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sábado, 13 de marzo de 2010

Recuperando después de Cabrils

Después de la brutalidad conocida como "La Cabrilenca", he tenido las agujetas más raras de mi vida... Acabé la carrera con dolor de rodillas y tobillos, y al día siguiente me aparecieron unas agujetas muy extrañas, en el lado externo de la parte de la pierna donde acaba el muslo y empiezan los glúteos. El lunes y el martes me costaba andar, me miraban con una cara muy rara en la oficina. Y el miércoles pensé que lo mejor para quitárselas de encima era salir a correr.

Así que me levanté todavía dolorido, y salí a hacer mis nueve kilómetros y pico de rigor. Ahora no llego a marcar 10 Km con el RunKeeper por una buena razón. Como estoy empezando a correr bastante, no quiero pasarme y acabar lesionado, así que me tomo más en serio el calentamiento y el enfriamiento. Estiro un poco antes de salir de casa, y al bajar a la calle, mientras el GPS acaba de enterarse de donde está, sigo estirando un rato más. Después hago el primer kilómetro a un ritmo tranquilo, y a partir del segundo ya corro de verdad. Cuando salgo del río y vuelvo a la civilización paro el RunKeeper, y sigo trotando más despacio para enfriar y hago algún estiramiento en los semáforos. La razón de parar el RunKeeper es que si no lo hago estoy seguro de que me picaría conmigo mismo e intentaría mejorar mis tiempos durante el enfriamiento... :) Así que paro el cacharro y de esta manera sé seguro que no correré más de la cuenta al enfriar.

Los 10 Km fueron bien, a ritmo lento, 5:02 por kilómetro y bajo de pulsaciones, no pasé de 166. No me cansé y casi noté como las agujetas se disolvían cada kilómetro que pasaba...

El viernes, ya sin dolores, volví a salir a hacer mi ruta light de 10 Km, esta vez un poco más rápido, a 4:53 por kilómetro y subiendo hasta los 168 lpm. Al día siguiente me tenía que ir de viaje, y me esperaba, además de bastante trabajo, una buena dosis de cuestas y kilómetros, pero eso ya será otro post...

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