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domingo, 19 de octubre de 2014

Chicago Marathon, una semana después... Fotos, conclusiones y nuevos objetivos.

Ya ha pasado una semana, y como suele ocurrirme, parece que hayan sido meses... Lo he contado, publicado, fotografiado, explicado con todo lujo de detalles, porque como dice el gran Sosaku Runner, una maratón es un 33% prepararla, un 33% correrla, y un 33% contarla. Y ese 1% especial que nos guardamos para nosotros, lo iré recordando de tanto en tanto cuando tenga un momento bajo... :)

Ahora ya con la cabeza más fría, es el momento de sacar conclusiones y empezar a pensar en nuevas metas...

La primera conclusión es sobre los entrenamientos. Seguro que todos hemos oído muchas veces que las tiradas largas y los rodajes cochineros se deben hacer despacio, que es mejor. Como curiosos que somos los seres humanos, a veces no nos basta con que simplemente nos digan que algo es mejor. Algo así explicaba en mi otro blog... :) Pero leyendo no recuerdo dónde, encontré una explicación muy convincente para intentar no dejarme llevar en las tiradas largas y hacerlas más lentas que en planes anteriores. La didáctica razón es que entrenando a ritmos más suaves, conseguimos que el cuerpo haga aumentar la red de capilares, que son los que entregan el oxígeno a nuestros músculos y recogen los restos de lactato. Aunque ya lo había leído anteriormente, esta vez, quizá por lo gráfico de la explicación, me sirvió para automotivarme y tomármelo más en serio. Mientras entrenaba, visualizaba como, en plan documental de Discovery Channel, iban apareciendo más capilares alrededor de mis músculos y cómo recogían rápidamente los restos del maldito lactato tras aportar abundantes cantidades de oxígeno... :) Así que, capilares en mente, los domingos mis ritmos han sido más suaves, los rodajes de calidad han sido en cambio un poco más exigentes, y el día de la maratón, por primera vez, no sentí los dolores del lactato acumulado en los músculos, no sentí en ningún momento el bajón de el muro y me atrevo a pensar que esos entrenamientos más cochineros ayudaron en algo.

La segunda conclusión es que al nivel al que corremos los runners aficionados, creo que es un error marcarse un ritmo objetivo de carrera, sino que lo que da mejores resultados es marcarse un ritmo objetivo de esfuerzo. Uno necesita muchas maratones para poder llegar a entender los mensajes que transmite nuestro cuerpo mientras corremos... Pero cuando por fin conocemos cuál es el nivel de esfuerzo que podemos mantener entre 35 y 42 kilómetros, correr sin la agonía de intentar mantener un ritmo que quizá nos está exigiendo un esfuerzo que pagaremos caro al final, se convierte en un disfrute continuado durante 42195 metros... :) En Chicago no llegué a sentirme cansado en ningún momento, incluso llegué con suficiente fuerza como para hacer el último kilómetro a ritmo de MMP en 10K... Y tampoco tuve la referencia del GPS, pues será por los edificios o porque mi Forerunner ya está en las últimas, el ritmo marcado iba bailando constantemente. Pero concentrándome en el nivel de esfuerzo, al final los ritmos oficiales salieron casi clavados en todos los parciales.

La tercera es que una parte del resultado depende de factores externos... Como decía Picasso, "cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando". Yo digo que "cuando las condiciones de carrera sean perfectas, que me encuentren bien entrenado"... :) Un día caluroso, un ataque de flato, las ganas de orinar o una ampolla asesina pueden fastidiarnos después de 4 meses entrenando. Pero si la temperatura es ideal, los geles y el líquido entran y se asimilan sin problemas, la vejiga funciona como debe y las zapatillas responden, solo faltaría no haber entrenando bien y no aprovechar algo que ocurre en una de cada 10 maratones... :)

Cuarta conclusión, como dice mi madre, a la vejez, viruelas... :) Cuando ya tenemos una edad y unos hábitos adquiridos, es complicado cambiarlos de repente. A veces, incluso, es más astuto aprovechar lo positivo de algunos de esos malos hábitos e intentar mitigar un poco los negativos, en vez de cambiar radicalmente y liarla. En mi caso, estos últimos meses, decidí jugar de portero en vez de jugador a fútbol, y eso me produjo un ataque de lumbago que me tuvo fastidiado mucho tiempo... También pensé en cambiar el calzado y probar algo más natural, pero una molestia en el empeine izquierdo y otra en el tobillo derecho me han hecho volver a mis Asics super amortiguadas... Es más, me traje de Chicago unas Nimbus 16 con las que voy a entrenar para la próxima maratón. En cambio, las Excel 33 (las natural) las usé en la maratón y me fue muy bien con ellas, pero para el día a día seguiré con mis clásicas zapatillas más de las de toda la vida... :)

Las fotos... Salieron un montón de MarathonFoto.com... :)




Enlace a Google +

Y los nuevos objetivos...

El domingo que viene, una maratón de montaña... Quería probarlo... :) Aunque iré en plan chocamanitas... :)

En primavera, maratón de Barcelona. No creo que vaya a correr dos maratones en primavera como sí que hice el año pasado y el anterior... Me habría gustado hacer la de Londres el año próximo, pero ya no hay plazas... Estaba pensando en Boston pero me quedé fuera, así que a lo mejor sólo hago la de casa...

