento no fue el correcto y no podía aspirar a la marca de Chicago o la de Barcelona.

Así que de cara a Boston voy con la lección aprendida, y ahora que el glúteo y los isquios me lo permiten, espero cumplir cada semana con las "three magical bullets". Tirada larga, rodaje tempo y series (o fartlek). Sin un plan estricto, pero respetando estrictamente estos tres entrenamientos, como he venido haciendo hasta esta última maratón. Si hasta ahora ha funcionado, y cuando no lo he hecho ha salido mal, voy a ver que pasa si se cumple con la máxima exigencia.

Por ahora, dos semanas y cumpliendo el plan y las promesas. El plan:

Semana 1: Entrenando al lado de casa entre de lunes a viernes, sin ir corriendo al trabajo.

  • Tirada larga el domingo, 21 km a 4:56 y 147bpm
  • 5x1000 el martes, en una buena progresión: 4:13-4:08-4:07-4:04 y 3:58
  • 3 Easy + 5 Tempo + 1 Easy el jueves, rodando los 5 Tempo a 4:30-4:45-4:45-4:44 y 4:34
  • Ultracochinero capilarizador el sábado, 15 km a 5:55 y 128bpm. Costaba ir tan despacio...
Semana 2: Un poco de lío porque de lunes a jueves estuve en Londres, pero no salió mal.
  • Tirada larga el domingo, mucho calor, 21 km a 4:57 y 148bpm
  • Rodaje tempo vespertino el martes por Hyde Park, sin el Ambit3 que se quedó encima de la mesa. Llevaba el iPhone en el bolsillo porque llovía y porque quería poder tenerlo a mano para poder mirar la ruta si me perdía. Así que corrí sin saber el ritmo que llevaba y con algo de prisa porque tenía cena, y el experimento salió curioso: 3 Easy, 7 Tempo que salieron a una media de 4:23, y 2 Easy más.
  • Cochinero el miércoles, también por Hyde Park, más relajado. 11km a 5:36
  • Fartlek el viernes, un par de kilómetros Easy, unos 5km combinando 2 minutos rápidos y 1:30 lentos. Los rápidos entre 4:01 y 4:19, de menos a más. Enfriar y a desayunar.
Y la Semana 3 empieza con buen pie, esta mañana 23,48km a 4:52 y 147bpm. Muy contento, más distancia, mejor ritmo y mismas pulsaciones que los dos domingos anteriores. A ver si va a ser que las series y los tempo funcionan... ;) Esta semana ya intentaré hacer los rodajes tempo y quizá algún fartlek yendo a trabajar.

¿He dicho que la semana pasada estuve fuera? Eso complicó la segunda parte del plan, las promesas... Olvidarme de los postres salvo en ocasiones excepcionales, como los viajes de trabajo... ;) Moderarme con la comida excepto en ocasiones excepcionales, como los viajes de trabajo... ;)













Todas estas promesas (no-)culinarias las hago con la intención de llegar a Boston sobre los 65 ó 66 kilos de peso. También dejaré las galletas con chocolate sólo para los días que entreno, aprovechando su suave efecto laxante. Por ahora me estoy portando bien, 68.6 kilos hoy domingo, sin postres y sin galletas. Además, cuando me salte la promesa, prometo poner fotos en el blog... ;)

lunes, 4 de enero de 2016

Año runner 2015

Empieza el año y empieza el plan de mi siguiente maratón, Boston. Comparto el plan que tengo para las próximas 15 semanas...


¿Os gusta? :D

Será un plan como el que he estado haciendo recientemente. Un plan sin plan. Semana tras semana, intentaré combinar un día de series, un rodaje tempo y la tirada larga. Según cómo me vea cada día, y según cómo vaya de tiempo y horario, haré una cosa u otra, intentando no saltarme ninguna. Lo que sí tengo claro es que entrenaré 4 días por semana, no 5. Por ahora se me ocurren dos opciones...

