Tabs

viernes, 25 de julio de 2014

El hombre que asfaltaba el río...

Lo he pasado muy bien en estas últimas aventuras por montaña, pero la cuenta atrás ya ha comenzado y mi nuevo no-plan de entrenamiento ya está en marcha, mucho asfalto, mucho río Besós y muchos kilómetros me esperan, algo más aburrido que el Turó del Pollo y sus secuaces, pero necesario para intentar que en mi próxima maratón las cosas salgan bien.

Estos días tocará volver a acostumbrar al cuerpo al kilometraje clásico de una semana de entrenamiento maratoniano. Últimamente no había llegado a 50 km semanales ni de lejos. Pero ese kilometraje va a ser el mínimo con diferencia en lo que me queda hasta el 12 de octubre.

La semana pasada aún fue corta en distancia recorrida. Los 9 kilometrillos, incluyendo 6 a ritmo maratón del domingo 13 de julio, más dos cochineros de 9,5 km el martes y miércoles siguientes, y un 5x1000 (miles entre 4:10 y 4:22) el viernes para acabar dignamente la semana, sumaron en total unos 37 km que realmente saben a poco...

Pero esta semana ya empieza la cosa a ponerse más seria. El domingo hice la primera tirada larga de asfalto en muuuuuucho tiempo. Será una manía mía, pero si voy a hacer más de 18 kilómetros, ya me animo y en vez de dejarlo en 20 hago al menos una media maratón... :) Fueron 21,24 km a un ritmo de 5:05, rodando mucho tiempo por debajo de 5:00, pero pasándolo un poco mal al final por el calor y la falta de previsión que me hizo confiarme y llevar menos líquido del que habría necesitado. Pese a eso, buenas sensaciones, parece que el cuerpo aún recuerda lo que le toca al maratoniano los domingos por la mañana... ;)

El lunes el cuerpo pedía marcha. Es en lo que consiste mi no-plan. Me gustó la teoría del adaptive running de Brad Hudson, y desde que lo puse en práctica he ido mejorando mis marcas y voy a seguir fiel al método. El método consiste en no tener un plan definido, día a día, ritmo a ritmo. El objetivo es combinar las three magic bullets de Don Fink, rodaje largo, rodajes tempo y series rápidas, pero en función de lo que pide el cuerpo, las sensaciones del día anterior y las del mismo momento de salir a entrenar, y lo que nos dice en instinto. Así que, aunque el día anterior hubiera hecho la tirada larga, el lunes hice 9,55 km a un ritmo de 5:01, que a las 5:30am lo clasifico como un rodaje tempo...

Parte del adaptive running y de cualquier plan es asimilar los entrenamientos con días más relajados y descanso total. El martes, el cuerpo pedía rodaje cochinero, y lo entiendo. Así que me regalé otros 9,53 km cochineros a 5:34. Y el mismo martes por la noche fútbol, de portero, menos arriesgado para mis tobillos, y el miércoles por la noche más entrenamiento cruzado, esta vez un partido de pádel con amigos y unas cervecitas para celebrarlo, y el jueves descanso runner de nuevo... :)

Dos días sin correr es mucho, así que hoy viernes gasté la tercera bala, con un fartlek, 10 minutos calentando, y luego 6 intervalos de 2 minutos a ritmo de 10K (entre 3:58 y 4:09 con viento a favor, y entre 4:12 y 4:15 cuando soplaba en contra) y otros dos minutos a ritmo E, para acabar enfriando otros 10 minutos antes del inmerecido desayuno.

Mañana quiero hacer los 14 kilómetros clásicos de los sábados, y acabar la semana con 63.

Aún faltan 11 semanas, pero aquí empieza a oler a maratón...

lunes, 14 de julio de 2014

Teiá Moritz Trail y 14 para Chicago

Vuelta a la normalidad, las vacaciones ya parecen algo que ocurrió en un remoto pasado, he corrido mi último trail hasta después de bastante tiempo, y ya empieza el entrenamiento clásico de maratón.

La despedida del trail quería que fuera buena, aunque la resaca de las vacaciones, en forma de un kilo de más y de alguna molestia por culpa del fútbol, hizo que no las tuviera todas conmigo... Además, la temperatura y sobretodo la humedad presagiaban una tarde de mucho sufrimiento. Pero a eso vamos, ¿no? :) Sábado, 5 de julio, a sudar se ha dicho...


Además, ha sido la primera y seguramente la única vez que corra una carrera con dorsal binario (perdón, pero no he podido evitar el chiste pésimo...)

Manu ya me había alertado de que la carrera es mucho más dura que la Vilatrail que corrimos unas semanas antes. Y se quedó corto...

Nada más empezar, como siempre, muchas ganas de correr, subida por asfalto, camino ancho, se podían ganar posiciones, y claro, uno sube, sube y sube, pero el ritmo baja, baja y baja, y en pocos metros la pendiente pone a cada uno en su sitio. Pude ganar posiciones y completé el primer kilómetro de asfalto, en forma de subidita con una pendiente del 7%, en 5:09, para haberse hecho daño... :)

Esa pendiente se quedó corta en comparación con lo que venía después... Una subida interminable, dura, del 15%, aún frescos de fuerzas, pero notando como el esfuerzo iba minando la moral... Al llegar a lo más alto de esa primera subida, se cumplían los 2,5 kilómetros y todavía quedaban muchos kilómetros que recorrer y mucho líquido que sudar... A esas alturas, ya iba empapado...

Una tregua para recuperar el aliento y bajar a lo loco, cada vez le voy perdiendo un poco más el miedo a las bajadas técnicas, pero poco tardamos en recordar que esta carrera es para sufrir... Así que otra vez para arriba, y aperitivo de medio kilómetro, un tramo llano, y la segunda gran subida, otro kilómetro al 13%, para recordar una vez más lo bien que se estaba en casa...

La recompensa, otra bajada loca, recuperando alguna de las posiciones que perdí subiendo y ganado otras de regalo. Disfrutando como un niño con zapatillas de trail... :) Pensando sólo en bajar rápido, y no en lo que venía luego...

Dos subidas desgastan, y la tercera, aunque más leve (si por más leve podemos considerar una pendiente media del 7%), se me atragantó casi más que las dos anteriores. Mucho desgaste acumulado, mucho más espacio entre corredores, mucho líquido perdido, y la subida que no se acababa nunca... Lo pasé mal, no recuerdo si la foto es de ese tramo...


Acabó, como todo, aunque parecía que nunca iba a empezar la bajada... :) Como todo lo que sube baja, tocó volver a dejarse llevar y olvidarse del dolor de cuádriceps bajando y recuperando posiciones. Ya sólo quedaba llegar abajo del todo y una última subida...

Otra vez una pendiente del 15%. Fresco se sube sufriendo mucho... Con 10 kilómetros en las piernas, calor, humedad y mucho desnivel ya acumulado, simplemente, es un infierno... Los pasos cada vez eran más cortos, y el dolor de cuádriceps más intenso. No se acababa nunca... Otra vez apenas un kilómetro, pero interminable... Mucho peor que las otras tres subidas juntas... Caminando pero sintiendo a cada paso como el amigo montañés del tío del mazo iba dando una detrás de otra...