En otoño, me lo estoy pensando. Quizá repita alguna conocida... :) Pero como no hay retos importantes de cara a otoño de 2015, este verano podría ser un buen momento para intentar una ultra.

Porque el reto de verdad, la carrera en la que me gustaría hacerlo muy bien, aprovechando de paso el trazado, será Boston 2016, esta vez no me quedo fuera a no ser que cambie mucho el proceso de selección. Según cómo me vea en Barcelona, en verano, y en otoño... Quizá podría plantearme palabras mayores para Boston 2016. Pero eso está todavía por venir...

Por ahora, me quedo con esto... :)



miércoles, 15 de octubre de 2014

Crónica de la Chicago Marathon 2014

El lunes 13 de octubre me desperté angustiado, pensando que todo había sido un hermoso sueño... Pero no, colgada sobre la bañera del hotel estaba secándose la ropa que llevé el día anterior, en el cajón la medalla, y en la web seguía apareciendo el resultado de la mejor maratón que he corrido en mi vida.

Y dos días después, aún con muchas sensaciones a flor de piel, toca recordarlo todo una vez más, para cuando la memoria me falle y sólo me queden leves atisbos de esos momentos, y dejarlo plasmado en el blog, para releerlo antes de la próxima, cuando tenga un momento bajo o simplemente cuando quiera volver a emocionarme con la multitud de pequeños detalles que me regaló Chicago y su maratón...

La previa será muy corta... Siguiendo mi ritual cuando corro muy lejos de casa, llegué con la family el viernes por la noche, bajamos del avión para irnos directamente a dormir y así el sábado ya estar casi acomodados al horario de Chicago, previa agradable sorpresa en forma de llave de la habitación...



El mismo sábado por la mañana, visita a la feria del corredor, recogida de dorsal y acopio de barritas energéticas, cereales, y una cata de bebidas isotónicas, zumo de mango y diversos tentempiés con los que ir cargando algún carbohidrato de más, que los iba a necesitar. Pizza para comer, pasta para cenar, desayuno para el día siguiente comprado (zumo, pan de molde, mermelada, un plátano y galletas), y a la piltra a las 9 de la noche, con la intención de dormir al menos 7 horas... Porque en Chicago la maratón empieza a las 7:30am, y como quería llegar a la salida con la digestión bien hecha, puse el despertador a las 4:00am.

Como no podía ser de otra manera, me levanté como un resorte, me comí tres buenas rebanadas de pan con mermelada, el plátano, bajé a por café a recepción y me lo tomé con un par de galletas, para acto seguido cumplir el obligado punto 8... Y sobre las 6:45am, ya estaba todo listo para, una vez más, en un mar de nervios, correr otra maratón, la duodécima.

En una de las maratones de Barcelona aprendí de noruegos, franceses, italianos y daneses el viejo truco de llevar una camiseta de tu país, para que todos los paisanos que están entre el público te animen... :) Así que salí del hotel de esta guisa...




Me fui con lo puesto, sin bolsa ni nada... Mis 6 geles, el móvil en el cinturón de los geles, y 4 meses de entrenamiento en las piernas, con el objetivo de intentar mejorar mi marca personal, en un recorrido llano y con un clima ideal. Como objetivo más optimista, bajar de 3:12, pensando que en Sevilla hice 3:14:39 y que el calor al final me hizo bajar bastantes enteros, así que aún cuento con margen de mejora.

La llegada al corral de salida, sin incidentes, ni siquiera tuve que parar para ir al baño, y con tiempo suficiente pude calentar un poco, estirar bien, y hasta hacerme un selfie... :)



Y bueno, déjemosnos de historias... Que ahora ya toca correr... :)

Al igual que cuando entreno, empecé la carrera buscando un nivel de esfuerzo, no un ritmo objetivo. Así entreno desde hace ya un par de años. Corro a esfuerzo 10K, a esfuerzo de media maratón, a esfuerzo de maratón, aunque los ritmos no sean siempre los mismos en función del sueño que tenga, la temperatura o el cansancio acumulado... Intenté empezar a correr a un esfuerzo de maratón, el nivel de esfuerzo que puedo mantener durante al menos 26 km, con la referencia de los entrenamientos que he hecho durante el plan. Pero teniendo en cuenta que salía con el primer grupo, donde el tiempo mínimo exigido era de 3:15:00, yo era de los lentos de la manada, y el consabido efecto manada seguramente me hizo empezar algo más rápido de lo que debería... Tanto que hice los primeros 5 km en 22:08, una locura, bastante por debajo de 4:30 min/km.

Aunque me sentía cómodo, el Forerunner me estaba diciendo que ese ritmo quizá no lo aguantaría toda la carrera... Así que los siguientes 5 km los hice en 22:38, a 4:31 min/km. Seguía siendo un ritmo muy alto si lo comparo con los entrenamientos hechos... Pero el nivel de esfuerzo era el mismo, no notaba un desgaste excesivo y las piernas respondían bien...