  • Plan A
    • Domingo tirada larga
    • Lunes series
    • Miércoles rodaje suave de 15 km (corriendo al trabajo)
    • Viernes tempo
  • Plan B
    • Domingo tirada larga
    • Martes series
    • Jueves rodaje suave de 15 km (corriendo al trabajo)
    • Sábado tempo
Probaré a ver cuál se adapta mejor a ritmos y horarios y a lo mejor sale un Plan C... :) Y como en planes anteriores, no haré los entrenamientos a un ritmo objetivo, sino que adaptaré el ritmo a según cómo me encuentre, a las ganas y al estado de forma.

Esta será mi rutina hasta abril de 2016. ¿Y qué fue de 2015? Pues probablemente, mi mejor año como runner...

Justo antes de empezar el año, mejoré mi marca en 10K y la dejé en 38:38. Ahora sí que me planto. No creo que pueda volver a correr esa distancia en ese tiempo. Primera deuda saldada.

Me quedaba otra deuda pendiente con la distancia de los 21 km y 97 metros...  Siempre he pensado que era la distancia en la que peores tiempos tenía en comparación con 10K y maratón. A principio de 2015, corrí tres medias maratones, y fueron mis tres mejores marcas, 1:25:38 la más rápida. Segunda deuda saldada.

Y con la maratón estaba bastante en paz, no creía que tuviera deudas pendientes después de bajar de 3:10 en Chicago en octubre de 2014. Así que corrí Barcelona en 2015 sin nada que perder, salí a por todas... Y también hice mi mejor marca, con 3:07:10. Esta vez salir fuerte salió bien. Pocas semanas después corrí Madrid sin haberlo planeado, y me salió un 3:10:21 que tampoco esperaba, mi tercera mejor marca, en una carrera épica luchando contra la lluvia.

Estaba, sin duda, en mi mejor momento de forma.

Pero en junio se torció todo... Una lesión me dejó parados dos meses, y la vuelta a los entrenamientos fue lenta y arrastrando alguna molestia. Desde que empecé a correr de nuevo a mediados de agosto, he hecho series apenas un par de veces, no más de dos rodajes a ritmo tempo y el resto han sido entrenamientos suaves cochineando mientras las molestias iban poco a poco menguando... Corrí la maratón de Nueva York, poco preparado, y sufrí para bajar de 3:30... Pero me sirvió para ver que ya estaba casi recuperado y que Boston 2016 seguía siendo un objetivo creíble.

Y acabé el año con la clásica Nassos, la mejor 10K de Barcelona. La corrí pensando 3 kilos más que hacía un año, con una temperatura anormalmente alta, sin haber entrenado velocidad y además con el estómago poco fino... Salí a morir, hice la primera mitad a ritmo de sub 40 (19:48 en el km 5), pero en la segunda mitad no pude mantener el ritmo y acabé en 40:23. Me habría gustado bajar de 40 minutos, pero vamos, ¡no me quejo!




¡Feliz año a todos, muchos kilómetros y muchas endorfinas!

domingo, 6 de diciembre de 2015

The Flow, te echaba de menos

Este verano me asusté un poco con mi lesión-sorpresa. Me pilló totalmente descolocado, de un día para otro, un dolor muy extraño en la zona de los isquios y el glúteo me impedía correr y tuve que parar prácticamente dos meses completos. Ninguno de los fisios y traumatólogos que visité se puso de acuerdo en lo que tenía. Y sigo sin saber a ciencia cierta qué me pasó. Creo que el primer fisio que me atendió fue el que más se acercó a la raíz del problema. Me dijo que el origen de mis molestias venía de la zona lumbar, de una inserción muscular muy inflamada. Eso provocó una sobrecarga de grado mítico en los isquios, producto seguramente de haberme excedido en la montaña y de un día muy concreto en el que no estiré bien al acabar.

Durante esos días llegué a pensar incluso que se acabaría eso de hacer maratones, y sólo esperaba que llegara el día que en pudiera correr a ritmo cochinero y que me doliera poco. Me pasé las vacaciones sin correr, las vacaciones se alargaron en casa por el cambio de trabajo, y seguía sin ponerme las zapatillas y pensando cuándo volvería a hacerlo.