Pero se acabó, y ahora sí, la recompensa final, la que hace que todo haya merecido la pena, 3 kilómetros bajando a tumba abierta, la gravedad y pisar con cuidado y algo de osadía era suficiente para bajar y ganar muchas posiciones, al final me va a gustar y todo... :) En pocos minutos todo el esfuerzo ya era un vago recuerdo, sólo quedaba disfrutar de as piedras, las curvas y los saltos, aunque por mi cara parezca más bien que me había perdido... :)


Subiendo sólo deseaba que todo acabara de una vez... Bajando, no quería que la carrera se acabara nunca, pero la perspectiva de un par de cervezas y un bocata en la llegada hizo que al final no me supiera tan mal acabar... ;)


Y a falta de medalla, buena es una cerveza fría para recuperar sólo una mínima parte del líquido perdido...




Y pese a que correr de tarde / noche hace que me cueste conciliar el sueño... Pocos días recuerdo haber dormido también como ese sábado... :)

Obviamente el domingo tocó descansar, y el lunes, puedo considerar que empezó el plan que me llevará el 12 de octubre a mi duodécima maratón, la de Chicago.

El lunes a cochinear un poco. Tampoco salió tan mal, 9,43 km a 5:09.

El martes, a probar cómo estoy de potencia con unas series en cuesta. Mis queridas series de 500 metros subiendo al Espíritu Santo. 2,2 km calentando, y 5 intervalos entre 2:36 y 2:16, bastante mejor de lo que pensaba. Y vuelta a casa a ritmos de alrededor de 5:15

El miércoles, descanso, ya que el martes, además de las series, tocó fútbol por la noche...

Y el jueves, 9,6 km a 5:09, notándome muy fresco y con ganas.

El fin de semana no tenía tiempo de hacer una tirada larga, compromisos inmobiliarios y familiares hicieron que el sábado corriera 9,51 km a 5:00, y el domingo 3 km Easy y luego a ritmo próximo al de maratón, entre 4:34 y 4:44.

Después de la salida del domingo... Comí, literalmente, como un cerdo muerto de hambre... :) Así que energía no me faltará en la semana 13 para Chicago, que continuará mañana martes.

El plan lo iré manteniendo aquí:

Plan Chicago 2014

domingo, 6 de julio de 2014

Holidays running

Este verano mi tiempo de reposo anual, si por reposo se entiende correr como un loco, jugar a fútbol y voleibol, comer mucho y degustar Gin Tonics, se ha adelantado a finales de junio. En 2014 toca modo JASP (julio, agosto y septiembre puteao) así que en cuanto mis cachorros acabaron el cole nos metimos en un avión y nos fuimos unos días a Lanzarote, tierra de volcanes, hotelitos familiares y donde además habita Antonio Navas, compañero de correrías cuando aparezco por la isla... :)

Todo empezó el 19 de junio, aún andaba un poco renqueante de mis molestias lumbares, llegada al hotel, aclimatación, comida y a dormir. Y a la siguiente mañana, tocaba despertarse pronto para la primera salida... :) No llegó a 9 kilómetros, ida por la Avenida del Mar, vuelta por la de las Palmeras, ritmo cochino de 5:27, en función del viento, y buenas sensaciones... Un aperitivo para lo que me esperaba al día siguiente, Antonio está preparando la Tinajo X-Race y quería recorrer el tramo final con Gerardo, así que la invitación a unirme a ellos era muy complicada de rechazar... ;)

El plan inicial para el sábado era hacer unos 28 kilómetros y subir a tres volcanes en unas 4 horas. No está mal para empezar las vacaciones... :) Antonio vino a recogerme, aprovechando que mi hotel estaba apenas a 200 metros de su casa. Dejamos el coche en el punto de destino de la ruta y nos subimos al de Gerardo, que ya nos estaba esperando, hasta el punto de partida. Hubo que realizar un trámite previo... Y a correr!!!



Una vez más, a los 5 minutos de estar juntos, ya parecía que nos conociéramos de toda la vida... :) Comenzó la ascensión al primer volcán, el que tiene el cráter más grande de toda la isla...



Una subida muy dura, pero mereció la pena... Las vistas desde lo alto del volcán eran simplemente espectaculares...



Ahora un poco de postureo... ;)

 

Y después lo mejor, de la salida, y seguramente uno de los mejores recuerdos que tengo de un entrenamiento... El cráter del volcán tiene una circunferencia de unos 2 kilómetros. Desde el punto más alto, y hasta que empezamos a bajar por la ladera, recorrimos aproximadamente 1 kilómetro alrededor del volcán... El camino era bastante estrecho, apenas un par de metros en algunos tramos... A un lado, barranco, al otro, la caldera del volcán, en ambos casos, bastantes metros de caída y una sensación de vértigo que hacía que corriera mirando hacia delante y al suelo, cualquier giro de cabeza podría provocar un mareo... Fue espectacular, además, el tramo era de perfil llano o incluso descendente, corrimos con todo lo que daban las piernas, mirando de reojo los barrancos que teníamos a ambos lados, durante un kilómetro, bastante separados los tres, cada uno sólo ante las sensaciones difícilmente explicables que produce correr en un lugar así... No quería que se acabara nunca, pero finalmente, llegó el desvío de la ruta hacia el segundo volcán...

Ahora tocaba correr por piedras volcánicas, llegar, subir y bajar del volcán supuso 10 kilómetros, y tras hacerlo nos tocó un tramo de unos 7 kilómetros sin tanto desnivel, aunque había que correr con cuidado para poder conservar los tobillos durante el resto de nuestras vidas... :) Piedras, oscuras, claras, con agujeritos, puntiagudas, rugosas, resbaladizas... Todo tipo de piedras para romper zapatillas y tobillos... :) Y entre piedra y piedra, trago de agua y conversación de amigos runners, nos plantamos en la segunda subida. Esta vez el terreno era muy distinto, con unas plantitas rojas raras que le daban mucho color a la ascensión... :)

 


Y las vistas, de nuevo, impresionantes...



Otra parada para admirar el paisaje, más conversación, y el tiempo se nos echaba encima, íbamos muy tranquilos, disfrutando la compañía, y en lo alto del segundo volcán nos dieron ya casi las 3 horas de salida... Hicimos la bajada corriendo como locos, de nuevo, disfrutando como sólo en una isla así se puede, esas bajadas no las tengo yo en el Turó del Pollo... :) Vuelta al llano después de la bajada, más de tres horas corriendo, el calor y el cansancio empezaban a dar señales inequívocas...

Y entonces, llegó, ahora sí, el momento sublime del día... Gerardo iba delante, y de repente se para en seco y dice... ¡Un moral!

Ahí estaba, a un lado del camino, en un lugar difícil de ver si no vas muy atento...



A ver cómo lo explico yo para que se entienda... :) 3 horas y 40 minutos corriendo... Un volcán por subir... Calor, hambre, cansancio... Y de repente, aparece esto delante de nosotros... Como locos, empezamos a comer moras, dulces y blanditas las más oscuras, algo ácidas y más consistentes las rojas... Perdí la cuenta, nunca había comido moras directamente del moral, el sabor es increíble, pese a la temperatura, conservaban un gran frescor, el estómago empezó a sentirse agradecido, las manos y boca parecían las de un vampiro, comimos, comimos y seguimos comiendo...