5 km más, para llegar al 15, en 22:41. 4:32 min/km. Las piernas y la cabeza me decían que iba bien, siguiendo a ese ritmo, y pensando que en la segunda mitad de la carrera siempre pierdo tiempo, parecía que el objetivo del 3:12 podría hacerse realidad...

Nos acercamos a la media maratón, paso por el 20, y he hecho los últimos 5 km en 22:58, eso es un ritmo de 4:36 min/km, más acorde a lo que había entrenado. Estuve un poco más conservador, temía estar quemando las reservas demasiado pronto y pagarlo caro, como me pasó en Nueva York. Poco después crucé la media en 1:35:13, y empecé a marearme con los primeros cálculos...

No sé si os pasa a todos, pero la media es un momento psicológico en el que ya tenemos muchas referencias y empezamos a hacer cuentas... :) Las cuentas conservadoras me decían que podía perder unos dos minutos en la segunda mitad y aún así conseguir el 3:12... Las cuentas optimistas... Si hacía la segunda mitad igual que la primera estaría cerca de un 3:10 que nunca me había planteado... Y descartada quedaba la opción de correr la segunda mitad más rápido que la primera, nunca lo he conseguido... Recuerdo un día, hablando con el gran Carles Aguilar, que él me confesó que le costó 12 maratones hacerlo así...

Ahí estaba la horquilla, entre 3:10 y 3:12 si no había accidentes. Pero había que correr con cabeza, la primera mitad la corrí prácticamente a 4:30 min/km y no tenía nada claro que en la segunda no estuviera el tío del mazo frotándose las manos...

Del 20 al 25 corrí en 22:21. 4:28 min/km. Uno ya no va tan fresco y es cuando más se agradecen los ánimos del público y los gestos de los voluntarios... Pero el reloj corría, los kilómetros pasaban, y el ritmo se mantenía.

5 km más para plantarse en el 30. En 22:50. Conservador, ritmo de 4:34 min/km. Seguía haciendo cuentas y veía que el 3:12 estaba a tiro, según cómo se portara conmigo el tío del mazo...

Y precisamente en el kilómetro 30, que es cuando realmente empieza la maratón, fue cuando cambié el chip. A veces necesitamos una señal... Y esa señal fue, justo pasando la marca del 30, una nebulosa de corredores con un papelito en la espalda que decía... 3:10...

Había pasado la media en 1:35:13, proyección de 3:10:26. El 3:10 no entraba en mis planes... Pero alcancé a ese grupo de corredores que iban buscando ese tiempo, me sentía bastante entero, y pensé que quizá hoy iba a ser mi día de suerte... Kilómetro 30, queda lo peor, si había ido muy rápido lo iba a pagar caro, si había ido al ritmo correcto y las piernas respondían, era el momento de probar suerte. Así que no me lo pensé dos veces, quedaban 12 km, y sentí la confianza necesaria para intentar apretar un poco. Hasta entonces, había corrido muy cómodo, intentando no superar el umbral de esfuerzo máximo. Decidí meter una marcha más, y dejé atrás ese grupo y me di cuenta de que estaba adelantando a todo el que se me ponía por delante...

5 km más, llego al 35, del tío del mazo no había noticias, hago ese parcial en 22:26, a 4:29 min/km.

¿He dicho el 35? Empiezo a creérmelo... Del grupo de 3:10 no volví a saber, temía que me pasaran unos minutos después y no recuperarme del mazazo... Pero no, el ritmo seguía vivo, los geles entraban bien, no me salté un solo avituallamiento y a falta de 7 km el sueño se iba haciendo más real...

Mis piernas y mis pulmones tenían el ritmo memorizado. Del 35 al 40, de nuevo, 22:26, 4:29 min/km casi clavados. Sé que el tío del mazo no va a aparecer, después de 11 maratones, sé que voy a llegar completamente entero al final, el ritmo era el correcto, el esfuerzo, el justo para llegar al final con fuerzas...

2 kilómetros y 195 metros por delante. El 3:12 ya está en el bolsillo. Si sigo a 4:30 min/km, me quedo a las puertas del 3:10. Vamos, 2195 metros, poco más de un 2000 de los que tantas veces he hecho entrenando. Aunque claro, no se hacen igual 2000 metros bien fresco que llevando 40 km en las piernas... :) ¿Quién ha dicho piernas? En esos momentos se corre con la cabeza...

Pero, ¿cómo no iba a intentarlo? La cabeza mete una marcha más y las piernas responden... El Forerunner me canta ritmos de 4:24 min/km entre el 40 y el 41... Pero no es suficiente si quiero bajar de 3:10... Paso el 41, sigo adelantando gente, voy a 4:20 min/km, no pienso, sólo corro...

Ahora no se trata de calcular a qué ritmo he de hacer cada kilómetro. Ahora, quedan metros y segundos... Aprieto un poco más... Aguanto... Veo un cartel al fondo... 800 metros... Paso por el cartel, miro el reloj... 3:07:12...

Mazazo... Tengo menos de 3 minutos para hacer 800 metros...

Por qué poco... No va a poder ser...

Qué lástima...

Lo tenía a tiro...

Ya no puedo hacer más...

No pienses, corre...

Corre... Corre... Corre...