Poco a poco la cosa fue mejorando, muy poco a poco. No sé si fue la última ocurrencia del fisio o si simplemente el tiempo hizo que el dolor menguara. El caso es que pude empezar a correr de nuevo, con molestias, poco a poco, y con el viaje, el dorsal y el apartamento para la maratón de Nueva York ya pagados, empecé a pensar que la podría correr aunque sólo fuera pensando en sobrevivir.

Sobreviví, sin dolor, acabé la carrera con las mismas molestias con la que la empecé, así que deduje que algún día podría volver a correr como antes, que correr maratones no empeoraba mi situación, aunque esa maratón se me hizo dura y sufrí como en pocas. Pero acabé contento porque vi la luz ya acercándose desde el fondo del túnel.

Hoy quizá he tenido otra señal. Llevo varios días entrenando a ritmo muy suave, combinando un par de salidas el fin de semana con otros dos días que me voy a la oficina corriendo. No me he atrevido aún con las series o los rodajes a ritmo tempo, ya que cuando corría rápido era cuando más me dolía. Alguna tirada larga ya había salido a menos de 4:50 min/km, e incluso algún día en ayunas había hecho los 15 kilómetros hasta la oficina a menos de 5:00 min/km. Y esos días que corría un poco más rápido cada vez me iba notando mejor.

Ayer salí a hacer 10 kilómetros en ayunas, que salieron preciosos, de menos a más, 5:35, 5:21, 5:06, 5:08, 5:02, 5:08, 5:00, 4:55, 4:53, 4:42 y últimos metros a 4:39. Hoy también quise salir, sin objetivo en mente, a ver qué pedía el cuerpo después de lo de ayer.

Y el cuerpo pidió marcha. Salí sin agua ni geles, a rodar. Empecé suave, a 5:00 hasta llegar al río, y de repente, algo cambió en mi cabeza y en mis piernas... Hacía mucho que no sentía The Flow, esa sensación que un día, después de llevar muchos meses corriendo, descubres sin previo aviso, y cada vez que vuelve a producirse te hace disfrutar corriendo como no lo habías hecho en muchas semanas... Un equilibro entre cabeza, corazón, pulmones y piernas, que te lleva casi volando, sin esfuerzo, mezclado con el viento y flotando en el asfalto... Hoy volvió The Flow. 4:45... 4:35... 4:30... Sin sensación de esfuerzo, por el río, salgo hacia el litoral, bebo en la fuente, sigo igual, 4:30 sin pensar en el ritmo, vuelvo a beber el el Fórum, sigo al lado de la playa, mi pisada es el repicar más armónico que he oído nunca, llego a las Torres Mapfre, media vuelta, todo sigue igual, 4:27, 4:25, 4:27, la fuente del Fórum, la fuente al lado del río, vuelvo al río, viento de cara, ritmo estable alrededor de 4:35, paro el reloj, y me llevo a casa 21,17 km a un ritmo de 4:33 km/min, con unas sensaciones que no había experimentado hacía meses, seguramente las semanas anteriores a la maratón de Madrid, y sin acordarme de que un día me dolían tanto los isquios que no podía correr y no sabía si podría hacerlo como antes.

Y hoy, mirando mis archivos, veo que ha sido el rodaje de más de 20 km más rápido que he hecho en toda mi vida de corredor, y digo sin exagerar que casi ni me he cansado.

Boston, aún falta mucho, pero prepárate que ya he vuelto. Empezaré con las series y los tempos que esto va en serio.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Maratón de NYC 2015, ¡sobreviví!

Mi objetivo para mi segunda maratón era sobrevivir a ella... El parón por mis molestias durante el verano y sus secuelas no me permitieron entrenar como lo hice para mis anteriores carreras, y era muy difícil que eso no se notara en la carrera.

Pero la maratón de Nueva York no son sólo esos 42,195 metros y el tiempo en que se corren. Es mucho más. El viaje, la ciudad, el público, los días posteriores, no hay otra carrera en la que nada de esto sea comparable a cómo se vive en Nueva York. Además, esta vez, correr la maratón era parte de una semana de vacaciones en familia, no el objetivo principal como lo fue hace dos años. Por suerte disfruté de la carrera, pero a mi manera, disfruté sufriendo como nunca había sufrido en los últimos kilómetros de una maratón... Pero empecemos desde el principio...