Cuando ya no podíamos comer más, por unanimidad, decidimos que al tercer volcán iba a subir su tía, y emprendimos la marcha, con dificultad tras la parada, en dirección al coche de Antonio... :) Por suerte los 3 kilómetros que faltaban eran cuesta abajo, y tras más de 4 horas y 15 minutos de salida, llegamos al coche y nos limpiamos las manos de jugo de mora y nos tomamos unas cervezas para celebrarlo... :)

¡El Runkeeper me avisó de que ésa fue la vez que más tiempo he estado corriendo! Es es cierto, el tiempo bruto fue de 4:16:29, y restando las paradas (que fueron muchas), estuve corriendo 3 horas 54 minutos y 34 segundos, unos 10 minutos más que el día de mi PMP en maratón... :) Así que nos tomamos otra cerveza para celebrarlo... :)






Al día siguiente, obviamente, la actividad deportiva se redujo al consumo de Gin Tonics y a la piscina del hotel... :) Y el lunes 23 volví a madrugar y calzarme las Excel Gel 33 para recorrer el paseo marítimo, ida y vuelta, 9,22 km a 5:16, acabando los últimos, con viento favorable, a ritmos decentes...

Durante la ruta de los volcanes Antonio y yo quedamos en subir otro día al volcán que hay al lado del hotel, y de paso, ir a cenar con las families... Me lié yo solo y entendí que el miércoles haríamos las dos cosas, así que el martes salí a hacer unos kilómetros cochineros, ida por el paseo marítimo, vuelta por el interior. 10,4 kilómetros a ritmo de 5:22, con la idea de descansar el miércoles por la mañana y salir a correr por la tarde... Pero no, el plan de Antonio era correr el martes por la tarde y quedar con las families el miércoles por la tarde... Así que...





Sí, ese día tocaba doblar... :) Además... Se me antojó comprar una mini cámara deportiva, a lo que fui con mis cachorros justo después de desayunar. Mi idea era ir directo a por una GoPro, pero cuando llegué a la tienda el hombre me convenció para llevarme una HP AC-200W. Le fue fácil convencerme cuando por fin confesó que la GoPro no la tenía en la tienda, y como el antojo era muy grande, me llevé la otra... :) Más o menos hacen lo mismo... Sirven para grabar salidas runner... Y para grabar a los niños en la piscina... :D




 Por la tarde, segunda salida a subir volcanes de las vacaciones. Esta vez iba a ser más corta, y para la crónica, usaremos ese clásico de que valen más 20 vídeos que mil palabras... ;)




Y después del descanso runner y la cena del miércoles, volvimos a las andadas el jueves y nos dimos un rodeo por la zona costera, piedras, acantilados, pescadores furtivos, volcanes al fondo, un paisaje espectacular...

Un par de fotos y la vídeo-crónica... ;)

 


Tengo que mejorar con los selfies y la cámara... ;)






Ah... Y así queda el tobillo si uno se dedica a patear piedras durante algo más de 10 kilómetros... :D



Otra salida más el viernes, al día siguiente, por el paseo marítimo en modo ultracochinero... 9,04 km a 5:48. Quizá no era el día ideal para entrenar, pero sí para correr, demasiada comida en el buffet y los Gin Tonics seguían cayendo... ;) Y como el domingo ya volvía a casa, pues el sábado... Otro rodaje más, por el paseo marítimo, not-so-cochinero de 9,07 km a 5:30. Y por la tarde, fútbol...

Aún así, me volví a casa con un kilo de más, que no es mal balance para todo lo que comí... :D

El final de las vacaciones fue distinto... Aunque no inesperado... Cuando ya estaba en la cola para facturar la maleta, recibí una llamada de mi hermano... Mi padre nos dejó ese mismo día... Ya llevaba tiempo enfermo y el desenlace podía ser en cualquier momento, y fue el domingo. Llegué a casa el mismo domingo a última hora, y lunes y martes estuve de tanatorio y despedida... Como la vida sigue, y como una de las cosas que aprendí de mi padre es que hay que trabajar muy duro para conseguir lo que se desea, el lunes volví a los entrenamientos en el río e hice los 9,52 km de rigor a 4:54, aunque en realidad fueron 7 cochineros (entre 5:34 y 4:51) y dos un poco más alegres, a 4:27 y 4:38, y los últimos 520 metros a 4:41, recuperando sensaciones en llano después de tanta piedra y volcán...

El martes repetí, pero en ayunas, 9,64 km a 5:19 según el Forerunner. El miércoles, un cochinero muy cochinero, pues esa tarde debutaba el equipo de Fútbol 7 de Ubisoft en el Mundialet. No quiero líos y lesiones con el fútbol, así que opté por ser al que le meten los goles... :D



Descanso el jueves, y el viernes, como tenía carrera el sábado por la tarde, otro cochinero de 6,16 km a 5:41... Y la carrera del sábado, la dejo para otro post, porque tuvo mucha miga... :)

lunes, 9 de junio de 2014

¡Pero si tengo un blog!

El 27 de abril dejé constancia en el blog de mi participación en la Vilatrail, una carrera de montaña durilla con final espectacular... Desde entonces el blog ha quedado un poco aparcado... :( Mi vuelta al mundo de los videojuegos de consola supone que en este época del año mis cinco sentidos y una buena parte de mi tiempo están entregadas al proyecto que verá la luz a final de año. Así que me ha faltado tiempo para sentarme delante del ordenador...

Ese ritmo de trabajo necesita de energía y endorfinas, que por suerte no han bajada durante estos días gracias a que he seguido entrenando y compitiendo... :) Poco después de la Vilatrail, mi clásica entre las clásicas de 10K, la Cursa de Sant Quirze, y digo clásica porque ya es la sexta vez que la corro. Carrera popular entre las populares, poca gente, muy buena organización, butifarrada final, dos vueltas a un circuito de 5K un poco exigente, y como suele ser tradición, un día más bien fresco, ideal para la práctica del running... :) No estoy entrenando con un objetivo definido, estoy haciendo rodajes sueves y algo de montaña, así que llegué a la carrera solo pensando en disfrutar... Y salió bastante bien, la mejor de las 6 que he corrido, en la primera vuelta tuve a la liebres de los 40 minutos a unos 100 metros por delante, pero la segunda ya fue otra historia y no tenía ganas de forzar, así que perdí algo de tiempo, también por el cansancio acumulado en la primera vuelta, y acabé en 41:47, mi mejor tiempo en esta carrera por más de medio minuto.

 



Salidas por el Besós, subidas al Turó del Pollo, hacia la cruz de Montigalá... Más entrenamientos variados pensando en La Pujada a les Dues Pedres, otra clásica colomense que no me suelo perder. Un circuito con un tramo muy duro, la subida por el camino de la Carrerada, una monstruosidad con una pendiente del 10% que las primeras veces subía a rastras, pero que ahora ya consigo hacer de un tirón aunque sufriendo lo indecible...

El único problema... Que se corre el 25 de mayo... Y aunque muchos pudieron reposar y pasar una noche tranquila el día anterior, yo me sé de uno que celebró la décima con un par de gin Tonics (los dos en media hora, la idea era hacerse el primero cuando marcara el Madrid, y hasta el minuto 93 no pude catarlo...) y más cigarrillos de lo recomendable para  hacer una carrera así al día siguiente... :)

Por muy poco, pero mejoré mi tiempo de hace dos años, llegada al sprint incluida, como viene siendo costumbre... :D

 


Más Besós morning runs, más Pollo-Cruces, algún partido de fútbol, y el sábado pasado por la noche, me atreví con mi segunda Endimoniada, carrera nocturna con salida en Badalona y que recorre algunos de los caminos de los que me estoy haciendo amigo por Montigalá, la Conrería, la Vallensana y la Serralada de Marina. Un recorrido también exigente, can el agravante de la nocturnidad... :) Hace dos años lo pasé muy mal, me vacié en la primera mitad de la carrera y sufrí mucho al final, llegué totalmente desfondado...