Empiezo a correr... Las piernas responden, la cabeza ya no calcula, sólo envía órdenes a mis cansados músculos pidiendo un último esfuerzo, no sé de dónde salen las fuerzas... 800 metros a tope, a ver hasta dónde llego... Y el impulso me dura apenas 200 metros... Un dolor en el abdomen terrible, una especie de flato concentrado que hace que me retuerza de dolor... Ya está, se acabó, me quedo a las puertas... Bajo el ritmo... Pasan unos segundos... Parece que me recupero... 400 metros... El crono marca más de 3:08... No pienso, corro, corro aún más... Ya no hay dolor, ha desaparecido igual que llegó, las piernas responden, me siento volar, vuelvo a soñar... Ya se ve la meta... No quiero mirar el reloj, sigo corriendo, paso al resto de corredores como si fueran andando, la meta se acerca...

Ya puedo casi medir los pasos que me faltan... Ahora sí, miro el reloj... La meta está ahí... 3:09:40... ¡¡¡Corre, corre!!! Aprieto los dientes, una marcha más, vuelvo a mirar, 3:09:45, lo voy a conseguir, no sé a qué ritmo voy, no me salen las cuentas, pero ahí lo tengo, unos metros más, faltan apenas 10 metros, vuelvo a mirar, 3:09:50, lo tengo, lo tengo, lo tengo, cruzo la meta, paro el reloj, me marca 3:09:55, levanto los brazos, ¡¡¡no me lo creo!!! Luego resultará que fueron 3:09:53, cosas del crono, pero aunque hubieran sido 3:09:59 me habría valido, nunca había pensado poder acabar con tanta fuerza una maratón, mirando con calma los datos del Forerunner veo que los últimos 980 metros los corrí a un ritmo de 3:56, ni haciendo series de 1000 he ido a ese ritmo estos últimos 4 meses...

Después de cruzar la meta, qué os voy a contar, las piernas de repente se acuerdan de todo lo que ha pasado, duele todo, cuesta caminar... Pero esta vez no... No me dolía nada, tenía ganas de seguir corriendo, de saltar, de levantar los brazos, de gritar, de reír... Volvía a mirar el reloj, un 3, un 0 y el resto ya era lo de menos... :)

Había salido todo perfecto. Primera media en 1:35:13, segunda media en 1:34:40. Casi clavando el ritmo de 4:30 min/km durante toda la carrera, y recuperando los segundos perdidos en 2195 metros inolvidables. Ni rastro de flato, ni ganas de orinar, sin molestias... Estaba preparado, pero además las circunstancias fueron las ideales, pueden volver a ser las mismas quizá dentro de otras 12 maratones, pero no pueden ser mejores, esta vez la suerte ha puesto también su granito de arena...

Medalla, foto, cerveza... Qué más se puede pedir.... :)



Me reuní con mi familia y vuelta para el hotel... Mirando el twitter, se me puso la piel de gallina leyendo la retransmisión de Manuel Robaina... :)

Por la tarde, estaba sorprendentemente entero... Aguanté una tarde de compras sin problemas... :) Salí obviamente con mi medalla puesta, pero en Chicago no son tan efusivos como en Nueva York, sólo intercambié un par de congratulations en al ascensor del hotel con una finisher, y por la calle nadie felicitaba a los corredores... :( Bueno, es que lo de Nueva York es único...

Comí ligero, reservándome el clásico T-bone de 18 oz para la cena del lunes... ;) El lunes aprovechamos el estado de mis piernas para hacer un tour en bus, y el guía estuvo muy atento preguntándome por la carrera, a mí y a otro runner... Y hoy martes aún un último coletazo de la maratón... Entrando en el Field Museum, con mi camiseta de finisher, me ve el tío de los tickets y me dice...

Hey, you run the marathon! How much? 3:10?

Me quedé de piedra... El tío tenía pinta de runner, eso sí... Le dije...

Hey, you have a power!!! 3:09:53!!! How did you know?

Me hizo un gesto como diciendo "tienes pinta de hacer esa marca"... :D Creo que me la quedo como la anécdota del viaje... :)

Y dos cosas más... La primera, una travesura... Estoy inscrito a una maratón de montaña dentro de dos semanas... Iré a disfrutar, a no morir en el intento y a probarme en el monte en distancias largas... Aunque quizá no sea el momento ideal, dos semanas después de haberlo dado todo en la maratón de mis sueños... Iré a disfrutar...

Y la segunda... Señores de la Maratón de Boston... Este año me he quedado fuera por 40 segundos... Pero ahora sí, de ésta no pasa. Nos vemos en 2016.

jueves, 9 de octubre de 2014

¡Nos vamos a Chicago!

Mucho, muchísimo trabajo, estas últimas semanas mis deberes profesionales me han consumido mucho tiempo. El blog ha sido el primer afectado, mis visitas a vuestros blogs también, pero los entrenamientos de cara a mi duodécima maratón han podido seguir el plan previsto, excepto por un pequeño imprevisto, y llega el día de la verdad y los deberes están hechos.

Decía hace unas tres semanas que la Peak Week había empezado con buen pie. Resumo cómo acabó...