Esta vez estrené aerolínea. Aer Lingus, irlandesa, a mucha distancia, la más económica, algo muy importante si viajan 4 personas... Además, en Dublín descubrí que es una aerolínea muy Marathon-friendly. Cualquier persona aficionada a correr seguro que lo entiende... ;)




Llegué el viernes por la noche, directo al apartamento y a dormir. Había alquilado un apartamento en el Upper East, a dos calles de una parada de metro, lo que me permitió moverme por la ciudad y en especial el día de la carrera muy cómodamente. El sábado, directo por la mañana a la feria del corredor, bien pronto, pensando en el madrugón del día siguiente:





Y por la tarde, un paseo en bus turístico, fotos del ambiente precarrera y poca cosa más...






Y a dormir pronto, ¡¡¡que al día siguiente corría mi decimoquinta maratón!!!




Primer desayuno clásico, a las 3:15am...




Uniforme de gala...




Y sobre las 4:20am, ya no podía esperar más y fui en dirección a la Public Library, de donde salía mi autobús a las 5:30am. Llegué muy pronto, a las 4:55am ya estaba ahí, y el primer autobús salía a las 5:30am. Pero la organización tomó la decisión perfecta; ya éramos muchos los impacientes, tantos que habíamos llegado el primer autobús, y antes de las 5:00am, salió rumbo a Staten Island. Apenas media hora de trayecto, y ya me encontré en el Village con los primeros corredores impacientes...




Esta vez iba con la lección aprendida y llevaba suficiente ropa de abrigo. Aunque la temperatura era mucho más alta que hace dos años. Tuve tiempo de sobras para volver a desayunar, visitar el baño varias veces y esperar plácidamente el momento de entrar en el corral de salida, unas tres horas después de llegar.






Se me pasaron rápido las tres horas... ¡Y se acercaba el momento de empezar a correr! Aquí el ambiente en los corrales de salida...




Y aquí el saludo oficial de los puentes y túneles de la Metropolitan Transportation Authority.




Todo un detalle que mi amigo el puente de Queensboro me dé la bienvenida antes de empezar... ;) Me acordé de él durante buena parte de la carrera, y ya veo que no soy el único que tiene un especial recuerdo de él, cómo se puede comprobar en este cartel que vi unos días después en una exposición sobre la maratón:




Salida rápida, cómo hace dos años. Se empieza subiendo el puente de Verrazzano muy fresco, y antes de empezar a cansarte, el puente empieza a bajar y es muy fácil ponerse a 4:00 min/km sin darse cuenta. Empecé con German, otro corredor español, pero nos separamos en el mismo puente, mucha gente. Y pasado el puente, empieza la carrera, la parte que la hace única, el público entregado que no deja de animar en un solo momento, excepto en los puentes y en el barrio judío.

La carrera en sí esta vez no tiene mucha historia. Preparación corta y poco intensa, no he hecho series, no he hecho tiradas a tempo, y las largas, hasta muy al final, han sido a ritmo muy cochinero. Podía optar por salir a 4:50-5:00 y no sufrir. Pero no, opté por salir un poco más fuerte con muchas posibilidades de sufrir mucho al final.

Pasé los 10K en 44:08, eso es ir a 4:25... Un suicidio en toda la regla, por muy favorable que sean los primeros kilómetros. La media en 1:35:30, que equivale a ir a 4:31. Seguía siendo la crónica de una muerte anunciada.

Llegué vivo al puente de Queensboro, junto a otros corredores españoles que compartimos bastante kilómetros. Me lo tomé con mucha más calma y acabé bastante más entero que en 2013, el 25 lo pasé a un ritmo medio de 4:34 km/min y las piernas aún respondían.

Al 30 todavía llegué medio entero. El ritmo medio de carrera en ese punto era de 4:36 min/km. Iba perdiendo ritmo kilómetro tras kilómetro, pero aún me quedaban fuerzas... Que desaparecieron de repente... Sobre el 31 fue cuando vi que ya no podía seguir corriendo como antes. Incluso paré a orinar en el 32. Y ya nada fue igual... Ritmos de 5:00... Y a partir de 38 de 5:15... Y los dos últimos casi a 6:00, completamente vacío, luchando por no pararme y acabar andando, cosa que conseguí a duras penas.