Este año, me presenté con una molestia en el empeine, que se complicó días después con un dolor constante en el gemelo, que acabó degenerando en una lumbalgia... La situación perfecta para quedarse en casa reposando... Y reposando estuve el sábado, hasta que llegó la hora de la carrera, me sentí un poco mejor, y cogí los trastos en dirección a Badalona...

Ahí estaba Manu, y ahí se celebraba la carrera...



Otra foto que me hago con el dilatador nasal y salgo con nariz cochinera... :) Y cochinero iba a ser el ritmo en carrera... Calentando noté que las lumbares no estaban en su mejor momento, así que el plan era salir muy relajado, esperar a ver si el dolor cesaba, y disfrutar de una carrera nocturna por montaña, algo que no se puede hacer cada día.


En la foto se me ve entre concentrado y con una mueca de dolor... Y con el dolorcillo completé el primer kilómetro, a 5:06. Normalmente en estas carreras salgo como un burro cerca de 4:00... Pero estaba claro que el sábado tocaba tomárselo con calma...

Comenzó la subida en medio del pelotón, y me empecé a sentir algo mejor. la espalda dejó de molestar, el empeine seguía dando un poco la lata, pero iba bien de cardio y empezó la remontada... A mitad de la primera subida asesina, un miembro de la organización iba cantando el puesto en el que iba cada corredor, el 183 me dijo, lo recuerdo perfectamente... :) Así que comenzó el juego de la remontada, fui recuperando posiciones y contando mentalmente, 180, bajando, 4 de una tacada, ya estamos en 176, dos más, otro que cae, y así sucesivamente... Llego a lo más alto en plena remontada, creo que voy en el puesto 150 más o menos, y de pronto, me pasa un runner y me dice:

"Hey Isidro, ese blog!!!"

¿Comorl? Digo "Hey, quién eres?", pero creo que no me oye, sigo detrás el runner que me reconoció unos metros, recupero alguna posición, y nos vuelven a cantar en qué puesto vamos, el 143 me dicen, vaya, en la subida más dura he recuperado 40 posiciones, parece que no es mala idea salir cochinero y guardar fuerzas para la subida... :)



Hace dos años a estas alturas ya estaba KO, este año, con las molestias a un lado, iba más entero y aún me lancé a cazar algún runner despistado que tenía por delante... :) Un último repechón, que se hizo duro pero no tanto como hace dos años, y ahora sí, bajada a muerte, sigo siendo un poco patoso pero al menos ya no me caigo, :), incluso me puedo permitir el lujo de recuperar posiciones, voy muy entero y disfrutando de la estabilidad de mis zapatillas y la poca técnica de bajada que he adquirido, bajar, bajar, saltar, correr, derrapar, bajar, el grupo se compacta, se forma un trenecito multicolor de runners en un camino en el que vamos en fila... Y bueno, siempre tiene que haber alguno así... Dos tipos se empeñar en ganar alguna posición cuando vamos en fila de uno, a punto de provocar algún resbalón o caída... Seguimos así, con los idiotas molestando al que llevaban delante, entramos en un tramo estrecho de cemento y escalones, hay que andarse con ojo, últimos toboganes, y salimos ya a la civilización, el asfalto...

Y ahí despierta el animal de asfalto con zapatillas de trail... ;) El grupo va estirado, meto una marcha más, y empieza la última remontada, en la bajada he ganado alguna posición, pocas, y en el asfalto empiezo a cazar runners... Uno de amarillo, uno de blanco, uno de azul... Hombre, los dos capullos de antes! Hala, ahí os quedáis, los paso cómodamente, fijo el objetivo en un grupillo que llevo un poco más adelante, les doy caza, entramos ya en los últimos 2 kilómetros, empieza la animación, mucha gente en la calle gritando, cómo se agradece eso, me crezco un poco, intento atrapar a otro runner, le doy caza, siguen los gritos y ánimos, y esto ya se acaba, más gente, más ánimos, ya no tengo a nadie "cazable", sigo corriendo porque los ánimos así lo piden, llego a la meta, y me como el bocata, la coca, la cerveza, el helado y la piruleta como si no existiera el mañana... :D

Al final mejoré mi marca de hace dos años en casi dos minutos, comparo los datos de carrera, y veo que la primera mitad este año la hice bastante más lenta, pero en cambio, la segunda mitad fue un festival de adelantamientos, finalmente acabé en el puesto 123, cuando a mitad de la subida iba en el 184... :)



Me volví a encontrar con el runner que me saludó, charlamos un rato, coincidimos en lo mucho que se disfruta en montaña, es toda una bendición para los animales de asfalto disfrutar haciendo el cabra, y en carreras bien organizadas como ésta lo es aún más.

Ahora a recuperarse bien... La lumbalgia sigue dando un poco la lata...Ya, sí, el reposo es lo mejor... :( Así que hasta que no se vaya toca colgar las zapatillas. Luego vendrán las vacaciones, y en julio ya no hay excusa, a sufrir con los calores veraniegos la preparación de Chicago 2014, mi tercera Major, con muchas ganas de acercarme al 3:10:00, ni se me pasaba por la cabeza hacer un par de años, pero una cosa la tengo clara; para conseguirlo, primero hay que quererlo. Y quiero hacer 3:10 en Chicago. Hala, dicho queda. :)

domingo, 27 de abril de 2014

Crónica de la Vilatrail 2014

Otra carrera de montaña, y otra vez he vuelto a disfrutar muchísimo, pese al sufrimiento extremo en algunos tramos. Correr por montaña es lo que tiene, pasas de subir casi a gatas, apenas sin respiración, a de repente bajar por una trialera como un loco, para volver a subir otra vez apretando los dientes, bajar de nuevo sorteando piedras, y así una y otra vez hasta que completas 21 kilómetros con un desnivel acumulado de 2400 metros en este caso.

Pese a lo irregular del recorrido, es curioso que en una carrera de 21 kilómetros, a partir del 10 casi vayas al lado de los mismos corredores hasta la llegada, adelantándonos los unos a los otros sucesivamente, agrupándonos en las subidas, estirándonos en las bajadas, pero al final siempre las mismas caras y las mismas camisetas. Estas cosas no suelen pasa en el asfalto.

Madrugón, desayuno, punto 8 en casa, tren hasta Masnou y punto 8 en casa de Manu. De ahí, los 4 valientes nos dirigimos a Vilassar de Dalt en coche, recogimos los dorsales, estiramos un poco, regamos unos matorrales e inmortalizamos el momento.



Tengo que recordar ponerme el dilatador nasal después de la foto, que luego salgo con nariz cochinera... :)

Por delante, teníamos esto:



La salida, cuesta arriba, y unos metros detrás de la salida, la llegada, como comentaba el speaker, una llegada que era un regalo de la organización, una rampa de unos 100 metros con una pendiente de más del 10%, digna para llegar a meta, tras 21 kilómetros de trail y un desnivel acumulado de 2.400, literalmente a gatas... Recordad esta cuesta porque al final del post será protagonista...

Y esto sería la crónica de la carrera...

Subir, muy bien, adelantando, manteniendo el ritmo, cansándome, bajando un poco el ritmo, cansándome más, caminando, más cansado, apoyando las manos en los muslos...