Berlín
Barcelona
NYC
Sevilla
Chicago
26M
4:56
4:44
4:39
4:09 (21km)
4:36
19M
4:40
4:40
4:41
4:38
4:35
Series 15'
4:18-4:18
4:28-4:31
4:16-4:24
4:24-4:26
4:13-4:19
12M
4:43
4:41
4:35
4:33
5:29 (14E)

¿Cómo? El primer día, 26 km a 4:36, no tengo la referencia de Sevilla porque ese año el primer día de la Peak Week me tocó pulverizar mi marca en media maratón, pero si la comparo con hace dos maratones, el entrenamiento salió mejor que en NYC. El segundo día, 19 km a 4:35, mucho mejor que en Sevilla y las anteriores. El tercer día, las series de 15' en ayunas y de madrugada, de nuevo mucho mejor que en Sevilla, a 4:13 y 4:19...

Dejé para el domingo siguiente el último entrenamiento, 12 km a ritmo maratón... Pero el sábado después de hacer unas compras, llego a casa, voy subiendo por la escalera con mi hijo detrás, cargado con una bolsa, calculo mal, pierdo el equilibrio, y ¡zasca!, me pego una hostia de escándalo, apoyo mal el pie y resbalo hacia delante, caigo con todo mi peso y lo que llevaba en la bolsa sobre la rodilla izquierda, dándome con el canto de un escalón...

Creo que no recuerdo un dolor así en mi vida... :( La rodilla, rajada, literalmente. Vi la rótula entre la piel rasgada durante unos segundos hasta que empecé a sangrar... El dolor me dejó casi paralizado, mi hijo asustado, yo dos minutos agachado, apretando los dientes, pensando que literalmente me había roto la rótula y tres tendones...

Cuando pude volver a respirar, miré la herida, pequeña pero profunda... Desinfección, descanso... La rodilla, hinchada... Y yo, acojonado...

Pero con hielo la cosa fue mejorando, se me pasó el susto, y como soy así de bruto, pensé, mañana domingo pruebo a salir a correr, si veo que cuando entro en calor no me duele, sigo, si no, me vuelvo para casa.

Y por supuesto, me dolía, pero poco, y seguí... Calentamiento suave, luego intenté buscar ritmos maratón, pero de eso nada, cada vez me costaba más y corría menos... Seguí pero ya a ritmo Easy, y acabé haciendo 14 km a 5:29, parando varias veces, pensando por qué soy tan animal...

Y después de mi aventura rotuliana, mis dos semanas de taper. 4 rodajes de 10 km, metiendo algún tramo a ritmos más vivos, series de dos mil, incluso 6 km a ritmo maratón una semana después de la hostia, que salieron a 4:34, y otros rodaje con tramos intensos anteayer, viendo que por suerte la rodilla ya no se acuerda del susto.

Y ahora, a hacer la maleta, seguramente mañana me animaré a rodar unos pocos kilómetros, para subir al avión relajado, y mañana mismo por la noche aterrizo en Chicago.

¿Objetivos? El conservador, asegurar una marca de al menos 3:22 para poder correr en Boston en 2016, después de quedarme con la miel en los labios en el pasado sorteo, que me dejó fuera por 40 segundos... Por suerte, en 2016 estaré en la categoría de venerables ancianos de 45 a 50 años, así que la marca será menos exigente.

Y el objetivo menos conservador... Pues mejorar mi marca de Sevilla, hay razones para soñar. Para Sevilla entrené en invierno, época en la que corro mejor. Y para Chicago lo he hecho en verano, época más dura. Aún así, esta Peak Week ha salido mucho mejor esta vez... En Sevilla llegó a salir el sol y al final sufrí un poco. Para Chicago, el pronóstico es de entre 8 y 13 grados, nublado y quizá alguna llovizna... Así que, por qué no pensar que puedo hacerlo. Además, llego más ligero de peso, y eso se debe notar. ¿Pronóstico? Venga, me mojo, buscaré un 3:12... :)

domingo, 21 de septiembre de 2014

Chicago, comienza la Peak Week



De los múltiples planes y no-planes de preparación de maratón que he probado, hay algo con lo que me he quedado y repito plan tras plan, que es la Peak Week que comienza justo 3 semanas antes del día de la carrera. La Peak Week, que descubrí en un libro del amigo Brad Hudson, es una semana en la que no se hace el mayor kilometraje, pero sí los kilómetros más intensos. 26 km a ritmo de maratón para empezar, otros 19 al mismo ritmo un par de días después, 1,5 km suaves más 2 intervalos de 15' a ritmo intenso y otros 1,5 km suaves a continuación, y 2 km easy más 12 km a ritmo de maratón más otros 2 suaves para finiquitar la semana. Luego, dos semanas bajando el volumen y empezando oficialmente el taper...

Éstas son mis últimas Peak Weeks. Por ahora la cosa empieza bien... Pues resumidamente, hoy han caído 26 km a 4:36 de media. Las tiradas largas estaban saliendo not-so-cochineras, aunque lejos de ritmos parecidos a los que espero llevar en Chicago. Pero hoy tocaba correr, y las piernas han respondido.