Acabé en 3:26:44, muy lejos de mis tiempos en Chicago, Barcelona y Madrid. Y recordando lo mejor que tiene acabar una maratón...

Lo mejor que tiene acabar una maratón no es la medalla. Tampoco lo es el tiempo. Ni el hecho de superar tus marcas o tus límites. Lo mejor tampoco es ser más fuerte que las adversidades que te encuentras... Lo mejor de acabar una maratón es... ¡¡¡QUE YA NO TIENES QUE SEGUIR CORRIENDO!!!



Que alegría, cruzar la meta y ya no tener que correr más y poder irte andando al metro... :D




Mereció la pena, durante tantos kilómetros, dar todo lo que tenía, con la inocente ilusión de que aunque no me preparé adecuadamente podría acabar a ese ritmo. El público animando a todos por igual, los que te animaban aún más cuando reconocían que eres español, y encontrarte dos veces a un "fan misterioso" animando en dos sitios distintos y llamándote por tu nombre, que al final pude descubrir que era un viejo amigo del mundo de los videojuegos que hacía muchos años que no veía y que también le da a las zapatillas, aunque bastante más rápido que yo... ;)











Nunca me habían dolido tanto las piernas... Bajar las escaleras del metro era un suplicio. Pero llegué al apartamento y me di el baño reparador post maratón. Como íbamos a estar varios días, nuestro plan era desayunar y cenar en el apartamento. Pero el día de la maratón, no perdono una comida-merienda-cena en un Steak House.




Al día siguiente, visita al Marathon Monday, alguna compra más, y fotos de recuerdo...




Y luego unos días de turismo... Visitas obligas a Lego Store y Nintendo World, edificios y museos emblemáticos, y algún entrenamiento por Nueva York, bueno, alguno no, fueron algunos, tres para ser más exactos. Lo que corrobora mi particular teoría de que cuando en una maratón petas vilmente en el kilómetro 30, a los pocos días ya estás en condiciones de entrenar. Me pasó en Bilbao, me pasó en Barcelona y en alguna más. En cambio, cuando aguantas los 42 km a un buen ritmo es mucho más lento recuperarse. Además, estando en Nueva York, cómo no iba a correr por Central Park. El miércoles hice una ruta por "caminos secundarios" en el parque, que resultaron estar plagados de escaleras... Ritmo cochinero y relajado...




Al día siguiente opté por la ruta oficial, por donde corre todo el mundo, asfaltada, sin escaleras y con muchos runners. Salió sorprendentemente bien, a 4:41



Y el mismo día que me iba, cogí el Metro hasta Brooklyn, y al igual que en San Francisco crucé corriendo el Golden Gate, no iba a volverme de Nueva York sin cruzar corriendo el puente de Brooklyn. La broma se alargó 19 kilómetros, por el puente y un paseo que hay al lado del río. Había leído que se podía llegar hasta el apartamento por esa ruta, pero que donde está el edificio de la ONU está cortado. Al final, tras varios intentos, no pude volver a la ruta tras dejarla, así que me fui hacia Central Park y acabé llegando sano y salvo, también sorprendido por el ritmo y la distancia:



El puente transitable por runners y ciclistas, y las vistas, dignas de parar a hacer unas fotos:







Y muy a mi pesar, el viernes, después de hacer esta curiosa ruta, vuelta a casa. Creo que nunca había tardado tanto en escribir una crónica de una maratón. No haber hecho buena marca, y conocerla tan bien, quizá son los culpables. Pero quiero dejar estas palabras escritas para no olvidar que, aunque sea la decimoquinta, todas las maratones se corren con la misma ilusión que la primera, con ganas de hacer algo distinto, superar un reto nuevo, disfrutar de lo que los 42 kilómetros te deparen, y esta vez no iba a ser menos.

Al volver a casa, ¡sorpresa!




Y luego, tocaba reordenar el medallero... ;)




Próxima estación: Boston. Si no hago ninguna trastada antes...........