Bajar, mucho mejor, recuperando fuerzas, teniendo cuidado en los tramos técnicos, perdiendo alguna posición, manteniendo el pulso, arriesgando un poco, pensando en recuperar posiciones en la siguiente subida, temiendo por mis tobillos, adelantando a algún runner aún más precavido que yo...

Y vuelta a empezar, porque como se ve en el perfil, entre trialera y trialera, el tramo más largo de pista fue de apenas 300 metros, el resto, o subir, o bajar, siempre por trialeras. Sí, mis rodillas están encantadas... :)

Subiendo por el pueblo no se podía correr mucho pero intenté recuperar posiciones rápido...


 



En las primeras subidas iba fuerte y recuperando posiciones, porque salí bastante atrás. En las primeras bajadas, perdía posiciones pero no tantas como las que ganaba. En las siguientes subidas, iba adelantando menos, a partir del kilómetro 10 ya la carrera se había estirado mucho y los runners que tenía delante y detrás iban a un ritmo muy parecido al mío.

Fruto de haber salido atrás y lanzarme como un loco a adelantar, creo que saqué unos metros a Toni, y entre las caravanas en las subidas y los tramos técnicos que no son la especialidad de ninguno de los dos, fue casi en el kilómetro 8 cuando le escuché llamarme y a partir de entonces fuimos corriendo juntos.


 

Kilómetro 7,5, saltando con cara de susto...
Si ya digo yo que las bajadas técnicas no son lo mío...
I believe I can fly...

Una vez que nos juntamos Toni y yo, fuimos haciendo relevos, yo intentaba tirar en las subidas, él en las bajadas, y fuimos superando posiciones con relativa facilidad del 10 al 15. Esos 5 kilómetros se me pasaron volando, y entre los sube-baja de los 10 primeros kilómetros y aquellos 5 kilómetros en los que fuimos quemando la tierra por la que pasábamos, nos plantamos en el 15, no sin mucho haber sufrido, pensando que ya quedaba apenas un tercio de carrera y que íbamos más o menos enteros...



¡Kilómetro 13,5, bajando como loco!

En el 15 teníamos el tercer avituallamiento, por cierto, un 10 para la organización, agua para todos, Aquarius y plátanos, naranjas, frutos secos y galletas en los avituallamientos. Saliendo del avituallamiento Toni se me distanció un poco y yo ya iba un poco pesado de piernas, en la subida se me iba alejando un poco pero casi me ponía a rueda cuando había que ir caminando, pero cuando empezó la penúltima bajada asesina sentí que las piernas ya no me respondían como antes y en cada curva se me había alejado unos metros más...

 

Kilómetro 17, bajando con dificultad...

Sobre el 17,5 ya lo había perdido de vista, ya quedaba la última subida, en la bajada no iba suelto pero en la subida me sentí bien, bueno, al principio... Al final, no era cosa mía, éramos todos los que íbamos con las manos en los muslos, resoplando y avanzando apenas 25 centímetros por paso... Unos 70 metros de desnivel ascendente en 500 metros de subida. Una pendiente del 14% cuando llevábamos 18 duros kilómetros en las piernas es un excelente regalo para el corredor... :)

Pero la montaña a veces te da unas sorpresas que no esperas... Después de esa subida, que simplemente debería dejar seco a cualquiera, me sentí mejor que nunca, no sé qué extraño subidón de adrenalina se apoderó de mí cuando comenzó la bajada definitiva... Tenía a unos 50 metros a un runner, y a unos 100 a otro. Empecé a bajar... Más suelto, más atrevido, más seguro. Quizá los dos runners que iban delante andaban algo tocados, el caso es que normalmente en las bajadas veía alejarse a los que llevaba delante, pero esta vez iba acortando distancias rápidamente.

No sé cómo corría, si era la respiración resoplando, si era la manera de pisar, el caso es que al llegar casi detrás de mi primera víctima, se apartó y me dijo "¡pasa, pasa!", me crecí un poco más, me acerqué creo que aún más rápido al siguiente, igual que antes, no sé qué oyó, el caso es que se apartó inmediatamente y me dio paso...

En ese momento ya me quedé solo, pero me sentía mejor que nunca, después de haber sufrido mucho en la bajada y subida anterior iba suelto y con ganas de correr, apreté mucho en la bajada, me animé mucho con las palabras de aliento de los voluntarios, que merecen un 10 como una casa. No sabía si tenía a alguien más a tiro, pero corría y corría, quedaba algo más de un kilómetro cuando se acabaron los caminos de tierra y volvimos a Vilassar, y de repente, ahí delante... ¡Veo a Toni!

Algo tenía que estar pasando, y así era. Lo molestaban los gemelos e iba renqueando, corriendo despacio, en unos pocos metros me puse a su lado...

Isidro dice: ¡Toni! ¿Tío qué te pasa? ¿Estás bien?

Toni dice: ¡Isidro! Voy jodido, me duelen los gemelos, no puedo correr más... Tira, tira...

Pero Isidro piensa: Joder, molestias en los gemelos, no es grave, no es una lesión como tal, sólo tiene que bajar el ritmo y ya está, ¡ésta es la mía! Queda un kilómetro y Toni anda tocado, ¡si no llego delante de él hoy no llegaré nunca!

Y Toni piensa: ¡Me cago en tó! Si en cada giro lo veía más lejos, voy tocado pero pensaba que ya le había dado el hachazo definitivo, me ha alcanzado, me ha visto fastidiado y parece que empieza a tirar, será...

Le adelanto... El asfalto no es el mejor terreno para unas zapatillas de trail, la euforia del último kilómetro empieza a pasar factura... Sigo a mi ritmo, no muy intenso, y en apenas unos segundos veo a Toni al lado...

Isidro dice: ¡Hey, ya se te ve mejor!

Toni dice: ¡Hombre, si hemos llegado hasta aquí, hay que llegar hasta el final corriendo, no me voy a rajar ahora!

Pero Isidro piensa: ¿Pero no estaba jodido de los gemelos? Va tocado, Toni sólo necesita apretar un poco para darme el hachazo, pero parece que no está para apretar mucho... Si aumento un poco el ritmo...

Y Toni piensa: ¡Me dolerán los gemelos pero este tío a mí no me da el hachazo! No hay dolor, no hay dolor, hay que seguir fuerte, qué capullo, ¡está apretando!

Teníamos algún runner delante, y codo con codo, mirándonos de reojo y con una sonrisa sincera, íbamos cada vez un poco más rápido y dejando runners atrás... Las hostilidades estaban a flor de piel... El kilómetro 20, con bastante desnivel descendente, lo hice a 4:40... A ese ritmo más o menos íbamos cuando empezamos juntos el 21... Apretando un poco más cada vez, codo con codo, no hay dolor, hicimos unos 500 metros en progresivo, y en la segunda mitad del kilómetro 21, ni progresivo ni nada, eso ya era un sprint en toda la regla... No sé de donde salieron las fuerzas, pero íbamos como locos rebasando a todo el que teníamos delante... :) Ninguno de los dos cedió, ¡y el Forerunner marcó el kilómetro 21 a 4:00!

Ya estábamos esprintando desde hacía 500 metros y seguíamos uno al lado del otro, adelantando corredores, un giro más... Y la cuesta asesina... Apenas 100 metros pero una pendiente para subir a gatas...