Berlín
Barcelona
NYC
Sevilla
Chicago
26M
4:56
4:44
4:39
4:09 (21km)
4:36
19M
4:40
4:40
4:41
4:38

Series 15'
4:18-4:18
4:28-4:31
4:16-4:24
4:24-4:26

12M
4:43
4:41
4:35
4:33


El blog sigue un poco abandonado... Mucho trabajo estos días, y el tiempo que me queda en casa, ocupado en desempaquetar cajas y preguntarme una y otra vez cómo es posible mudarse a un piso más grande y ser incapaz de volver a colocar todo lo que tenía en el piso anterior... :)

Descansaré dos días, ya que los 19M no los voy a hacer en ayunas... Así que aprovechando que el miércoles es fiesta en Barcelona, haré ese entrenamiento el miércoles por la mañana, las series sí que serán en ayunas, seguramente el viernes, y el domingo que viene haré el último día de la Peak Week, que esta vez tendrá ocho días.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Crónica de la Discovery Underground, ¡y 5 to Chicago!

Miro mi última entrada en el blog y veo 9 to Chicago... Miro mi calendario de entrenamientos y veo... ¡5 to Chicago!

Éstos días se me han pasado volando, han sido muchas cosas a la vez, la mudanza, una alta concentración de trabajo, la Discovery Underground... Sí, la Discovery Underground, este blog va de running, eso del trabajo y la mudanza está muy bien, pero lo de correr por los túneles del metro, simplemente, hace olvidar todo lo demás... :)

Para el que no sepa qué fue la Discovery Underground... Qué mejor que visitar su web (que a día de hoy todavía tiene el contenido que había antes de la carrera):

http://discoveryunderground.es

Aún recuerdo cuando me enteré de que había sido seleccionado. Me avisó un amigo bloguero, me dijo que había visto mi nombre en la lista, fui a verificarlo, y entonces empecé a reírme, levantar los brazos y correr por toda la casa!!! Mi hijo salió corriendo a decir "Mamá, papá se ha vuelto loco, no sé qué le pasa!"... :)

Al día siguiente recibí una enigmática llamada que me comunicaba que había sido elegido, así como la hora exacta a la que debía presentarme en Plaza Universidad. Pasaron las semanas... Y un par de días antes de la carrera, una última llamada para verificarlo todo y recordar que podíamos llevar una bolsa para dejar nuestros trastos.




El 28 de agosto, día de la carrera, me presenté en Plaza Universidad puntual como un reloj. Y cuando llegué, había una cola como de 250 persona esperando para recoger los cachivaches necesarios. Algunos ya paseaban con su casco por la plaza... :) Se veía ambiente festivo pero también ganas de correr. Que una cosa no quita la otra. El tío del megáfono iba dando instrucciones a los pacientes corredores que esperaban su turno. Continuamente, haciendo hincapié en el carácter no competitivo de la carrera. Sé que la carrera no era competitiva... Pero te pedían indicar tu marca en 10K... ;) Sabiendo que se trataba de una carrera no competitiva, creo que elegí correctamente la foto que envié con mi candidatura, una foto en la que apenas se refleja mi carácter ultracompetitivo cuando se trata de correr... ;)


Una hora larga conversando con los compañeros en la cola, el tío del megáfono recordando el carácter no competitivo, indicando que saldríamos por grupos, pero claro, que la carrera no era competitiva y los grupos simplemente estaban hechos para que no saliera todo el mundo junto... Aunque no hay que ser muy espabilado para pensar que si los grupos no son de corredores con marca parecida, de poco sirven...

Indicaciones sobre los peligros de la carrera: cuidado con los galápagos y las traviesas, tranquilos que no hay ratas y si las hay son pequeñas, acordaos de que la carrera no es competitiva, tendremos agua en dos puntos de la carrera, y al acabar el último corredor, nos haremos unas fotos y volveremos en bus a Plaza Universidad.

Finalmente, cuando llegó mi turno, una sonrisita al descubrir que estaba en el primer grupo, así que saldría de los primeros, pese a que la carrera no es competitiva... :D




Un poco de caos en el guardarropa, y poco de hidratación antes de salir, y sobre la 1:40am del viernes 29 de agosto, ya estaba bajando a las vías del tren, un sueño que tengo desde que era bien pequeñito, con mi casco, mi camiseta azul de Discovery Max y muchas ganas de correr. A mi alrededor, galgos con cara poco competitiva, jejejeje, y muchas ganas de fiesta y de correr. Se fueron colocando todos los grupos en orden, ni un problema, nadie colándose, todo el mundo en su sitio, todo muy bien organizado, por delante mucho galgo, por detrás Julio Salinas, y a la 1:47am en punto, ¡la salida!




La sensación es muy difícil de describir... Una de las cosas que me gustan de correr una maratón es saber que toda una ciudad, durante unas horas, es propiedad de los corredores, calles cortadas, coches bloqueados, policía dedicada... Una ciudad al servicio de la fiesta del running. Y esta vez, no fue una ciudad, sino que nada más y nada menos una infraestructura tan compleja como es el metro, de la que muchas ciudades carecen, lo que estaba al servicio de 300 afortunados corredores que iban a disfrutar de sus túneles, galápagos, traviesas, cambios de vía, rejillas sueltas, subidas, bajadas, estaciones...

Empezamos a correr como si detrás hubiera salido un metro a 4:20 km/min, por un suelo irregular, liso la mayoría del tiempo, pero con múltiples sorpresas por el camino. Como se ve en la foto de la salida, íbamos en fila de uno, y para adelantar, había que dar un saltito fuera de la vía, adelantar rápido, y dar un saltito de vuelta, mientras los tobillos rezaban en latín...

Salí muy animado, en la parte de atrás del primer grupo, y empecé a adelantar gente jugándome los tobillos y una buena caída. Pero vamos, que si sólo 400 personas en el mundo han corrido por los túneles del metro, no iba a ir al trote, en fila de uno y disfrutando del paisaje... Había que salir a cuchillo y punto, seguro que lo entendéis... ;)

Claro, sin GPS no tenía ninguna referencia de ritmo, pero las caras de los que llevaba al lado y mi respiración me decían que íbamos fuerte. Pasaron las estaciones, los galápagos, los cambios de vía (la parte más divertida), el calor era asfixiante, se podía respirar bien, alguno creo que ha exagerado un poco por la tele, :) , el agua sentó de maravilla, el grupo se fue estirando porque de no competitiva nada, la peña iba dándolo todo, pude alcanzar a algunos corredores más ya en la segunda mitad de la carrera, lo pasé un poco mal en la subida a partir de Sagrada Familia, lo pasé mejor en la posterior bajada, y después de 43 minutos y 39 segundos, completé los teóricos 10,10 kilómetros, así a ojo entre los 10 ó 15 primeros, no había más que ese número de corredores suplicando agua y Aquarius en la llegada... :)

El diploma conmemorativo, es simplemente espectacular. Una tarjeta de metro (como decimos en Barcelona, cuando pido una tarjeta en Madrid siempre me miran mal) gigante, una toalla enana, comida, y por supuesto, el caso, el oscuro objeto de deseo de todos los que estábamos ahí... :) El momento de la entrega, aquí en el Telediario de la 1, minuto 37:15... ;)




Y la versión reducida aquí abajo... ;)



Me senté a esperar que llegara el resto de los corredores, para las últimas fotos de familia, volví a charlar con los compañeros de la cola, y, sobre las 4:00am, cuando ya estábamos listos para coger el autobús de Gorg a Plaza Universidad, pues me dije...

Mañana tengo mudanza, montar muebles, descargar cajas... Va a ser un día duro... Pero qué leches... ¿Qué hago yo esperando un autobús que me lleva al centro de Barcelona, si estoy a 6 kilómetros y medio de casa? Así que... Puse el Forerunner en marcha, esta vez sí, con GPS, enfilé el camino hacia el río, tras algunos titubeos fruto de mi nulo sentido de la orientación, y poco antes de las 5:00am estaba dándome una ducha en casa antes de dormir un par de horas y empezar a montar muebles... :) Fueron 6,5 km a 5:51, con una bolsa de recuerdos, el diploma y el casco, que me sentaron muy bien para recuperar de los 10 km a 4:19 de la Discovery Underground 2014... ;)

domingo, 17 de agosto de 2014

9 to Chicago, and two more!

La 9 to Chicago ya es historia. Por ahora, la semana con más carga del plan, 69,04 km, no creo que vaya a hacer mucho más de ese kilometraje ninguna semana, excepto cuando toque tirada larga de más de 26 kilómetros. Bueno, rectifico, cuando toque no, cuando la haga. Porque mi no-plan consiste en correr en función de lo que el clima, la cabeza y las piernas me digan.

El domingo pasado fueron 26 a 5 pelaos.

El martes, 9,58 km a 5:20, ni fu, ni fa. Rodaje suave, esfuerzo moderado, aún me acordaba del domingo, sin ganas de pelear contra el viento. Sí que salieron 4 km entre 5:01 y 5:13, pero no llega a ser un rodaje tempo aunque algo sí que hay que correr a esas horas para rodar cerca del 5:00... :)

El miércoles, cochinerus maximus, 9,53 km a 5:54. El martes por la noche el fútbol (por la tele, que yo ya no juego) me tuvo despierto más de lo debido, y a la mañana siguiente el cuerpo pedía descanso.

Y el jueves ya tocaba meter un día más serio de calidad, series, esta vez de 2000, que salieron mucho mejor que las de 1000 de la semana anterior, 15 minutos suaves, 2000 con viento a favor a 4:20, 2000 con viento en contra a 4:30, y último 2000 con viento en contra a 4:20. El cochinero del día anterior hizo milagros.

Descanso el viernes, y el sábado, los 14 clásicos por el Fórum en ayunas, que fueron 14,3 km, a 4:55. Parece que las piernas quieren guerra el día antes de la tirada larga...

Y hoy, tirada larga. ¿De cuánto? Pues no lo tenía claro. Salí con medio litro de Powerade, desayuné bien pronto, y a las 8:23am empezaba a correr. Día fresco, cielo encapotado, ideal para correr en agosto. Algo de humedad, pero ha habido días más húmedos. Después del primer kilómetro para entrar en calor, veo que por el río voy por debajo de 5:00 y muy cómodo. Por el litoral, entre 4:50 y 4:59. Y sin sensación de desgaste, el sol estuvo cubierto prácticamente todo el tiempo, la temperatura era incluso agradable, seguí hasta el hotel W, kilómetro 13, así que si no había accidentes volvería a hacer 26 km como los dos domingos anteriores.