Jejeje, a gatas... Ahora sí, las hostilidades son manifiestas y nada disimuladas... :)

Empieza la subida, dejamos atrás a un par de runners, empiezo yo unos metros por delante, veo a Toni al lado con la cara desencajada, me pasa cuando llevábamos un tercio de la subida, pongo una marcha más, se me desencaja la cara, las mandíbula y los ojos, le paso apenas medio metro, aguanto unos metros así, Toni, con los ojos fuera de sus órbitas, se me pone de nuevo delante, estamos a unos 15 metros de la llegada, un runner a un metro de nosotros por delante de los dos, Toni a su derecha, yo a su izquierda, aprieto los dientes, me digo, "tío, ahora o nunca, lo tienes a tiro, aprieta un poco más", ya no sé qué estoy apretando, creo que me impulso con el hígado y el bazo, pasamos al runner uno por cada lado, sacándole las pegatinas, ¡y apenas por medio metro cruzo la línea de meta delante de Toni!


 


Llegamos extenuados, qué final, apoteósico, un kilómetro a 4:00 después de 20 de duro trail, y luego veo en el Forerunner que los últimos 110 metros de subida asesina, en un sprint memorable, los hicimos a.........

¡3:18!

Cruzamos la meta, nos abrazamos, el speaker gritando como un loco, "¡espectacular, vaya final de Isidro y Antoni, qué fuerza!", nos dicen que nos sentemos para quitarnos el chip, nos sentamos con la lengua fuera, casi sin aire, y pocos minutos después nos vamos a por nuestro más que merecido bocata de jamón y cervecita... :)



Y por supuesto, la foto para inmortalizar a los 4 finishers, tan sonrientes como al principio, sólo los dos tiros que me pegaron en el pecho delatan que la foto es de la llegada, no de la salida... :) Bueno, y el bocata en la mano también...



Y el post carrera, memorable... Manu, Toni, Isidro, con sus señoras y cachorros, disfrutando de una suculenta comida post carrera, en un restaurante perdido en lo alto de una monte, y como mis rodillas sufrieron en la montaña y dicen que el cartílago es muy bueno para recuperarlas... Me metí entre pecho y espalda este plato de pies de cerdo con mongetes y caracoles, regado con buen vino y finalizado con el clásico carajillo de Ron Pujol... :)




Me está gustando esto de la montaña... Ay qué miedo, en qué lío me estoy metiendo... :)

martes, 22 de abril de 2014

Cómo perderse bien perdido con GPS y todo...

Sigo en modo montaña. La naturaleza, los árboles, los pajaritos, senderos de tierra, vegetación, aire puro, nuevos paisajes, fuentes, todo eso que tanto nos gusta y tanto nos relaja a los asfalteros...

El domingo tendré un trail de algo menos de 22 kilómetros y 2.400 metros de desnivel acumulado.


No estoy haciendo una preparación específica, pero sí que me he animado a hacer alguna ruta por montaña en la que me he sentido muy bien. El viernes pasado pulvericé todos mis registros subiendo al Turó del Pollo, me sentí muy fuerte y subí a ritmos que no conocía... El sábado hice un cochinero reparador por la hierba del Besós, 9,41 kilómetros a 5:11, relajado y recuperando... Porque el domingo quería hacer otra salida por montaña.

El plan del domingo era hacer unos 14 kilómetros, a un ritmo más suave. No es lo mismo correr por montaña fresco, habiendo descansado el día anterior, que hacerlo después de dos días seguidos entrenando. Quería menos intensidad, pero más desnivel. En vez en lugar de ir al Turó del Pollo, opté por una ruta que sube hacia La Conreria. Salir de casa prácticamente a nivel del mar, y subir hasta los 462 metros del Poblado Ibérico de Les Maleses, uno de los puntos más altos de la Serralada de Marina. Ya hice una vez esa ruta pero no llegué a ver el poblado, por un lío con el GPS...

Y menudo lío el que tuve el domingo...........

Salí bien desayunado, con la ruta en el GPS, dispuesto a hacer esos 14 kilómetros y echar un vistazo al poblado. Como era poca distancia, y el día estaba muy húmedo, decidí no llevar agua ni geles, para qué... Ay, burro de mí...

Ésta es la ruta...


Subir, subir y subir... Llegar hasta un cruce... Tomar el camino de la izquierda...

Pero no, eso es en el mundo imaginario de Isidro. El track está grabado tomando el camino de la derecha...

Una vez tomado el camino de la izquierda, seguimos subiendo un poco, y hay un desvío al poblado ibérico (ese cuernecito que se ve en el mapa arriba a la izquierda). Se va y vuelve por un caminillo, y luego se sigue la ruta en el sentido de las agujas del reloj, para volver al cruce y luego todo bajada hasta casa...

Sí, sí, lo que tú digas...

Me despido de la familia y salgo a hacer mi ruta, tenía previsto algo más de una hora y media de camino. Voy bien de ritmo, no tanto como el viernes, tengo por delante 7 kilómetros de subida continua, así que cojo velocidad de crucero y voy tirando millas. La pendiente es de ésas tan divertidas que la subimos más rápido los runners que los ciclistas... :) Adelanto a dos runners en la zona de San Jerónimo, luego a otro ya por encima de la Carrerada... Voy bien de fuerzas, todo pinta de maravilla, un plácido domingo de running en el que todo sale bien...

Llego al cruce. Siguiendo mi criterio, convencido tras haberlo comprobado en casa, tomo el camino de la izquierda...

Pero no, era el de la derecha. Por mucho que me empeñe en lo contrario... Dos veces he hecho esa ruta y las dos veces me he equivocado...

A los pocos metros, el Forerunner pita, ha perdido el track. Normal, me pasó varias veces antes por el camino, la ruta no está hecha al milímetro, el día nublado, los árboles, el GPS a veces se lía pero yo voy por el camino correcto...

El Forerunner no es tonto, en cambio el tío que lo lleva, pues a veces... Si ha pitado es que te has equivocado, ¡merluzo! Pero no, tú sigue corriendo por el camino de la izquierda...

Qué raro, no vuelve a pitar diciendo que ha encontrado el camino... A ver si me he equivocado y no era el de la izquierda... Llevo la escala del mapa grande, para tener más precisión en mi posición actual. Así que veo un trozo relativamente pequeño de la ruta, pero puedo ver claramente en qué punto estoy.

Ay, qué novato eres... Si llevas la escala muy grande, pierdes la perspectiva de la ruta, y además, como estás haciendo la ruta al revés, al Forerunner muchas veces se le queda la pantalla en blanco mientras está recalculando el mapa, porque no puede ir leyendo los puntos secuencialmente sino que hacia atrás... Tú que presumes de programador deberías saberlo...

Sigo corriendo, voy tranquilo aunque el mapa aparece y desaparece, por el lío con el mapa y la ruta me he pasado de largo el desvío al poblado ibérico, qué lástima... Bueno, he salido tarde, tengo comida en casa, mejor me vuelvo, tampoco me pierdo nada por no ver el poblado...

Vamos a ver, cenutrio. ¿Qué te hace pensar que te has pasado de largo el poblado? En el track, el bucle que se hace es de casi 4 kilómetros, pero claro, para qué tenerlo en cuenta o acordarse... No me digas que no te estás dando cuenta de que apenas llevas un kilómetro desde que pasaste el cruce...

Veo en el mapa claramente que ya he completado el bucle y estoy en el cruce de nuevo, el mapa aparece de nuevo, estaba preocupado porque llevaba un rato sin verlo, y aunque esté en blanco y negro y sin nombres ni relieve, reconozco perfectamente la forma del bucle, y cómo empieza el camino de vuelta a casa, no hay margen de error, se ve que el tramo que sale del bucle es de ida y vuelta, así que me vuelvo para casa.