De vuelta, ritmos parecidos, un par de segundos más lento quizá, pero sin bajones ni cansancio excesivo, así que, llegando al río, me dije... ¿One more?

El viento en contra se notaba, 5:05 por el río, había bajado el ritmo, pero no mucho. Otra vez por debajo de 5:00... Así que... Hoy era el día para alargar el entrenamiento. En el punto de retorno, pensé que si en vez one more hago two more, serían 30 km los que me llevaría a casa... El primer more salió bien, no me lo pensé dos veces y alargué otro kilómetro la ruta por el río, y ahora sí, al dar la vuelta, con casi 28 kilómetros en las piernas, comprobé que estuve corriendo con bastante viento en contra por el río, tanto, que esos dos últimos kilómetros, ahora con viento a favor, salieron a 4:44 y 4:46.

30 kilómetros me llevé a casa a 4:59 de media, en 2:29:43. No sabía que hoy era un día de tirada larga de 30 km, qué cosas tiene este plan... ;)


domingo, 10 de agosto de 2014

Y la sorpresa es...

Acabó la 10 to Chicago y empezamos la 9 to Chicago... El plan sigue intacto. Tirada larga el domingo, un día de rodaje tempo, uno de velocidad, y dos cochineros, uno suave y corto entre semana, y otro más largo el sábado.

El domingo pasado la semana empezó bien, me sentí fuerte en los 26 kilómetros que hice. El lunes estaba cansado, la deshidratación y el esfuerzo hicieron mella, y el martes aún lo noté el empezar el rodaje, me sentía pesado y algo falto de fuerzas. Empecé a 6:08, otro kilómetro a 5:40, luego 5:21... Y como el cuerpo iba entrando en calor sin prisas, en vez de calentar 3 kilómetros y luego rodar a ritmo tempo, improvisé un progresivo, metiendo una marcha más en cada kilómetro, 5:09 el cuarto, y ya con viento en contra, 5:03, 4:52, 4:44, 4:32 (ummmm), y 4:17 (sí!!!!)... 500 metros más enfriando, y vuelta a casa, con la segunda magic bullet en el bolsillo.

El miércoles me lo tomé con mucha calma, un cochinero de 9,5 km a 5:56... Porque por la tarde tenía fútbol... Sí, dije que nunca más... :) Y creo que ahora sí, fue la última. El fútbol desgasta, y con el calor, aún más. El jueves no salí, obviamente, y el viernes intenté hacer un 5x1000, y los miles salieron a 4:33, 4:36, 4:27, 4:36 y 4:33... Me cuesta llamar series a eso...

Y el sábado, aún arrastraba el cansancio de una semana intensa de trabajo, el fútbol y el simulacro de series del viernes. Fueron 14:17 km por la hierba del río y el puente del Fórum a 5:29 de media, en ayunas.

Y hoy ha empezado la 9 to Chicago... 9 semanas, dijo así parece poco, pero aún son dos meses enteros. El pronóstico del tiempo, aterrador, 32 grados de máxima... Así que si quería entrenar sin morir en el intento, no tenía otra opción que levantarme a las 5:00am, desayunar, punto 8, hacer la digestión, enseñar a mi hijo como funciona el Gimp, y salir antes de las 8:00am a correr. Sin plan fijo, según me viera de fuerzas, 20, 22, 24 ó 26 kilómetros... Empecé suave por el río, costaba arrancar, 5:45 el primero, pero luego más o menos a 5:05... Ya por el litoral, coqueteando con el 4:55, y llegando al km 12, temiendo que apareciera el canas, o quizá esperando un nuevo reto, opté por el one more y me planté en el hotel W con 13 km en las piernas. Media vuelta, un gel, y mejores sensaciones, el sol aún era un rival asequible, aunque la humedad ya me tenía empapado desde la salida... Piloto automático por debajo de 5:00, vuelta al río, parada en la fuente, sombra y viento en contra, que dificultaba el ritmo pero que hacía que el calor fuera mucho más llevadero, y aún me permití el lujo de hacer el último kilómetro a 4:43, para cerrar los 26 km a un ritmo clavado de 5:00.

El plan sigue en marcha, los ritmos de las tiradas largas, los mejores a estas alturas del plan si los comparo con veranos anteriores. Así que hay razones para soñar... :)

Decía que el plan sigue, pero se me ha presentado un objetivo intermedio para finales de este mes... Una 10K a finales de agosto, a las 2:00am y por los túneles del metro de Barcelona... Como para decir que no... :) Sí, hablo de la Discovery Underground.



Vi el anuncio en Discovery Max, la única cadena de la TDT que veo con mis hijos, y pensé... Tengo que estar ahí... Sabía que en la edición que se hizo en Madrid se presentaron más de 9.000 candidatos. Y en Barcelona, al final fueron más de 15.000, de entre los cuales se seleccionarían sólo 300... Había que enviar una foto, contar una historia... Y creo que mis zombis hicieron el resto... ;) Así que tengo una aventura nueva que contar, pero eso será dentro de poco menos de 3 semanas. Mientras, el plan sigue.