Pero cómo se puede ser tan bruto... No has hecho los 4 kilómetros del bucle, has hecho apenas 1. Estás desorientado porque tú sin un mapa no eres nada, y de repente, aparece el mapa, ves un camino de ida y vuelta que sale de un bucle, y decides que es del de vuelta a casa... ¿Y el camino que va y vuelve al poblado qué? Sí hijo sí, llevas un kilómetro y has llegado al desvío del poblado, y como estás paranoico con no salirte de la ruta, llevas el mapa a una escala tan grande que no ves que el camino de ida y vuelta que empieza donde estás vuelve sobre sus pasos de inmediato y no te lleva a casa, sino que va en dirección opuesta, hacia el poblado...

Guiándome por el mapa en el reloj, tomo el camino ancho y descendente, qué bien, me voy ya a casa... Algo pasa, bueno, no es importante, no estoy yendo exactamente por la ruta que me marca, estoy yendo en paralelo unos metros a la derecha, bah, no pasa nada, cosas del GPS, ya lo conocemos. Aún no me dice "ruta encontrada" por eso, porque por un error en la señal del GPS me está situando unos metros a la derecha, pero no pasa nada, unos metros más y se corregirá solo...

¿Pero aún no te das cuenta? Otra vez desaparece el mapa, no te da la señal de "ruta encontrada", ya no es que estés haciendo la ruta al revés, ¡es que te estás alejando en dirección opuesta! Has cogido un camino que va en paralelo al desvío hacia el poblado, el reloj se está hartando de ti, otra vez ha borrado la pantalla y está recalculando el mapa para enseñártelo a ver si de una vez te das cuenta del lío en el que te has metido...

Qué raro, no hay manera de que me coja la ruta... Bueno, sigo corriendo que tengo prisa, además es cuesta abajo, qué rápido se va... Me relajo con el paisaje, los arbolitos, los pajaritos, el olor a vegetación húmeda... Qué placentero es ir cuesta abajo, a todo trapo, por el mismo, el mismísimo camino por el que habías subido hace unos minutos casi con la lengua fuera...

¡No! ¡Reacciona! ¿Cómo que el mismo camino? Sí, claro, es de tierra y hay árboles a los lados... ¡Pero tío, que vas en dirección contraria! Has subido desde Santa Coloma prácticamente en línea recta, hasta los casi 450 metros de altura. Ahora empiezas a bajar muy rápido, convencido de que vas hacia casa... Y no es sólo que te estés alejando de casa... Es que estás bajando por el otro lado de la montaña...

Ya he bajado bastante y el GPS sigue sin decirme que voy bien, es más, ya no veo ni el mapa... No pasa nada, me habré desviado lateralmente del camino, pero si voy cuesta abajo es obvio y evidente que estoy volviendo a casa. Bueno, sólo para salir de dudas, mientras sigo corriendo, voy a poner el mapa a una escala más baja, para ver si me estoy alejando mucho o no, seguramente voy en paralelo al camino de vuelta, en cuanto encuentre un desvío vuelvo al camino del mapa y listo.

Ya, cuando más corres, más te alejas, hacia el norte, y descendiendo... Tu casa está en dirección contraria, y con una montaña en medio, que acababas de subir y ahora estás bajando por el lado contrario...

Después de varios minutos peleando con el reloj, habiendo descendido ya más de dos kilómetros, habiendo bajado muchísimo la escala del mapa... Lo veo y no lo creo... Cómo me ha podido pasar esto a mí... Estoy corriendo hacia el norte, en dirección a Sant Fost, alejándome del poblado y de Santa Coloma... Empiezo a entender... El camino de ida y vuelta que salía del bucle... Era el camino de ida y vuelta al poblado... Y me estoy alejando cada vez más...

Muy bien, ¡un gallifante! ¡Qué capacidad de reacción! ¿Se puede uno equivocar en más cosas en tan poco tiempo? Seguramente no...

Bueno, hay que reaccionar... Hay que dar media vuelta y volver por donde he venido, pero... Justo ahora viene un desvíode 180 grados y empieza a subir... Bueno, ya que estoy conociendo una ruta nueva, y ahora que ya sé dónde estoy, voy a ir cogiendo caminos que me lleven al sur y suban la montaña, que es lo que tengo que hacer para volver a casa...

Menos mal, un atisbo de inteligencia... Eso sí, todo lo que has bajado tan alegremente, con esa zancada, esa pisada, esa técnica, jejeje, ahora te toca subirlo otra vez... Además, el camino gira 180 grados, sí... Y seguro que sigue en esa dirección, ¿verdad?

Vaya, qué bien iba yo bajando... Ahora a subir otra vez, he bajado unos 300 metros de desnivel que ahora toca subir, por un camino que no conozco... Sin agua ni geles... Empiezo a estar cabreado... Pero hay que mantener la calma... Mierda, el camino vuelve a girar hacia el otro lado... ¿Me estoy alejando otra vez? Pues sí, me sigo alejando y bajando... Bueno, a mi derecha hay una montaña y unos viñedos... Seguramente el camino dará la vuelta más adelante y subirá por esa montaña... Menos mal, por una vez acierto... Unos metros más, y ahora sí que el camino remonta por la montaña, serpenteando por los viñedos... Bonito paisaje... Hay que quedarse con lo bueno...

Bueno chaval, parece que te estás acercando al punto donde tenías que haber dado la vuelta... Las montañas se ven todas iguales pero ahora que tienes el mapa a la escala buena, al menos sabes que vas bien, mientras subas y te acerques al mapa... Jejeje, a ver si te vas a creer que esto es lo último que te va a pasar...

Subir, subir y más subir. Qué alegría. Estoy acercándome a la cima por fin... Caminos anchos, viñedos... Al final compensará y todo... Ya estoy muy arriba, no muy lejos del punto más alto... Pero empiezo a estar muy cansado... Llego a un sitio... Que no sale en el mapa... No sé si tiene nombre... Un bar, cuatro casas, una especie de parque con columpios, un perro ladrando, unos jubilados hablando y tomando cerveza... Y ahí se acaba todo... No hay salida. En Google Maps, ahí se acaba el camino... El reloj me dice que la cima y el ansiado camino de vuelta a casa están apenas a 1 kilómetro...

¡Claro, qué te habías pensado! ¿Que iban a hacer un camino para ti o qué? Pues no, el camino llega hasta ahí y punto.



Ahí se ve donde me empecé a asustar... El edificio con el bar, el parque al lado izquierdo, una especie de merendero hacia el sur... Y ya está, el fin del mundo hasta ahí conocido...

Hay que hacer algo... El mapa me dice que el camino de vuelta está un kilómetro más hacia el sur... Y a unos 100 metros más de altura... Hasta aquí estábamos hablando de un entrenamiento de montaña por caminos anchos y algunas trialeras, siguiendo una ruta marcada y un pequeño desvío por unos viñedos...

Pero ahora no... Ahora comienza... El Último Superviviente...

El último superviviente se habría orientado perfectamente simplemente viendo en qué dirección caían las gotas de agua de lluvia o hacia dónde soplaba el viento. Tú lo que eres es El Último Supercapullo. A ver cómo sales de ésta...

Miro al monte... Trazo una línea con la mirada... Y allá voy, aparto un arbusto, doy el primer paso, y delante de mí sólo veo matorrales, arbustos, arbolitos y hojas secas mojadas. Hasta ahora estaba siendo divertido y todo. Ahora ya no. Había estado lloviendo antes de que saliera, no cayó una gota durante el entrenamiento y no me mojé, pero en cuanto di cuatro pasos entre la maleza, la vegetación húmeda me mojó de arriba a abajo, a los 50 metros ya estaba empapado, con las manos heladas, cabreado, en medio del monte, sin camino, cansado, sin agua... Fue un infierno... Zarzas, espinas, la camiseta rasgada, las piernas raguñadas, cada paso costaba un poco más... Fueron quizá 10 minutos así hasta que vi lo que parecía un camino... Que subía... En dirección correcta... Cada vez más ancho... ¡Por fin!

Bueno chaval, espero que hayas aprendido la lección, ¿no? Asegúrate de que sabes por dónde vas, y si te tienes que parar te paras, los viñedos muy bonitos, lo de llegar a casa con el cuello rasguñado, precioso, lo de recorrer casi un kilómetro de bosque, un merecido castigo, pero la próxima vez, asegúrate de por dónde pisas...

Volvía a estar justo en el cruce en el que me perdí. Y ahora sí, fui perfectamente consciente de dónde estaba. Y como para cafre yo, pues ya que estaba, me metí por el camino del poblado ibérico, me asomé a verlo, intenté hacer un Check-in de Foursquare pero no pude porque no había cobertura, y ahora ya definitivamente, vuelta a casa...

Aún tuve tiempo de volver a desviarme del camino ya casi llegando... Fueron otros 300 ó 400 metros más de propina... Pero llegué...



El Forerunner dice que fueron 21,61 kilómetros a 6:05, el Nike Plus que fueron más de 22... Fueron muchos, sin agua ni geles, con algo de frío, mojado, perdido, cansado...

Pero, diga lo que diga el de la letra azul en cursiva...

¡¡¡ME LO PASÉ PIPA!!!

viernes, 18 de abril de 2014

Crónica de los 10K Nike #WeRunBCN

Los 10K en primavera nunca se me han dado bien... El calor y la consiguiente subida de pulsaciones suele hacer bajar mi rendimiento brutalmente. Pero en las dos últimas maratones, Sevilla y Barcelona, parece que el cuerpo reaccionó mejor de lo que pensaba y me salieron bastante bien pese a que el sol se propuso que ocurriera lo contrario...

El domingo pasado era la ocasión de probar si en un día caluroso podía rendir bien en una 10K. Era mi quinta participación en una Nike-Bombers-WeRunBCN (el nombre ha ido creciendo año a año...). El primer año, 2010, hice MMP con 42:05. En 2011 el calor me dejó seco y acabé en 43:29. 2012 mejoró algo, pero lejos de mi marca de entonces, acabé en 41:09. Y en 2013, sufrí como nunca para acabar en 41:58, muy afectado por la temperatura. En todo caso, lejos, lejísimos del sub 40. Pese a que la pulsera que me gané en diciembre, bien fresquito, no diga lo mismo...



Fui para la carrera en metro, bien desayunado y cumpliendo escrupulosamente los preceptos del punto 8. El primer encuentro era con Nicolas, compañero de Ubisoft que está unos meses en Barcelona y que es el responsable de la botella de Ginebra canadiense que ya apareció por el blog... ;)


Nicolas había quedado con más gente y yo también tenía una agenda apretada antes de la salida... :) Aquí unos amigos que también se están animando con el running! Curiosa foto, hace unos 20 años estábamos todos iguales pero en un garito nocturno y con un cubata en la mano... :D


Muy bien como siempre la organización, sobre todo la gran cantidad de meódromos disponibles. Aunque entre fotos, meadas y saludos, se nos echó el tiempo casi encima y hubo que irse a los cajones de salida sin apenas calentar...

Ya en el cajón, el numerito musical clásico, y a correr. El primer kilómetro a 3:56, frenado por la marea de runners. Sé que ibamos frenados porque tuve a Toni a la vista y él va mucho más rápido... :) En el segundo aguanté el ritmo y salió a 3:52, ya con más espacios. Y como se podía correr mejor, Toni ya desapareció... :) El tercero me lo marcó el Forerunner a 3:59. Y aprovecho para hacer un inciso... ¡El segundo y tercer kilómetro eran subiendo el Paralelo!

Esto pintaba bien. Estaba corriendo rápido en el tramo más difícil. La clasificación oficial me marca el paso por el 2,5 en 9:52. Llevaba 8 segundos de margen respecto al ritmo de 4:00 en pleno Paralelo, no pintaba mal.

En el 4 y el 5 me modero un poco, noto el calor, el mini caos del avituallamiento... El reloj dice 4:01 y 4:07, el tiempo oficial de paso por el 5 es de 20:10... Ni se me había pasado por la cabeza bajar de 40, pero teniendo en cuenta que la segunda mitad es ligeramente en descenso... Podría pasar...

Del 5 al 8 el Forerunner me marca ritmos por debajo de 4:00. Me cuesta creerlo... :) Pero el calor empieza a notarse más... Paso oficial por el 7,5 en 30:12, en realidad he ido unas décimas por encima del 4:00 pelado... Sigo intentando ir fuerte pero no consigo rebañar esos segundos...

Del 8 al 9 lo paso mal... :( Coincide un tramo ascendente, con el calor acumulado y el cansancio, y un avituallamiento que ahora en frío creo que debía haberme saltado... Me cuesta mantener el ritmo... Antes de pasar por el 9 empieza la bajada por vía Layetana, paso la marca del 9, miro el reloj, y estoy en 36:16... Tendría que hacer los últimos 1000 metros en 3:44...

Me digo que hay que intentarlo... Lo intento, corro, todo lo que puedo, mucho calor, veo ritmos de 3:48, 3:50, pero no puedo bajar más... No dejo de adelantar runners, último giro, veo ya la meta, miro el reloj, y veo que no... Pero aprieto todo lo que puedo, me dejo el último aliento y acabo con esta cara...


40:07, recuperé casi 10 segundos en el último kilómetro pero no fue suficiente. El tiempo que perdí en el noveno fue demasiado. Qué lástima, bueno, tengo que decir que a mi edad y con ese calor, hacer 40:07 es un marcón, pero joder, por 7 segundos no puedo presumir de un sub 40 primaveral... :)

Como dato anecdótico... Sé que no es fiable, pero el Forerunner, los últimos 130 metros de más, me los marca a 3:21... :O

Toni ya estaba esperando cuando llegué... ¡Con una flamante MMP en 10K! Y poco después llegó Manu para inmortalizar a los tres mosqueteros una vez más... :)


Lo que me pasó los días después de la carrera fue rarísimo... Salí a correr 3 días seguidos, que con la carrera suman 4 consecutivos. Y salí porque tenía muchas ganas de correr... No sé qué pasa con mis endorfinas... :) Un cochinero de 8K el lunes, a 5:20, otro de 9,5K el martes, a 5:12, y 7 kilómetros a 5:33 el miércoles... El jueves, descanso merecido y hoy viernes he salido a hacer un Turó del Pollo que me ha dejado alucinado...

Sí, iba bien despierto y bien desayunado... Y había descansado el día anterior... La subida al Turó del Pollo es dura, casi 5 kilómetros a una pendiente media del 6% con rampas muy duras. La ida y vuelta me sale en el mejor de los casos a una media de más de 5:30, sólo una vez lo he hecho a 5:21. Bueno, pues hoy... Ida y vuelta... A un ritmo de 4:59... ¡Esto pinta bien para la Vila Trail de la semana que viene!